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La química de los libros

Escrito por Fabiola Gallegos-Pedraza y Karla Gabriela Domínguez-González

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La química de los libros

Fabiola Gallegos-Pedraza y Karla Gabriela Domínguez-González
Año 13 / Número 78 / 2024

Una de mis frases favoritas de Oscar Wilde es: «Con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no sería perfectamente feliz?» Y es que, para algunos de nosotros, siempre que adquirimos un libro nuevo, lo primero que hacemos es quitarle el plástico que usan como protector y oler las páginas: «olor a libro nuevo». Junto con la historia que leemos, se elevan nuestros sentidos, haciendo la lectura más grata. Pero, ¿se han dado cuenta de que con el paso de los años el olor de los libros cambia? También el aroma de los libros viejos es un olor que se considera agradable. ¿A qué se debe el olor a «libro viejo»? ¿Y el olor a libro nuevo? ¿Por qué las páginas de los libros viejos se ponen amarillas?

Fabiola Gallegos-Pedraza
Estudiante de la Facultad de Químico Farmacobiología de la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán.
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Karla Gabriela Domínguez-González
Profesora de la Facultad de Químico Farmacobiología de la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán.
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El olor de los libros nuevos

El olor de los libros nuevos se debe a tres factores. El primero es el papel y las sustancias con las que fue tratado. Normalmente, se usa el hidróxido de sodio (una base muy fuerte) para aumentar el pH y hacer que las fibras se hinchen; para blanquear el papel se usa peróxido de hidrógeno o agua oxigenada; mientras que aditivos como el dímero de alquil-ceteno y etil-vinil-acetato (también conocido como foami), junto con el agua, se utilizan para modificar las propiedades del papel y mejorar su resistencia al agua. El segundo factor es la tinta que se usó para la impresión y, por último, el adhesivo utilizado en el encuadernado. No todos los libros nuevos huelen igual, ya que existe una gran variedad de papel, tintas y adhesivos que pueden producir otros aromas.

 

¿A qué se debe el olor y color en los libros viejos?

Como vimos, los libros tienen un aroma propio y este puede ir variando dependiendo de cuántos años tenga el libro. Obviamente, al principio olerán a tinta y adhesivos, pero con el paso de los años estos olores van desapareciendo, ya que se van secando y evaporando, y en su lugar quedan productos que se obtienen de la degradación de los sustratos originales del papel.

Son dos los compuestos responsables de producir el peculiar aroma a libro viejo: la celulosa y la lignina. Los papeles de mejor calidad contienen menos lignina, pero la cantidad de estos dos compuestos varía según la composición del papel. La lignina es un componente procedente de la biomasa vegetal que se encuentra en el papel y es la encargada de darle la consistencia característica de las hojas a un libro y también es la que les da la fortaleza a los troncos de los árboles. Cuando la lignina se degrada, esta desprende olores herbales y olores a vainilla, por lo que la lignina es usada en la industria de la perfumería y para hacer velas. Pero la lignina no solo es responsable del olor a viejo, sino que también lo es de la apariencia «vieja» de las hojas de los libros, ya que es la culpable de que las páginas se pongan amarillas con el paso del tiempo por la misma oxidación de la lignina.

Puede ser que haya hojas de papel que contengan menos cantidad de lignina que otros, pero incluso los que no tienen mucha lignina no van a evitar que la reacción de oxidación se produzca, puede ser que se vuelva más lenta, pero se oxidará en un momento, ya que el papel está compuesto de otros elementos ácidos que también nos dan aromas en los libros.

Esta descomposición de la lignina en ácidos se le llama «hidrólisis ácida» y, aparte del aroma a vainilla, también puede haber la aparición de otros compuestos que generen aromas, por ejemplo, la aparición de tolueno o de etilbenceno que provocarán aromas dulces y la vainillina que causarán aromas también de vainilla. Los aromas a almendras que también son característicos de los libros viejos, son producidos por el benzaldehído y el furfural. Otro ejemplo es el 2-etilhexanol que lo percibimos como un aroma floral.

 

¿Es importante el olor de los libros?

Aunque fue por mera curiosidad saber por qué los libros más viejos no huelen igual que los nuevos, estudiar los elementos y los aromas que liberan los libros nos van a ayudar a determinar la época y los materiales que fueron usados para crear los libros antiguos que han sido encontrados a lo largo de la historia, a la vez de saber qué tan bien conservados están. En pocas palabras, el olor de los libros se debe a la red de rutas bioquímicas de degradación del papel, de la calidad del mismo, tinta y adhesivos que fueron utilizados y también del entorno donde se encuentre el libro; es gracias a la técnica llamada degradómica material con la que podemos conocer el estado de los libros.

Esta técnica fue usada en 72 documentos antiguos de los siglos XIX y XX, donde un equipo de científicos británicos y eslovenos identificaron 15 moléculas volátiles que mostraron ser buenos marcadores para cuantificar, a ciencia cierta, el riesgo de que se degraden la celulosa, la lignina, la fibra de madera y otros componentes de los libros. Gracias a esta técnica podemos preservar mejor libros o documentos antiguos de museos o bibliotecas que se estén deteriorando de manera rápida.

 

Microorganismos en los libros

Es importante cuidar nuestros libros y el lugar donde los tenemos guardados, ya que factores externos como la luz, la temperatura, la humedad y el polvo, pueden llegar a ser el ambiente perfecto para que algunos microorganismos crezcan. Los primeros en crecer son los hongos, especialmente los del género Penicillium, Aspergillus o Cladosporium, cuyas enzimas se encargan de «comerse» el papel y así crear moho en los libros. También bacterias, como las del género Bacillus o levaduras del género Rhodotorula, pueden infectar a los libros, ya que estas aprovechan lo que han degradado los hongos como fuente de alimento; consiguen convivir con los hongos, o incluso llegar a inhibirlos.

 

Datos curiosos

El libro impreso más longevo que existe se llama El Sutra del Diamante, y es un impreso chino. No es el más antiguo, pero sí es uno de los libros impresos que más ha sobrevivido. Se sabe que se imprimió el 11 de mayo de 868 y se trata de un largo pergamino de cinco metros donde se expresan las ideas de Buda. Este libro se encuentra exhibido en Londres, en la Biblioteca Británica. ¿Olerá a vainilla o tal vez a almendras?

La sensación que nos produce el olor que desprenden los libros viejos se llama «bibliosmia». Tú, ¿tienes bibliosmia?

 

Ovejero-Ruiz, E. (2020). La amenaza invisible: Los hongos y las bacterias que habitan en los libros. Biblioteca de Historia y Viceversa. https://bibliotecashistoria.wixsite.com/website/post/la-amenaza-invisible-los-hongos-y-las-bacterias-que-habitan-en-los-libros 

 

Pérez R. (2016). Química, papel y tinta: ¿qué causa el olor a libro viejo o nuevo? El Confidencial. https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-10-09/quimica-papel-y-tinta-que-es-lo-que-causa-el-olor-de-los-libros_1272307/ 

 

Vives J. (2023). ¿Por qué nos encanta el olor de los libros? Planeta de Libros. https://www.planetadelibros.com/blog/actualidad/15/articulo/por-que-nos-encanta-olor-libros/568