Trying

Escrito por Horacio Cano Camacho

Voy a comenzar esta sección de recomendaciones de películas con una gran disculpa. En realidad, la que pretendo comentar no es una que tenga algún contenido de ciencia. De hecho, es una comedia de esas ligeras para pasar el verano. Lo que pasa es que al momento de escribir estas líneas y preparar este número de Saber Más me encuentro un poco saturado (o un mucho, como para salirme de la línea…). Estuve recapitulando las películas y series que he visto últimamente que se acerquen al canon de esta sección, es decir, que contengan elementos que puedan ser analizados con los lentes de la ciencia. Y la verdad casi todas las candidatas versan sobre temas oscuros o catastróficos o son demasiado fantasiosos para tomárselas en serio en esta sección y yo, pues necesito algo fresco, divertido y que no me haga pensar mucho, por lo menos esta noche…

Así que disculpen, hoy vamos a hablar de otra cosa. Buscando en las listas de estrenos de una plataforma de televisión bajo demanda (Apple Tv+) me encontré una serie de nombre muy cortito, Trying (intentando, en español) y pues yo quise saber que intentaban y si cumplía mis exigencias de algo muy ligero, pues me quedaba a verla. Y fue una grata sorpresa, divertida, irónica y con un tema que pocas veces se toca fuera de culebrones sentimentales, y menos con humor (Trying, Inglaterra, 2020, creada y escrita por Andy Wolton para Apple Tv+).

La serie trata sobre una pareja de adultos jóvenes, encantadores, aunque algo inestables que se preparan para adoptar a su primer hijo en un ejercicio constante de “crecimiento personal” y haciendo gala de alguna que otra hilarante tontería, sobre todo de ella.

El asunto es que adoptar no es algo de broma. Es un asunto muy serio que involucra otras vidas y requiere del apoyo de la psicología y otras áreas del conocimiento más allá de la economía o el deseo y dinero de quienes buscan esta alternativa, generalmente a la propia incapacidad para concebir.

Niños hay muchos con grandes necesidades y que podrían tener una familia de adopción, lo que resalta en la serie es que lo que no hay son muchos padres y madres (candidatos) adecuados.

Inicia con el descubrimiento de la infertilidad de ella. La infertilidad es la dificultad para lograr o mantener un embarazo. Los problemas de fertilidad se pueden presentar en mujeres y en hombres, y pueden tener muchas causas y es un problema más común de lo que pensamos. Las razones son muchas, desde problemas inmunes, falta de ovulación, óvulos no adecuados, incapacidad de éstos para implantarse, endometriosis, fibromas uterinos, bloqueos de las trompas de falopio que impiden el paso del esperma, entre otros. Y eso sólo en la mujer; por su parte los hombres podemos presentar bajo recuento de espermatozoides, defectos en la formación de éstos, ausencia de espermatozoides, problemas de movilidad y muchas causas más.

El asunto es que en la serie ella no puede quedar embarazada, pero tampoco es candidata a la fertilización asistida porque los óvulos no pueden implantase por alguna razón, además del costo, que al parecer muy pocos pueden cubrir. Y comienza una crisis ante tal noticia.  Vivimos en una cultura donde la procreación es, además de una facultad biológica fundamental, un elemento social de una importancia superlativa. Nuestra cultura no concibe que existan personas que decidan no tener hijos, por la razón que sea. De manera que hay una presión social enorme sobre nuestra pareja que viene de la familia, de los amigos, de otras mujeres hasta en el super, de mensajes que se reciben todo el tiempo por todos los medios. Esto genera un proceso de frustración aun mayor… “¿Y ahora qué hacemos?”, pregunta él. “Una parte de nosotros muere y seguimos adelante con lo que quede”, contesta ella. Así comienza la conversación que mantienen Jason (protagonizado por Rafe Spall) y Nikki (con la estupenda actuación de Esther Smith), sentados en un parque con cara descompuesta, tras descubrir que sus problemas de fertilidad les impedirán tener hijos. En ese momento deciden aceptar la mala noticia y acometer la adopción como única manera de formar la familia que desean.

Pero adoptar, para ellos, es ir al sitio adecuado, llenar un formulario y salir con el niño o niña de sus sueños: casi como ir al supermercado. Allí comienzan sus problemas. Adoptar es un sendero muy complejo, lleno de retos y para nada cercano a lo que ellos creían.

Al menos en Inglaterra, adoptar un niño pasa por un proceso de evaluación psicológica, económica, histórica, de salud, muy duro. El simple deseo y su situación económica no son suficientes, como lo descubrirán. Ellos, una pareja de empleados de condición modesta, se enfrentaran en una competencia (fuera de los protócolos, desde luego), con toda suerte de personajes que persiguen el mismo objetivo. Parejas “exitosas”, “cultas” y “muy bien avenidas” que organizan una insana competencia en la que hacen gala de tener todo bajo control, hasta que el sistema les rasca un poco.

Pero esta competencia existe fuera de las reglas. Las parejas están dispuestas a mentir, a aparentar y simular con la idea de que ante los expertos, eso los calificará mejor. Nuestra pareja se ve así sometida a un proceso que genera frustración, inseguridad y una crisis de confianza enorme. Esta parte me encantó, además de ser fuente de situaciones muy simpáticas por bochornosas, muestra con mucha ironía el comportamiento de las personas para simular ser cultos, exitosos, amadísimos esposos (as) y expertos en el cuidado infantil. Presumen de sus lecturas, de su conocimiento de la política, la economía, hasta de la filosofía… Y por supuesto, nuestra pareja que solo busca ser feliz, se ve abrumada.

Hay una película japonesa que también, en tono de comedia, analiza si la estabilidad y el “éxito” económico son suficentes para criar un hijo en la felicidad (Hirokazu Koreeda, De tal padre tal hijo, 2013). En esta cinta, Ryota es un exitoso hombre de negocios adicto al trabajo. Cuando se entera de que su hijo biológico fue cambiado por otro niño después de su nacimiento, se enfrenta a la difícil decisión de elegir a su verdadero hijo o al niño que crió, mientras su “verdadero” hijo vive con una familia de condición muy modesta y muy alejado de los lujos que él le proporciona al niño equivocado. Pero la felicidad no está en la condición económica de los niños, sino en algo mucho más sútil…

La serie Trying es de verdad un intento constante de Jason y Nikki de poner su vida en orden, de adoptar, de resolver su propia situación de pareja y fundamentalmente, de encajar en un orden establecido y bendecido socialmente. Con diálogos mordaces muy inteligentes, situaciones ridículas en las que más de una vez nos veremos a nosotros mismos, se puede mirar en un maratón de fin de semana. La primera temporada consta de ocho capítulos de media hora de duración cada uno, en lo que de seguro no se aburrirán. Y de verdad nos invita a meditar en torno al significado de ser padres y pareja en una sociedad tan compleja como la nuestra.

Véanla, la cuarentena se puede hacer un poquito más ligera.

 

Horacio Cano Camacho, Profesor Investigador del Centro Multidisciplinario de Estudios en Biotecnología y Jefe del Departamento de Comunicación de la Ciencia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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