Chagas ¿enfermedad silenciosa o silenciada?

Escrito por Irving Manríquez Arzate

La enfermedad de Chagas se describió por primera vez en el año de 1909 en Brasil por el médico Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas, a quien le debe su nombre, en el estado brasileño de Minas Gerais, y desde entonces, la batalla contra esta enfermedad ha sido permanente y costosa. Aun así, es muy desatendida, ya que hay mayor atención hacia otras enfermedades agudas por parte de las autoridades en salud. Uno de los principales factores es su comportamiento “silencioso” en cuanto a los cambios en la salud que provoca, llevándonos a preguntar ¿La enfermedad de Chagas, es “silenciada” por qué es silenciosa? o ¿Es silenciosa por qué es “silenciada”?

Pero, ¿Qué es la Enfermedad de Chagas?

La enfermedad de Chagas o tripanosomiasis americana es una infección causada por principalmente por Tripanosoma cruzi, un parásito del cual podemos infectarnos de muchas maneras, pero principalmente a través de la mordedura particularmente por insectos hematófagos de la familia Reduviidae como las chinches, barbeiros, vinchucas o chipos), que al defecar u orinar sobre la mordedura, nos transmite el parásito que causa la enfermedad. Otra forma de transmisión, aunque menos frecuente es por transfusión sanguínea o por transmisión de madre a hijo durante el embarazo, ya que es común que personas viajen a zonas de bajos recursos, contraigan la enfermedad y la transmitan sin saber que la padecen.

Tripanosoma cruzi es un protozoo flagelado hemotisular que presenta como hospedador al hombre que requiere de dos fases diferenciadas dentro de su ciclo biológico, una en los hospedadores (hombre y otros vertebrados) y otra en los insectos transmisores. Al principio se creía que esta parasitosis estaba limitada a Brasil, pero se ha demostrado que afecta a muchos más países como Bolivia, Perú, Ecuador, Guatemala, México y a algún estado estadounidense como Texas.

Los síntomas pueden presentarse en dos posibles etapas: en su etapa inicial (aguda) puede causar un gran número de síntomas leves y fácilmente confundibles con otras enfermedades como dolor de cabeza, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor en el abdomen o pecho, entre otros; pero en su forma persistente (crónica), puede llevar a complicaciones más graves como inflamación en partes del aparato digestivo, así como alteraciones en los latidos del corazón que pueden causar la muerte.

Esta enfermedad se podría considerar “silenciosa” por muchos factores. Uno de ellos es que, 9 de cada 10 personas que tienen la enfermedad, no son diagnosticados en su etapa inicial, debido a que no presentan síntomas o éstos son fácilmente confundibles o leves. Otro es, que al no ser diagnosticados en la fase inicial, el tratamiento es más difícil de curar la enfermedad y conllevan a presentarse datos estadísticos sobre esta enfermedad (morbilidad y mortalidad) poco congruentes. En estudios hechos en ciertas regiones han arrojado una desproporción muy grande entre los casos agudos diagnosticados y los casos crónicos encontrados mediante muestreos epidemiológicos. Otro factor a considerar, del porqué esta enfermedad es “silenciada o callada”, es debido a su difícil criterio de diagnóstico por parte de análisis de laboratorios clínicos.

 

Pruebas de diagnóstico de la enfermedad de Chagas

Existen varios tipos de pruebas para el diagnóstico de esta enfermedad, en fases iniciales se realiza un examen directo en la sangre para detectar el parásito o bien, la respuesta inmune que éste genera (búsqueda de anticuerpos). En la etapa crónica se detectan altos niveles de IgG específicas (inmunoglobulinas específicas de la clase G), por lo que este tipo de diagnóstico de laboratorio se basa en la determinación de anticuerpos aplicando diferentes técnicas serológicas.

Para la etapa crónica hay tres métodos, el xenodiagnóstico, el cultivo in vitro y con biología molecular por PCR (reacción en cadena de la polimerasa). El xenodiagnóstico consiste en desarrollar el parásito en insectos mantenidos en condiciones de laboratorio, al ponerlos en contacto con una persona infectada, a la que muerden para posteriormente analizar sus heces y orina en busca de las formas tripomastigotas en movimiento. Esta técnica ha sido utilizada durante décadas y actualmente se realiza de forma artificial, evitando la exposición directa de los pacientes a los triatominos. Con el cultivo in vitro, se aísla de insectos usados mediante xenodiagnóstico, con el que se confirma la infección y pueden obtenerse cepas para realizar estudios de variabilidad genética entre poblaciones del parásito. Con diferentes protocolos de PCR es posible detectar genes de un solo parásito, aunque no hay una prueba comercializada de este tipo, se realiza en algunos laboratorios de referencia y bancos de sangre.

Aunque las pruebas para las etapas iniciales son más sencillas y económicas, las pruebas en etapa crónica son más costosas, difíciles y en algunos casos requieren de mucho tiempo (hasta meses) para obtener los resultados. Al momento, no hay un consenso general en establecer las técnicas de referencia y ninguna prueba es considerada como la estándar principal para confirmar el diagnóstico de infección por este parásito.

 

¿Por qué es una enfermedad “silenciada”?

El carácter de la enfermedad silenciada, hace referencia a la poca atención que se le da, ya que la difusión en materia de prevención, diagnóstico y tratamiento, es poco dirigida a la población, en parte por la barrera que representa el ser personas de escasos recursos, pero también con fines de no fomentar otros rubros como son la investigación en el tema y la generación de mejores técnicas de recopilación de datos estadísticos que nos permitan establecer mejores acciones en contra de esta enfermedad.

Se estima que hay 13 millones de personas infectadas en el mundo, la mayoría en América Latina. En nuestro país, México, en lo que va del 2018, se han registrado un total de 75 casos agudos y 134 casos crónicos dejando a nuestro estado Michoacán, con 1 caso agudo y 2 crónicos, pero como ya vimos estos números pueden ser engañosos.

Este padecimiento ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de un grupo de enfermedades denominado “enfermedades tropicales desatendidas”, las cuales comparten la característica de ser, en su mayoría, infecciosas y presentarse en comunidades empobrecidas, como localidades de bajos recursos o en zonas de conflicto y se ven favorecidas por el mal saneamiento que está presente en estas zonas. La OMS ha emitido recomendaciones que van desde realizar un diagnóstico correcto y la detección a tiempo, así como medidas de prevención para evitar el curso de esta enfermedad.

La dificultad de diagnóstico, junto con los síntomas inespecíficos, originan malos datos estadísticos y por ende malas acciones por parte de los departamentos de salud de muchos países, que en consecuencia provoca que pocas personas le pongan atención y su diagnóstico sea deficiente. Es por eso, que el correcto plan para el combate de esta enfermedad como parte de las recomendaciones dadas por la OMS es integral, dirigiendo recomendaciones a las autoridades en salud, investigadores, profesionales en salud como médicos y enfermeras y al público en general.

 

¿Qué medidas debemos de seguir?

Las medidas en contra de esta enfermedad se toman principalmente al fumigar con insecticidas, las zonas donde habita el insecto, para controlar sus poblaciones y disminuir  la transmisión del parásito. Lo más importante es concientizar a la población sobre dos puntos cruciales:

1.-          Poner atención a ciertos síntomas clínicos, sobre todo de la etapa aguda, por lo que es importante acudir con un profesional de la salud.

2.-          Reportar ante las autoridades de la salud, cuando se observe la presencia de insectos en cualquier hogar.

 

Irving Manriquez Arzate,  estudiante del Programa de Maestría en Ciencias de la Salud, División de Estudios de Posgrado, Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas Dr. Ignacio Chávez de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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Dirección General de Epidemiología. 2018. Boletín Epidemiológico, Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, Sistema Único de Información, 20(35) Semana 20: 1-68. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/329972/sem20.pdf

OMS. 2012. ¿Por qué se les dice “desatendidas” a algunas enfermedades tropicales?

5 http://www.who.int/features/qa/58/es/

OMS. 2019. La enfermedad de Chagas (tripanosomiasis americana). http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/chagas-disease-(american-trypanosomiasis)

OPS. 2019. La enfermedad de Chagas, a la puerta de 100 años del conocimiento de una endemia americana ancestral. Organización Panamericana de la Salud OPS/CD/426/-06, Publicación Monográfica 7:1-266.

http://www.who.int/chagas/resources/chagas_100_anhos_esp.pdf?ua=1

Riera C. 2012. Diagnóstico de laboratorio de la enfermedad de Chagas. Educación Continuada en el Laboratorio Clínico 2012-2013, Ed. Cont. Lab. Clín., 16:82-92.

http://www.seqc.es/download/tema/7/3322/3022644/1217704/cms/tema-7-diagnostico-de-laboratorio-de-la-enfermedad-de-chagas.pdf/

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