El guaje ¿alimento para rumiantes?

Escrito por María Bottini Luzardo y Karlos Orozco Durán

El “Guaje,” “Tantán,” “Huaje” o “Huaxín,” es una especie arbórea del género Leucaena, proveniente de Yucatán, pero como muchas especies endémicas de México, fue llevada por los españoles en el siglo XV a las islas Filipinas y al sureste de Asia, dónde tuvo un gran auge en su uso para la alimentación animal. En México existen dos variedades: el Guaje rojo (Leucaena esculenta) y el Guaje verde (Leucaena leucocephala).

Esta planta crece en forma de arbustos que miden entre tres y 12 metros de altura. Algunos de ellos viven hasta 50 años y crecen de forma silvestre en zonas cálidas. Sus vainas miden entre 11 y 25 centímetros de largo por uno a tres centímetros de ancho. Son verde cuando se van desarrollando y café cuando están maduras, conteniendo de 15 a 30 semillas, las cuales miden comúnmente un centímetro de largo y entre tres y seis milímetros de ancho.

Este árbol tropical es utilizado a nivel mundial para consumo humano, fabricación de muebles y combustible, pero la razón por la cual es más popular, es por su uso en la alimentación de rumiantes (vacas, cabras, borregas), debido a las múltiples propiedades nutricionales que posee, rico en proteína y se ofrece por medio de sistemas de corte y acarreo o de forma directa en pastoreo.

Para ejemplificar su impacto en la nutrición animal, hace apenas unos años los australianos tenían más de 150 000 hectáreas; no obstante, el objetivo es alcanzar las 500 000 en los próximos años. Por otra parte, en Colombia y México se han creado programas gubernamentales para implementar “sistemas silvopastoriles intensivos”, utilizando como principal arbusto forrajero a la Leucaena sembrada a altas densidades (hasta 50 000 plantas/ha).

 

¿Por qué el guaje es tan popular en la alimentación de animales rumiantes en los trópicos?

En las zonas tropicales la producción de rumiantes se basa en el uso de forrajes de baja calidad (mucha fibra), por lo cual arbustos como los del género de la Leucaena con altos porcentajes de proteína, entre 15 y 31 %, altamente digestibles y fáciles de cultivar, han hecho que los productores volteen a ver a este tipo de plantas para sustituir los costosos alimentos concentrados. De igual manera existen estudios que avalan el uso de esta leguminosa para poder “disminuir la excreción de metano al ambiente”, tan penado últimamente a nivel mundial y la utilidad de esta planta como fijadora de nitrógeno en el suelo.

Sin embargo, dentro de los mismos factores que enaltecen al guaje, se encuentra lo que pudiera convertirlo en un “villano nutricional”, los elementos tóxicos de la planta.

 

Elementos tóxicos presentes en el guaje que afectan la producción de rumiantes en el trópico

Durante las décadas de los 60, 70 y 80 se reportan efectos negativos sobre la salud y productividad de los animales, entre los cuales se destacaba una baja eficiencia reproductiva de las hembras cuya inclusión de Leucaena en la dieta era mayor al 50 %. Eventualmente, los estudios realizados en esas épocas revelaron que todas las especies del género Leucaena contienen factores anti-nutricionales, entre los que se encuentran los taninos y la mimosina.

 

Taninos

En numerosas ocasiones hemos oído hablar de los taninos tan famosos que contienen el vino tinto. Estos elementos químicamente se conocen como “polifenoles”, elementos que protegen y tienen capacidades antioxidantes para las células. Pero en producción animal se reconocen como uno de los principales factores anti nutricionales de las plantas, y en la Leucaena, su concentración oscila entre un 2 y 6 %. Estos taninos poseen alta afinidad por las proteínas, carbohidratos y aminoácidos libres, formando complejos con estos nutrientes, lo que evita que sean degradados por los microorganismos en el rumen y que se facilite su absorción en el duodeno.

Pero no todo ha sido malo con los taninos, ya que esta característica también ha permitido investigar el uso de la Leucaena como antiparasitario natural en rumiantes.

 

Mimosina

Este aminoácido no proteico es el causante principal de la villanía del guaje, ya que representa una de sus limitaciones para ser utilizada como única fuente de proteína en la alimentación de rumiantes. El contenido de mimosina en la planta oscila entre el 2 y 5 %, encontrándose principalmente en las partes tiernas de la misma. Entre los síntomas derivados de la ingestión se incluyen “pérdida de peso, caída de pelo, aborto, infertilidad, disminución de secreción láctea, deformaciones fetales y otras anormalidades”. Estos efectos negativos del guaje sobre la producción animal, podrían ser consecuencia del hipotiroidismo, ya que además de atribuírsele los efectos anteriores, también se le atribuye la mala condición física al nacer de crías de vacas y ovejas que consumieron altas cantidades de Leucaena (cuadro 2).

No obstante, por todo esto no se puede estigmatizar a la Leucaena, sino que se necesitan más estudios sobre ella, ya que, aunque es una planta conocida y utilizada por sus propiedades, en los últimos 10 años no existen muchas investigaciones al respecto para generar estrategias que minimicen riesgos y potencialicen sus ventajas nutricionales.

   

Herrera, R.S., Verdecia, D.M., Ramírez, J.L., García, M. y Cruz, A.N. (2017). Metabolitos secundarios de Leucaena leucocephala. Su relación con algunos elementos del clima, diferentes expresiones de digestibilidad y metabolitos primarios. Cuban Journal of Agricultural Science, 51(1):107-115.

http://scielo.sld.cu/pdf/cjas/v51n1/cjas12117.pdf

 Galindo-Blanco, J.L., Rodríguez-García, I., et al. (2018). Ecosistema con Leucaena leucocephala: su efecto en la población microbiana ruminal en toros en ceba. Pastos y Forrajes, 41(2):128-133.

http://scielo.sld.cu/pdf/pyf/v41n2/en_pyf08218.pdf

 Hernández-Morales, J., Sánchez-Santillán, P., et al. (2018). Composición química y degradaciones in vitro de vainas y hojas de leguminosas arbóreas del trópico seco de México. Revista Mexicana de Ciencias Pecuarias, 9(1):105-120.

http://www.scielo.org.mx/pdf/rmcp/v9n1/2448-6698-rmcp-9-01-105.pdf

 

María Bottini Luzardo, es Profesora-Investigadora de la Escuela Superior de Medicina Veterinaria y Zootecnia Núm. 2 de la Universidad Autónoma de Guerrero. Cuajinicuilapa, México.
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Karlos Orozco Durán, es Profesor-Investigador en el Instituto Tecnológico del Valle de Morelia, Morelia, Michoacán.
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