Hongos: los inquilinos de nuestro cuerpo

Escrito por Marco Iván Valle Maldonado y Víctor Meza-Carmen

Nuestro cuerpo es el hogar de numerosos organismos microscópicos (microorganismos), de los que muchos de ellos participan en la conservación de nuestra salud. A esta diversidad de microorganismos presentes en nosotros, se le denomina microbiota, parte de ella está compuesta por una gran comunidad de hongos, que es denominada micobiota.

 

¿Qué es la microbiota?

Seguramente alguna vez has estado solo(a) en casa viendo una película de terror, y has sentido miedo porque no hay alguien cerca. Pero no estás solo(a), en ti vive una inmensa comunidad de organismos. Tu cuerpo posee una gran cantidad de inquilinos que por ser muy pequeños es imposible verlos a simple vista. Se trata de organismos microscópicos conocidos en general como microorganismos, dentro de los cuales tenemos a las bacterias, hongos, parásitos y virus y a toda esta colectividad se le conoce como microbiota.

Esta palabra tiene su origen en los vocablos griegos “mikros” que quiere decir pequeño y “biota” que quiere decir conjunto de seres vivos. Los microorganismos nacen, se alimentan, crecen, se reproducen y mueren dentro del cuerpo. Estos microorganismos podemos encontrarlos en nuestra piel, cabello, cavidades bucales, nasales y en los sistemas digestivos, respiratorios y urinarios. La mayoría de estos organismos viven en nosotros sin afectar nuestra salud, incluso nos protegen de la invasión de microorganismos causantes de enfermedades conocidos como patógenos. Sin embargo, en ciertas condiciones algunos miembros de esta microbiota, pueden causarnos infecciones.

 

¿Por qué es importante la microbiota?

La función de la microbiota en la salud humana ha tomado mucha relevancia en los últimos años, especialmente la microbiota intestinal, debido a que múltiples reportes demuestran que el mal funcionamiento del intestino se asocia con el inicio de enfermedades del corazón, pulmonares, intestinales, del sistema circulatorio e incluso, la diabetes. En particular la microbiota afecta la absorción de los alimentos, modulando la digestión de los azúcares y las grasas, lo que ha sido relacionado con la obesidad. Además, estos microorganismos participan en procesos tan cotidianos como es la regulación de la sensación del hambre. Aunque pareciera tomado de una historia de ciencia ficción, se ha comprobado que la microbiota del intestino puede controlar nuestro humor y nuestra capacidad de sentir estrés o sueño.

Y esto ¿de qué manera lo hacen? Los microorganismos liberan sustancias que tienen la capacidad de regular actividades del sistema nervioso central. Varias de estas sustancias ya han sido identificadas por científicos, como es la serotonina, la cual regula el estado de ánimo y se le conoce como la sustancia de la felicidad. Entre los diversos inquilinos de nuestro cuerpo, están los hongos que componen la micobiota, que también son parte fundamental de la salud de nuestro organismo.

 

¿Qué es la micobiota?

Seguramente has visto hongos, éstos que crecen en las orillas de los caminos o troncos de los árboles en el bosque en el tiempo de lluvia, o los champiñones que se cultivan para acompañar una rica pizza, o te ha llamado la atención el moho verde que crece en las frutas, como en las cáscaras de naranjas en descomposición. Pues los hongos, no solo viven en esos lugares, también los podemos encontrar en nuestro cuerpo. Sin embargo, los hongos del cuerpo humano son microscópicos y el conjunto de hongos que habitan en un cuerpo es llamado micobiota (palabra griega “mykos” significa hongo). Aunque suene a trabalenguas, la micobiota es parte de la microbiota.

 

Hongos de la micobiota ¿Amigos o Enemigos?

Con los avances en las herramientas actuales para analizar la diversidad de hongos en personas sanas y enfermas, se ha identificado la diversidad de hongos que habitan en nuestros cuerpos. Los hongos del género Malassezia se han encontrado recurrentemente en los pulmones de pacientes que padecen una enfermedad conocida como fibrosis cística y en personas con asma, pero no en personas sanas; adicionalmente, se ha demostrado que la presencia en el tracto respiratorio de cierto tipo de hongos como Aspergillus fumigatus que está relacionado con enfermedades respiratorias más severas; la presencia de otros hongos se ha relacionado directamente como importante en la salud de nuestro hígado.

También, se ha observado que en personas que presentan un abuso por varios años en el consumo de bebidas alcohólicas, la diversidad de hongos disminuye en el intestino, y este alto consumo de alcohol desencadena la liberación de sustancias en los hongos que allí habitan, que entran al sistema circulatorio humano. Algunas de estas sustancias ocasionan una respuesta inflamatoria, lo que contribuye al deterioro de la función celular del hígado y de otros órganos. Por lo tanto, se ha propuesto que la manipulación de la micobiota intestinal podría ser una estrategia efectiva para atenuar la enfermedad hepática derivada del consumo de alcohol.

Recientemente, la micobiota intestinal ha recibido atención ya que podría ser un reservorio de patógenos oportunistas (microorganismos que son capaces de provocar una infección en pacientes cuyo sistema inmune está debilitado o inmunocomprometido), que están esperando condiciones para provocar infecciones. Ejemplificando, se conoce el caso del hongo Candida albicans, que habita normalmente en mucosas (boca, tracto vaginal), pero se ha reportado como un patógeno oportunista en numerosas ocasiones. De manera muy sencilla podríamos entender a este tipo de hongos como nuestros “amigos” en algunas circunstancias o “enemigos” en otros momentos, dependiendo de nuestro estado de salud.

El estudio de los factores que regulan el cambio de ser nuestros aliados a convertirse en nuestros enemigos ha tomado mucha importancia por los científicos en todo el mundo.

 

Los hongos pueden ser aliados o enemigos de nuestra salud

 

Nuestro peso ¿controlado por la micobiota?

Seguramente conoces a alguna persona con algunos kilos de más. Al inicio explicamos que los hongos que viven en nuestro sistema digestivo, pueden participar en el control de la absorción de nutrientes, lo que tiene como consecuencia la modulación de nuestra hambre y peso. Siguiendo en el mismo tema, se ha descrito que existen grupos específicos de hongos que preferentemente habitan en las personas delgadas, y en muy poca proporción en personas con sobrepeso. Algunos de éstos son Mucor racemosus y Mucor fuscus, por lo que se ha sugerido la administración de este tipo de hongos como una estrategía más para el tratamiento contra la obesidad.

 

Hongos que destruyen gusanos

Queremos acabar este texto con un final feliz, se ha encontrado que varios hongos pueden generar la muerte de ciertos gusanos causantes de enfermedades en el intestino o hígado. Un ejemplo es el hongo Paecilomyces lilacinus que destruye quistes de Fasciola hepatica, parásito responsable de la enfermedad conocida como fascioliasis. El potencial uso biotecnológico de hongos en el control de parasitosis en animales de granja e incluso en el ser humano es muy interesante, y es probable que no sea lejano el día en que como parte de un tratamiento contra parásitos se empleen algunos hongos o subproductos de los mismos.

 

Brunser-Tesarschu. O. (2013). El desarrollo de la microbiota intestinal humana, el concepto de probiótico y su relación con la salud humana. Revista Chilena de Nutrición, 40(3):283-284. http://www.redalyc.org/pdf/469/46929282011.pdf

 

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Marco Iván Valle Maldonado es estudiante del Programa Institucional de Doctorado en Ciencias Biológicas, especialidad en Biología Experimental

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D.C. Víctor Meza-Carmen es profesor e investigador, responsable del Laboratorio de Diferenciación Celular, ambos del Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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