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Compartiendo el mismo mar turquesa: entre pescadores y tortugas marinas

Escrito por Liliana Areli Robledo-Ávila y Fernando Alberto Muñoz-Tenería

ARTÍCULO

 

Compartiendo el mismo mar turquesa: entre pescadores y tortugas marinas

Liliana Areli Robledo-Ávila y Fernando Alberto Muñoz-Tenería

 

Resumen

La pesca artesanal ha dependido históricamente de las tortugas marinas; sin embargo, la sobreexplotación llevó a estas especies al borde de la extinción. Desde la década de 1990, diversas normativas internacionales han prohibido su consumo con el fin de proteger su lento ciclo de vida. En la actualidad, la contaminación y la pesca incidental constituyen sus principales amenazas. Para mitigarlas, cooperativas, académicos y autoridades gubernamentales colaboran en el monitoreo de hábitats y zonas de alimentación, con el objetivo de equilibrar la actividad pesquera y la recuperación de estas poblaciones vulnerables.

Palabras clave: Caribe mexicano, cooperativas pesqueras, pesca incidental, tortuga de carey.

 

RECIBIDO: 13/09/2024; ACEPTADO: 18/03/2025; 

PUBLICADO: 30/04/2026

 

Pesca artesanal

La pesca artesanal surgió como respuesta a las necesidades alimentarias de las familias costeras y, con el tiempo, se consolidó como una actividad económica basada en los recursos disponibles del ambiente marino. Se caracteriza por el uso de pequeñas embarcaciones y de técnicas tradicionales de pesca, como redes agalleras o de enmalle, palangres, trampas, redes de arrastre, cañas de pescar, redes de cerco y chinchorros. El arte de pesca empleado depende del grupo de organismos que se desea capturar, conocido como «pesca objetivo». Por ejemplo, para la pesca de escama se utilizan comúnmente redes agalleras, mientras que para la captura de tiburón se emplean palangres; las trampas se destinan a la captura de langostas y otros crustáceos, y las redes de arrastre están diseñadas para la extracción de camarón.

 

Inicio de la pesquería de las tortugas marinas

En México, durante la década de 1960, se produjo un auge en la pesquería de tortugas marinas impulsado por la demanda de sus productos, como piel, carne, huevos, aceite y caparazón. El comercio de estos recursos alcanzó tal relevancia que se habilitaron espacios específicos para el almacenamiento y empaque de dichos productos. En general, alrededor del 10 % de la producción se destinaba al autoconsumo y el resto se exportaba. La carne de tortuga fue uno de los productos más demandados, en parte porque sustituyó el consumo de carne roja al ser más accesible y fresca para los consumidores.

Durante la temporada de anidación, las hembras eran capturadas en las playas y confinadas en corrales conocidos como «chiqueros», donde posteriormente eran sacrificadas. En el mar, tortugas en etapas juvenil, subadulta y adulta eran perseguidas y capturadas en zonas de reproducción y alimentación, mediante el uso de redes agalleras o por medio de buceo libre con apoyo de pequeñas embarcaciones.

 

Pesca de la tortuga marina en el caribe mexicano

Durante la época de la pesquería de tortugas en Quintana Roo, México, los esfuerzos se concentraban en los sitios de alimentación y reproducción de la zona norte del estado. Se consumían y comercializaban especies como la tortuga de carey (Eretmochelys imbricata), la tortuga verde (Chelonia mydas) y la tortuga caguama (Caretta caretta). La tortuga de carey fue la especie más explotada en ese periodo, debido a la demanda de su caparazón, utilizado para la elaboración de artesanías; además, los ejemplares juveniles eran capturados para su venta o exportación como material de taxidermia. Por su parte, la tortuga verde fue ampliamente explotada por la alta demanda de su carne, huevos y aceite.

 

Explotación de las poblaciones de tortugas marinas y su situación actual

A partir de la década de 1980, se registró una disminución considerable en las poblaciones de tortugas marinas en todo el país. En respuesta, se implementaron de manera gradual diversas medidas para restringir su captura. Entre estas acciones destacan la creación de campamentos tortugueros en playas de anidación, con el objetivo de proteger los nidos y las crías, así como la aplicación de programas de monitoreo y el establecimiento de vedas parciales o totales.

En la década de 1990 se estableció en México una veda total y permanente para todas las especies de tortugas marinas, mediante la cual se prohibió su captura, así como el aprovechamiento de sus huevos, carne, caparazón, aceite y piel. Con la implementación de esta legislación orientada a su protección y conservación, se capacitó a los pescadores para dar a conocer las restricciones de pesca y fomentar el cuidado de los recursos marinos.

Las siete especies de tortugas marinas existentes están catalogadas como «en peligro de extinción» a nivel nacional (NOM-059-SEMARNAT-2001) y como «en peligro» o «en peligro crítico» a nivel internacional, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN-Red List). De estas, seis anidan y se alimentan en las costas de México: la tortuga de carey (Eretmochelys imbricata), la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga caguama (Caretta caretta), la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), la tortuga lora (Lepidochelys kempii) y la tortuga laúd (Dermochelys coriacea). La tortuga aplanada (Natator depressus) es endémica de la plataforma australiana.

En décadas recientes se han hecho evidentes las graves consecuencias que enfrentan las tortugas marinas en su proceso de recuperación poblacional, como resultado de la sobreexplotación derivada de la pesca dirigida, la contaminación de su hábitat, el consumo y comercio ilícito de huevos y carne (cacería furtiva), así como su persistente vulnerabilidad a la captura incidental.

 

Pesca incidental de tortugas marinas en la zona del Caribe mexicano

En la pesca incidental se capturan organismos marinos «no deseados», es decir, especies para las cuales no estaba dirigida la actividad pesquera original («especies objetivo»). En la actualidad, esta práctica constituye una de las principales amenazas para las poblaciones de tortugas marinas, ya que quedan atrapadas de manera involuntaria en redes o trampas, lo que les provoca lesiones y, en los casos más graves, la muerte.

En la pesca ribereña del Caribe mexicano se ha registrado una frecuencia de captura incidental de aproximadamente una tortuga por día mediante el uso de redes de enmalle, palangres y redes de arrastre. La tortuga de carey y la tortuga caguama, en etapas potencialmente reproductivas (adultos y subadultos), son las más susceptibles a ser capturadas en sus sitios de alimentación y reproducción, coincidiendo con la abundancia de las especies objetivo.

Las tortugas marinas presentan una maduración sexual tardía, que ocurre alrededor de los 20 años; por ello, la captura incidental en etapas clave de su ciclo de vida impacta directamente en la recuperación de sus poblaciones.

 

¿Cómo mitigar la captura incidental?

La regulación, protección y manejo de los recursos terrestres y marinos son impulsados y dirigidos por instituciones como la SEMARNAT y la CONAPESCA. Con el objetivo de evitar la captura incidental de tortugas marinas, se han establecido modificaciones en el uso y tipo de materiales de redes, anzuelos y trampas (NOM-061-SAG-PESC/SEMARNAT-2016). Asimismo, se han definido distancias prudentes entre las zonas de pesca y las playas de anidación, además de prohibirse el uso de redes y palangres en arrecifes de coral.

Actualmente, la mayoría de los pescadores forman parte de sociedades cooperativas reguladas y apoyadas por la federación, y cuentan con capacitación y conocimiento de la legislación en materia de pesca y protección de los recursos marinos. Esto ha favorecido su colaboración con instituciones gubernamentales en la conservación y el estudio de las tortugas marinas. A su vez, se han impulsado programas de educación ambiental en las comunidades costeras, con el objetivo de reducir el impacto de la pesca incidental sobre especies vulnerables y promover prácticas más sostenibles.

 

Tortuga de carey en la Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro

La Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro es un complejo arrecifal ubicado frente a las costas de Mahahual, en Quintana Roo. Funciona como sitio de tránsito, refugio y alimentación para tres especies de tortuga marina: la tortuga de carey, la tortuga verde y la tortuga caguama. Este sitio tiene gran importancia pesquera y comercial, donde operan activamente tres sociedades cooperativas dedicadas principalmente a la extracción de langosta del Caribe (Panulirus argus), caracol rosado (Strombus gigas) y, en menor proporción, peces de escama.

Desde 2014, los pescadores de las cooperativas «Langosteros del Caribe» y «Andrés Quintana Roo» han colaborado activamente en proyectos de investigación sobre tortugas marinas, liderados por el investigador Fernando Muñoz Tenería (UASLP), en conjunto con Roberto Herrera, de ECOSUR, y la organización «Littlefeet Environmental». A la fecha, se han llevado a cabo estudios sobre la estructura poblacional y el estado de salud de tres especies de tortuga marina, con un enfoque particular en la tortuga de carey, catalogada como en «peligro crítico» a nivel internacional. Esta colaboración ha permitido evidenciar el compromiso y la responsabilidad de los pescadores con la conservación de los recursos marinos, tanto de las especies objetivo como de las tortugas que habitan en la zona.

Como comunidad científica, consideramos que la colaboración y la capacitación constante de los pescadores y de las comunidades costeras son fundamentales para la conservación de los recursos marinos, en particular de las especies de tortugas marinas, con el propósito de contrarrestar su posible extinción.

 

Liliana Areli Robledo-Ávila. Investigadora posdoctoral asociada, Laboratorio de Inmunología de Animales Silvestres, Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Autónoma de San Luis Potosí. San Luis Potosí, México. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Fernando Alberto Muñoz Tenería. Profesor-Investigador del Laboratorio de Inmunología de Animales Silvestres, Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Autónoma de San Luis Potosí. San Luis Potosí, México.  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Cuevas E., Guzmán-Hernández V., Uribe-Martínez A., Raymundo-Sánchez A. y Herrera-Pavón R. (2018). Identification of potential sea turtle bycatch hotspots using a spatially explicit approach in the Yucatan Peninsula, Mexico. Chelonian Conservation and Biology, 17(1), 78-93. https://doi.org/10.2744/CCB-1263.1

 

Ramos R. (1974). Generalidades sobre la pesquería de las tortugas marinas en Isla Mujeres, Q. Roo. Instituto Nacional de la Pesca. INP/SD, 7. https://inapesca.gob.mx/portal/Publicaciones/Series/1970s-INP-Serie-Divulgacion/SD-07-Ramos-1974-Tortugas-marinas-en-Isla-Mujeres-Q-Roo.pdf 

 

Rodríguez-Valencia J.A., Cisneros-Mata M.A., Ortega-Casillas H., Castro-Leal I., Rodríguez-Domínguez G., Chávez-Castro A. y Rodríguez-Delgado L.G. (2008). Anzuelos circulares como opción para reducir la captura incidental en las operaciones pesqueras de los palangreros ribereños de Sinaloa (México). Ciencia Pesquera, 16, 67-78. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/542189/CP16-08.PDF