Fagoterapia: Virus que comen bacterias

Escrito por Lesly Yareli Duran Díaz

Los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir y tratar las infecciones bacterianas. Cuando surgieron fueron la novedad y el hallazgo más importante para la salud, ya que los problemas a ciertas enfermedades podían eliminarse rápidamente, y en otros casos, podían ser tratadas y alargar el periodo de vida del paciente.

Pero ¿Cómo llegamos al punto en que las bacterias fueran resistentes a los antibióticos? La respuesta a esto se resume en su uso indebido: automedicación; tomar más de lo prescrito por el personal de salud; no acudir al personal adecuado; así como no terminar el tratamiento establecido ya fuera por sentir mejoría o por no tener el dinero para comprar el medicamento.

Por ejemplo, cuando enferman los hijos, los padres se preocupan y su prioridad es aliviarles el sufrimiento. En tal sentido, sea que se trate de un resfriado leve, tos, dolor de estómago o de oído, lo correcto es acudir a una institución de salud donde un especialista indagará —mediante preguntas, examen físico y de ser necesario con exámenes de laboratorio—, para dar un diagnóstico certero y con ello un tratamiento adecuado, emitiendo una receta médica donde indique la dosis adecuada del medicamento y el tiempo que se debe seguir el tratamiento. No obstante, en muchos casos, hay padres que optan por darle una dosis de un medicamento que le recomendó un familiar, un vecino o un amigo; al poco tiempo el niño mejora, pero por no haberlo llevado a una institución para tratar el problema, los padres ignoran lo que ocasionó la enfermedad.

Los antibióticos han sido medicamentos poderosos que han aliviado el dolor y el sufrimiento de los humanos por décadas, incluso han salvado vidas. Sin embargo, se llegó al fin de la era de los antibióticos.

¿Qué hacer ante la resistencia a los antibióticos?

Hoy en día la resistencia a los antibióticos es una amenaza a nivel mundial, puede afectar a cualquier persona, sea cual sea su edad, raza o género. Está en aumento a niveles peligrosos, día tras día están apareciendo y propagándose nuevos mecanismos de resistencia que ponen en peligro nuestra capacidad para tratar las enfermedades infecciosas comunes. Un creciente número de infecciones, como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles y a veces imposibles de tratar a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia.

Es por ello que surgen iniciativas alternas para el tratamiento de enfermedades, una de ellas es la fagoterapia, una alternativa a los antibióticos en el control de bacterias patógenas, usando virus que infectan bacterias denominadas bacteriófagos o fagos (este término es una combinación de la palabra bacteria y la palabra griega phagein, que significa “comer”).

Esta idea no surgió ahora. En 1917, el francocanadiense Félix d’Herelle —considerado el padre de la bacteriofagoterapia—, describió en un artículo la ruptura de la membrana celular —proceso denominado lisis celular—, de una bacteria causante de un trastorno de inflamación del intestino acompañado con diarrea y sangre conocido como disentería. Su investigación continuó para determinar la naturaleza biológica de los bacteriófagos y explorar su aplicación en el tratamiento de las infecciones bacterianas en una era preantibiótica.

Los bacteriófagos actúan como todos los virus, son parásitos obligados intracelulares, es decir, necesitan estar dentro de una bacteria para poder replicarse, lo que se lleva a cabo en varios pasos. El fago o virus se une a la célula, posteriormente hay una liberación del material genético al interior de la célula, a partir de este paso dependerá del tipo de bacteriófago. Si el fago infecta a la bacteria y utiliza los recursos de está para reproducirse, le ocasionará la muerte, se dice que es un bacteriófago virulento y a este proceso se le denomina ciclo lítico. Sin embargo, si el fago se reproduce sin matar a su anfitrión, es un bacteriófago temperado lo que se denomina como ciclo lisogénico.

La fagoterapia constituye una alternativa prometedora que puede ser empleada en el control de enfermedades infecciosas y funcionaría como solución a la resistencia a los antibióticos. Cabe mencionar que existen varias organizaciones e instituciones a nivel internacional apoyando la producción de fagos y, hasta la fecha, han obtenido resultados exitosos. Uno de los centros más conocidos donde se preparan bacteriófagos es el Instituto Tbilisi de Bacteriófagos, Microbiología y Virología de la República de Georgia.

 

Como toda nueva terapia, presenta grandes ventajas y algunas limitaciones:

 

Ventajas 

- Se consideran omnipresentes, es decir, están en todas partes de forma natural y abundante, por lo tanto, pueden ser considerados como orgánicos y de fácil obtención.

- Por lo general son específicos, no dañan otras células que no sean las bacterias patógenas.

- Son fáciles de aislar y propagar ya que se autorreplican. Además, tienen un impacto limitado en el medio ambiente ya que se autolimitan. Su replicación es de forma exponencial como bacterias y disminuyen cuando baja el número de estas.

- Tienen una gran resistencia a las condiciones ambientales, ya que fagos y bacterias hospederas se encuentran en el mismo entorno, lo que indica su capacidad para sobrevivir en el mismo ambiente.

- A diferencia de los antibióticos, las bacterias tienen menos resistencia a los fagos.

- La aplicación de fagos para terapia es relativamente flexible, rápida y económica.

- Se pueden aplicar fácilmente como aerosol o mezclado directamente en agua. Tiene un efecto sinérgico cuando se aplica como cóctel (más de un fago juntos) y con antibióticos o desinfectantes.

 

Limitantes 

- Requiere la identificación exacta de las especies bacterianas que causan la infección.

- En casos muy remotos, una bacteria que ha sido infectada por un fago puede adquirir nuevas propiedades, lo que ocasiona un aumento de la virulencia de la bacteria, dicho proceso es conocido como conversión lisogénica.

- Son eliminados rápidamente por el sistema inmune.

 

 

Organización Mundial de la Salud (OMS). (2018). Resistencia a los antibióticos. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/resistencia-a-los-antibióticos 

Romero J., Higuera G., Miranda C., Bastías R. y Moreno A. (2018). Fagos y fagoterapia: una herramienta alternativa a los antibióticos contra SRS. Salmon Expert, 62(8):60-65.

https://www.researchgate.net/publication/327933323_Fagos_y_fagoterapia_una_herramienta_alternativa_a_los_antibioticos_contra_SRS 

Shors T. (2009). Virus: Estudio molecular con orientación clínica (Cap. 21, pp. 588-603). Buenos Aires, Editorial Médica Panamericana, 668 p.

 

Lesly Yareli Duran Díaz, Estudiante del Programa de Maestría en Ciencias de la Salud de la Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas “Dr. Ignacio Chávez” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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