Extinción al alcance de todos

Escrito por Alejandro Pérez Arteaga

Generalmente, cuando pensamos en extinción, imaginamos tortugas marinas, pandas, tigres, rinocerontes o algún otro animal raro, en alguna jungla en un país lejano y exótico. Incluso los dinosaurios saltan a la mente. Sin embargo, la extinción no es algo lejano ni del pasado, muchas veces la tenemos frente a nosotros.

Infortunadamente, la extinción de especies es un fenómeno global que, en México, al igual que en otros lugares, vivimos a diario

La extinción es, en términos biológicos, el proceso mediante el cual el número de organismos de una especie determinada disminuye a tal grado, que es imposible que se recuperen y, en un corto tiempo, la especie puede desaparecer de la tierra. Es decir, la extinción se da cuando más individuos mueren de los que nacen. Esto puede deberse a causas naturales, cuando los organismos no pueden adaptarse a cambios ambientales (como los dinosaurios), o debido a acciones llevadas a cabo directamente por el hombre (como el tráfico de mascotas, la caza o pesca comercial indiscriminadas), o indirectamente (como degradación y pérdida del hábitat, cambio climático, enfermedades e introducción de especies no nativas en el medio natural como gatos, ratas, cerdos, e incluso insectos o peces).

Ahora bien, para determinar cuáles especies se encuentran amenazadas con la extinción, es necesario estimar el tamaño de sus poblaciones, así como las características de su hábitat y las amenazas a las que están expuestas. A nivel internacional, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se encarga de realizar esta evaluación y determinar el grado de amenaza de las especies. La UICN ha determinado, a la fecha, que más de 26,000 especies se encuentran bajo riesgo de extinción. Tan solo en México, hay más de 700 especies en peligro de extinción. En México, es la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), la Institución que directamente trata con la extinción de especies.

 

¿Esto te asusta?

¡Espero que sí!  Yo, al menos, me asusto cada vez que veo que esta cifra aumenta. No es necesario ir a África, o las selvas de Indonesia para encontrar especies a punto de desaparecer. La extinción está, literalmente, al alcance de todos. Por ejemplo, en el estado de Michoacán, en nuestro país, existen 13 especies de animales y ocho de plantas en peligro de extinción. Tomemos como ejemplo, solo una de ellas para que veas que tan cerca estamos de algún organismo en peligro de extinguirse, hablemos de la mascarita transvolcánica (con nombre científico Geothlypis speciosa), un ave que se encuentra sólo en un puñado de sitios en el centro del país.

 

¿Qué es la mascarita transvolcánica y donde podemos encontrarla?

Es un ave que habita solamente en cuerpos de agua bordeados de vegetación acuática. Originalmente, se encontraba en gran parte del centro de México, desde el Lago de Chapala en Jalisco, hasta el Lago de Texcoco, en el Estado de México. En la actualidad la podemos encontrar solamente en cinco sitios, de los cuales tres se encuentran en Michoacán, uno en Guanajuato y uno en el Estado de México. La mascarita transvolcánica, es tan rara que inclusive recibe visitas del extranjero, son observadores de aves, particularmente europeos, que vienen específicamente a buscarla para poder observarla y fotografiarla, antes de que desaparezca.

En Michoacán, la mascarita transvolcánica se encuentra en los lagos de Cuitzeo, Pátzcuaro y Zirahuén; en Guanajuato, en el Lago de Yuriria y en el Estado de México en las Ciénegas del Lerma.

 

¿Por qué está en peligro la mascarita?

La mascarita transvolcánica solamente habita en tulares, que son un tipo de vegetación acuática que se encuentra generalmente en los bordes de los cuerpos de agua, compuestos en su mayoría por plantas conocidas como “tule”, “tulillo” o, como se le conoce en Michoacán, “chuspata”. Debido a la desaparición de los tulares, esta especie ha disminuido su distribución enormemente.

Grandes extensiones de tulares en el centro de México, han desaparecido debido al dragado de los cuerpos de agua y su conversión a zonas agrícolas, así como al pastoreo y pisoteo por ganado que impide que crezca vegetación en la orilla de los cuerpos de agua. Actualmente, el hábitat donde la mascarita puede vivir es menor a 100 km2 -menor a la superficie que ocupa la ciudad de Morelia, ¡para que toda una especie sobreviva! - Más de la mitad del hábitat disponible se encuentra en el Lago de Cuitzeo y sólo una pequeña proporción (menos del 1%) se encuentra en el Lago de Zirahuén, donde es muy probable que la especie se extinga en un plazo muy corto.

 

¿Qué necesita la mascarita para sobrevivir?

No lo sabemos. Es una especie que es tan poco estudiada, que no sabemos ni siquiera cuántos hay ni de qué se alimenta, por ejemplo. Se estima que puede haber entre 2,500 y 10,000 individuos, pero no existen estudios que nos den una mejor aproximación para saber cuántas aves quedan y en dónde. Lo que sí sabemos, es que, si su hábitat continúa desapareciendo, es muy probable que, en el futuro cercano, la mascarita transvolcánica se extinga.

 

La extinción al alcance de tu mano

Cuando desperdiciamos agua, tiramos basura en la calle (la cual llega a los cuerpos de agua), tiramos una colilla de cigarro, son factores que pueden acelerar la extinción de una especie, y muchos pensamos que la extinción solo es algo lejano a través de la televisión o internet. Pero no, la extinción, hoy más que nunca, se encuentra al alcance de la mano.

Y también, está al alcance de todos el poder evitarla. ¿Cómo? Hay muchas maneras. Contacta a tu diputado o diputada local o federal y exprésale tu inquietud, particularmente si vives donde aún existe la mascarita u otra especie que está en la misma situación; evita tirar basura y cuida el agua. Investiga y conoce sobre la extinción, el conocimiento es la mejor herramienta para evitar perpetuar lo que generaciones pasadas han hecho con el hábitat de la mascarita y otras especies.

Por nuestra parte, los investigadores, tenemos el compromiso de generar datos que permitan crear un plan de recuperación de la especie y su hábitat, estimar cuántas aves todavía persisten y en dónde, cuáles son las características de los sitios donde anidan, cuántos nacen y mueren y por qué causas, así como encontrar la manera de que se reestablezca el intercambio de aves entre los diferentes sitios para evitar problemas genéticos. También, debemos generar información que permita evaluar si podemos introducir la especie en sitios donde no se encuentra actualmente, pero que anteriormente fueron su hogar, o en hábitats de nueva creación, como presas o estanques.

Está en nuestras manos, tuyas y mías, el no tener que explicarle a la siguiente generación el por qué dejamos que se extinguiera la mascarita y otras especies. La extinción es para siempre, pero también lo es el legado que puedes dejar al evitarla.

 

CONABIO. 2018. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. https://www.gob.mx/conabio 

México Desconocido. 2018. La terrible extinción de especies en México. https://www.mexicodesconocido.com.mx/especies-peligro-extincion-mexico.html

UICN. 2018. Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. https://www.iucn.org/es 

 

Dr. Alejandro Pérez Arteaga, Profesor-Investigador Titular del Laboratorio de Vertebrados Terrestres Prioritarios en la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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