El aire que respiramos y los líquenes

Escrito por Violeta Rangel Osornio y Marlene Gómez Peralta

Presentes en los bosques templados, bosques tropicales, desiertos e incluso en las grandes áreas urbanas, se encuentran los líquenes, seres vivos que generalmente pasan desapercibidos, o bien, son confundidos con el musgo que adorna la época navideña.

 

¿Qué son los líquenes?

Los líquenes coloquialmente podrían definirse como dos o más organismos en uno. Y te preguntarás ¿cómo es esto posible?, la explicación es que los líquenes son organismos que se forman de la vida en conjunto entre un hongo filamentoso o una levadura (conocidos como micobiontes) y un alga verde o una cianobacteria, o ambas, (conocidas como fotobiontes). Al crecer juntos estos organismos forman un solo cuerpo o talo.

Estos organismos han existido desde hace millones de años, siendo una estrategia de vida muy exitosa. Los líquenes tienen su origen en una relación simbiótica, es decir, que los organismos que los conforman se benefician o ayudan entre sí. El fotobionte, al realizar fotosíntesis produce azúcares que alimentan al hongo y éste a su vez, le brinda un lugar seguro donde vivir, al envolverlo por completo y proporcionarle humedad.

Al igual que otros hongos, los líquenes presentan diferentes formas, reconociéndose principalmente tres grupos: los líquenes foliosos con forma de “hoja” o rosetas; los fruticosos con apariencia de pequeños “arbustos”; y los costrosos, en forma de costras muy adheridas al sustrato donde crecen. Sus colores varían entre tonalidades de verde, gris, amarillo, naranja, e incluso rosado. Principalmente, viven sobre la corteza de los árboles, las rocas y el suelo.

 

Principales formas de crecimiento de los líquenes A) Costrosa B) Foliosa y C) Fruticosa. Fotos: Violeta Rangel Osornio.

Los líquenes como bioindicadores

Los líquenes son realmente famosos en el mundo, puesto que se ha reconocido su habilidad como bioindicadores.

Un bioindicador es un organismo o grupo de organismos que tienen características particulares que los hacen sensibles a cambios en su medioambiente (como los causados por el hombre), por lo que nos pueden brindar información sobre la salud de los ecosistemas. 

El uso de los líquenes como bioindicadores se remonta a Nylander (1866), quien descubrió que estos organismos podían indicar la contaminación del aire en los alrededores de los jardines de Luxemburgo. Fue su trabajo el que impulsó numerosas investigaciones alrededor del mundo.

Los líquenes a diferencia de las plantas, no tienen raíces, por lo que el agua y otros nutrientes los obtienen directamente desde el aire, absorbiéndolos fácilmente a través de toda su superficie, como si fueran una esponja. De esta manera, también pueden absorber contaminantes que se encuentran en las partículas del aire, y acumularlos afuera o en el interior de sus células y “tejidos”.

Asimismo, tienen un crecimiento muy lento y son considerados organismos longevos, por lo que permanecen expuestos a la contaminación por largos periodos de tiempo.

Los líquenes son sensibles a un gran número de contaminantes presentes en el aire, sin embargo, el más peligroso para ellos es el dióxido de azufre (SO2). Algo importante de mencionar, es que no todas las especies son igualmente sensibles a los mismos contaminantes, sino que hay especies más sensibles que otras.

Síntomas de contaminación en los líquenes A) Clorosis, B) Cambio de color, C) Erosión de la Corteza superior, D) Necrosis y E) Reducción de tamaño. Fotos: Violeta Rangel Osornio.

Los líquenes también se enferman

Los líquenes responden a la contaminación del aire de diferentes maneras, y una de ellas, es a través de síntomas, los cuales se presentan al acumular contaminantes en grandes cantidades. Entre los síntomas que podemos observar en los líquenes que habitan lugares muy contaminados están: 

  • Clorosis: pérdida de color
  • Cambios de coloración: manchas de color rosado o púrpura
  • Reducción de tamaño: crecen muy poco
  • Erosión de la corteza superior: la capa superior se comienza a caer
  • Necrosis: muerte o degradación del organismo 

Comunidades de líquenes

Otra forma de saber si el aire que respiramos se encuentra contaminado o no, es estudiando las comunidades de líquenes de un lugar. Estas comunidades están conformadas por especies con diferente sensibilidad que nos dan una idea sobre la calidad de ese ambiente.

Generalmente, en sitios muy contaminados (por ejemplo, las ciudades o zonas industriales), las comunidades de líquenes están conformadas por unas cuantas especies, es decir, son menos diversas; mientras que, en lugares donde el aire es más limpio (por ejemplo, zonas rurales o bosques), podremos observar una gran diversidad de líquenes.

Así también la forma de crecimiento de estos organismos está muy relacionada con su sensibilidad, siendo los líquenes costrosos los más tolerantes a la contaminación, seguidos de los foliosos, y por último, de los fruticosos, que son más sensibles.

Una forma sencilla de evaluar la calidad del aire de tu comunidad es contar que tan frecuentes son las formas costrosas, foliosas y fruticosas sobre los árboles, o bien, observar con ayuda de una lupa si los líquenes presentan síntomas.

 

¿Qué indican los líquenes en una ciudad?

En los años 2005 a 2008, integrantes del Herbario de la Facultad de Biología (EBUM) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, realizaron un estudio sobre la calidad del aire en la ciudad de Morelia (Michoacán, México), monitoreando las comunidades de líquenes de diferentes puntos de la ciudad, incluyendo áreas urbanas, suburbanas y áreas verdes. Para ello registraron la frecuencia, cobertura y síntomas que los líquenes presentaban sobre diferentes árboles. Entre sus resultados, los sitios con altos niveles de tráfico vehicular se caracterizaron por tener una menor frecuencia y cobertura de líquenes, así como una mayor presencia de síntomas de contaminación. Lo contrario se observó en los sitios menos transitados por vehículos y las áreas verdes, como el Bosque Cuauhtémoc, donde la calidad del aire fue mejor.

 

¿Por qué utilizar a los líquenes como bioindicadores?

Seguramente te preguntarás ¿por qué utilizar a los líquenes como bioindicadores si existen aparatos tecnológicos que pueden medir la contaminación del aire? Bueno, el hecho es que, el mantenimiento de dichos aparatos resulta costoso y su instalación puede convertirse en un problema en lugares de difícil acceso. Así mismo, el tipo de mediciones que realizan no nos permiten saber el efecto de los contaminantes sobre los seres vivos y el medio ambiente.

Por lo tanto, a través de los líquenes podemos conocer la calidad del ambiente que nos rodea de una manera más sencilla, rápida y poco costosa.

Los líquenes son un grupo de organismos muy poco estudiado en México, por lo que desconocemos muchas especies que pudieran ser útiles como bioindicadoras. En nuestro país, existen algunas investigaciones en Parques Nacionales y zonas cercanas a la ciudad de México, campos geotérmicos de Jalisco y Michoacán, y en ciudades como Morelia.

Actualmente, se está realizando un proyecto entre el Herbario de la Facultad de Biología (EBUM) y el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Tierra, ambos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en el cual se tiene como objetivo evaluar la calidad del aire en los alrededores de una industria de la ciudad de Morelia, utilizando dos especies de líquenes (Flavopunctelia praesignis y Usnea ceratina) como bioindicadores. La finalidad de ello, es comprender el efecto de las emisiones de esta industria sobre la fotosíntesis que realiza el fotobionte, y medir los niveles de concentración de algunos contaminantes.

El potencial que tienen los líquenes para ser utilizados como bioindicadores es muy importante, debido a la gran riqueza y diversidad de estos organismos que existe en nuestro país, siendo incluso comunes en muchas áreas urbanas e industriales. Así mismo, el estudio de estos organismos, puede ayudarnos a comprender mejor el efecto que tienen nuestras acciones sobre la calidad del aire que respiramos. 

 

Saber Más: 

Brodo, I.M., Duran-Sharnoff S. y Sharnoff S. (2001). Lichens of North America.

Yale University Press, New Haven, London. 795 pp. 

Gries, C. 1996. Lichens as indicators of air pollution. In: Nash III, T. H. (ed.).

Lichen biology. Cambridge University Press, Cambridge. pp. 241-254. 

Gómez-Peralta, M. 2008. Informe final del proyecto “Líquenes y musgos del área urbana y suburbana de Morelia como indicadores de la calidad del aire”. Fondo Mixto CONACYT 2005-C01-050, Morelia, Michoacán, México. 56 pp.

 Hawskworth, D.L., Iturriaga T. y Crespo A. (2005). Líquenes como bioindicadores inmediatos de contaminación y cambios medioambientales en los trópicos. Revista Iberoamericana de Micología, 22:71-82.http://www.reviberoammicol.com/2005-22/071082.pdf

Violeta Rangel Osornio es estudiante del Programa de Maestría en Ciencias en Ingeniería Ambiental de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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D. en C. Marlene Gómez Peralta es curadora de la colección de líquenes del Herbario de la Facultad de Biología, Jardín Botánico Nicolaita “Melchor Ocampo”, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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