ARTÍCULO

Diversidad sexual y de género: más allá del binario
Irazú Margarita Calderón-Tinajero y Frida Vega-Muñoz
Resumen
Este artículo explora la distinción entre sexo y género, a la vez que destaca la diversidad y complejidad que desafían el binarismo. En la naturaleza existen múltiples ejemplos que ilustran esta flexibilidad: el dimorfismo sexual en aves, la diversidad de roles en mamíferos, así como la determinación y el cambio de sexo en reptiles y peces. Fenómenos como la partenogénesis y el hermafroditismo demuestran que la diversidad sexual constituye una adaptación evolutiva clave para la supervivencia de las especies. De manera similar, en la humanidad esta diversidad también resulta fundamental, pues la flexibilidad en las identidades y expresiones de género, así como en la sexualidad, puede entenderse como una estrategia relevante para la adaptación, la resiliencia y el desarrollo social y cultural.
Palabras clave: Diversidad en la naturaleza, diversidad sexual, género, sexo.
RECIBIDO: 29/08/2024; ACEPTADO: 14/03/2025;
PUBLICADO: 30/04/2026
Desde hace tiempo, el estudio de las ciencias biológicas y sociales ha introducido los conceptos de sexo y género. Aunque ambos términos suelen utilizarse indistintamente en el lenguaje coloquial, representan aspectos y enfoques muy distintos de la identidad y la diversidad tanto humana como animal.
En este sentido, el presente artículo tiene como objetivo informar y difundir las diferencias entre las definiciones de sexo y género —tanto en el ámbito biológico como en el social—, destacando la diversidad y la estructura no binaria del sexo en la naturaleza. Comprender esta distinción resulta fundamental para el avance de la sociedad, ya que reconocer su naturaleza compleja y diversa impulsa la necesidad de promover una convivencia más inclusiva y respetuosa.
Definición de sexo y género
Según la Real Academia Española (RAE), el sexo se refiere a «las características físicas y fisiológicas entre organismos que se clasifican como machos y hembras». Es decir, el concepto de sexo se utiliza para describir los rasgos biológicos que, en algunas especies, suelen estar determinados por los cromosomas sexuales y se manifiestan en aspectos anatómicos, hormonales y reproductivos.
Los cromosomas sexuales determinan el sexo biológico de un individuo. En los seres humanos, los cromosomas X e Y constituyen la base de una estructura tradicionalmente considerada binaria (XX para hembras y XY para machos). Sin embargo, existen variaciones cromosómicas como el síndrome de Klinefelter (XXY), el síndrome de Turner (X0), el llamado supermacho (XYY) y la superhembra (XXX), que cuestionan este modelo binario y evidencian que la determinación del sexo es más compleja de lo que suele asumirse.
Desde el punto de vista de la sexología, se reconocen seis factores biológicos en los seres humanos que influyen en la determinación del sexo:
Factor genético (cromosomas), mencionado anteriormente;
Factor hormonal, relacionado con la variación de estrógenos, progesterona y andrógenos;
Las gónadas, es decir, testículos, ovarios o, en algunos casos, la presencia de ambos;
Factor anatómico interno, que incluye estructuras como el útero, la próstata, los esfínteres, los conductos deferentes y la organización de los vasos sanguíneos;
Factor anatómico externo, referido a los genitales como el pene, el escroto y la vulva;
La estructura biopsicosocial de la identidad, que biológicamente se relaciona con posibles configuraciones en mosaico en el cerebro humano, donde pueden coexistir características asociadas a lo femenino y a lo masculino.
El conjunto de estas características, junto con la influencia del entorno social, contribuye a la configuración de la identidad de género.
El género agrupa a individuos que comparten ciertas características. En biología, el término se utiliza para clasificar organismos en especies; sin embargo, en el contexto humano se entiende principalmente como un fenómeno social. Más allá de su definición en la RAE, el género abarca comportamientos, normas y roles que la sociedad considera apropiados para los géneros asignados —tradicionalmente hombres y mujeres—, al tiempo que reconoce identidades que trascienden el binarismo masculino-femenino.
La definición de género está moldeada por el contexto social y cultural, por lo que sus normas y expectativas varían entre culturas y épocas. La sociología, disciplina que estudia la estructura y el funcionamiento de las sociedades, ofrece una perspectiva más amplia sobre este concepto. Por ejemplo, algunas culturas reconocen más de dos géneros, como los hijras en el sur de Asia, los fa'afafine en Samoa y las identidades conocidas como «dos espíritus» en diversas culturas indígenas de América del Norte.
Ejemplos de lo no-binario en el reino animal
Dentro del reino animal existen diversos ejemplos que muestran cómo las manifestaciones del sexo no siempre se ajustan a un esquema estrictamente binario. En muchos casos, las diferencias entre individuos no pueden reducirse únicamente a la clasificación simple de hembras y machos. Un primer aspecto observable es el dimorfismo sexual, entendido como la diferencia física entre individuos de una misma especie en función de su sexo.
Un ejemplo claro de este fenómeno es el pavo real: en esta especie, los machos poseen plumas largas y coloridas que despliegan para atraer a las hembras, mientras que estas presentan un plumaje marrón que les permite camuflarse en su entorno. En los pingüinos, en cambio, la mayoría de las especies muestra una apariencia muy similar entre machos y hembras, aunque los machos suelen ser ligeramente más grandes.
En cuanto a los mecanismos de crianza en los ejemplos anteriores, los machos de pavo real cortejan a varias hembras, pero no participan en la crianza de los polluelos. Son las hembras quienes construyen el nido, incuban los huevos y cuidan de las crías por sí solas. En contraste, en los pingüinos, ambos progenitores participan en la incubación de los huevos y en el cuidado de los polluelos. En especies como el pingüino emperador, por ejemplo, los machos se encargan de incubar los huevos mientras las hembras salen a alimentarse. Aun así, estas conductas no constituyen una regla universal, ya que también se han documentado casos en los que los roles se invierten o en los que se forman parejas del mismo sexo, como ocurre en algunas poblaciones de albatros y cisnes negros.
Por otro lado, los roles dentro de los grupos o manadas han sido tradicionalmente asociados a características relacionadas con el sexo; sin embargo, estos comportamientos no están estrictamente determinados por él.
En las manadas de leones, por ejemplo, las leonas cazan en grupo y se encargan de la crianza de las crías, mientras que los machos suelen defender el territorio. No obstante, existen excepciones, como el caso de Mmamoriri, una leona con melena que presentaba comportamientos asociados típicamente a los machos. En las hienas manchadas, las hembras son más grandes y dominantes —debido, en parte, a sus elevados niveles de testosterona— y lideran un sistema matriarcal. Los bonobos, por su parte, presentan una estructura social cooperativa liderada por hembras, en la que el comportamiento sexual desempeña un papel importante para resolver conflictos y mantener la cohesión del grupo, con interacciones frecuentes entre individuos de distintos sexos y edades.
En los reptiles, animales ovíparos, la determinación del sexo suele depender de la temperatura de incubación de los huevos. En muchas especies, temperaturas más altas tienden a producir hembras, mientras que temperaturas más bajas favorecen el desarrollo de machos.
El cambio de sexo constituye un mecanismo reproductivo exitoso en algunas especies. Un ejemplo de ello son los peces payasos, que son hermafroditas secuenciales: comienzan su vida como machos y, si la hembra dominante muere, uno de ellos cambia de sexo y se convierte en hembra de manera irreversible, con el fin de mantener la estructura jerárquica del grupo. Otro ejemplo de diversidad sexual no binaria se observa en las babosas de mar y en otros invertebrados, que son hermafroditas simultáneos; es decir, poseen órganos sexuales tanto masculinos como femeninos. Estos mecanismos reflejan la flexibilidad y diversidad presentes en las estrategias reproductivas del reino animal.
Otro mecanismo reproductivo menos difundido es la partenogénesis, una forma de reproducción asexual en la que los embriones se desarrollan sin fertilización. Algunas especies de lagartijas del género Aspidoscelis presentan este tipo de reproducción. La partenogénesis ofrece ciertas ventajas y desventajas: por un lado, permite colonizar rápidamente nuevos hábitats; por otro, reduce la variabilidad genética, lo que puede aumentar la vulnerabilidad de las poblaciones frente a enfermedades y cambios ambientales.
Evolución, adaptación y ecología
El desarrollo de roles de género dentro de una especie está estrechamente vinculado con la ecología del entorno en el que viven los organismos. Las presiones ambientales, la disponibilidad de recursos y las necesidades de supervivencia influyen en la forma en que se estructuran las interacciones sociales y reproductivas. En un ecosistema, la diversidad de roles sexuales y de comportamiento puede afectar dinámicas como la depredación, la competencia y la cooperación entre especies. En este contexto, la representación binaria del sexo y del género constituye solo una de las múltiples estrategias que la naturaleza ha desarrollado, y no siempre es la más ventajosa en todos los ambientes.
Homo sapiens: ¿de naturaleza binaria?
La idea de que los seres humanos son estrictamente binarios en términos de sexo y género ha sido cuestionada tanto desde la biología como desde las ciencias sociales. Al igual que otras especies, los seres humanos exhiben una amplia diversidad de comportamientos y expresiones. Aunque diversos factores históricos y culturales han promovido una estructura binaria, tanto la biología como la psicología han mostrado que el género y la sexualidad humanas son fenómenos más complejos y diversos.
En relación con la diversidad sexual, los seres humanos, al igual que muchas especies animales, presentan distintas orientaciones sexuales, entre ellas la homosexualidad, la bisexualidad y otras variantes. En la naturaleza, estas conductas no son inusuales y, en muchos casos, cumplen funciones específicas dentro de las dinámicas sociales y reproductivas de las especies.
Respecto a los roles de género, diversas culturas humanas a lo largo de la historia han mostrado que estos no siempre han sido tan rígidos como en algunas sociedades contemporáneas. En distintos momentos y contextos culturales, las expectativas sobre lo que significa ser hombre o mujer han variado considerablemente, reflejando las condiciones ecológicas, sociales y culturales de cada sociedad. Ejemplos actuales de esta diversidad pueden observarse en distintos ámbitos de la vida social, como el deporte, las artes o la salud.
En conclusión, la naturaleza muestra que la diversidad sexual y de género puede entenderse como una estrategia evolutiva relevante para la adaptación y la supervivencia. Debido a su carácter multifactorial, estas expresiones no pueden reducirse a categorías estrictamente binarias. Esta flexibilidad contribuye a la resiliencia de las especies y refleja la complejidad de los estímulos ambientales. De manera similar, en las sociedades humanas, la diversidad de género y de sexualidad también constituye un elemento importante para su funcionamiento y desarrollo.
Agradecimientos.
A las doctoras Juana Elizabeth Reyes Martínez y
Luz Urquieta Ramírez por el apoyo prestado
a la realización de este manuscrito.
Irazú Margarita Calderón-Tinajero. Laboratorio de Biología Celular, Maestría en Ciencias (Biología), Departamento de Biología, División de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Guanajuato. Guanajuato. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Vega Muñoz-Frida. Laboratorio de Inmunomicrobiología Molecular. Maestría en Ciencias (Biología), Departamento de Biología, División de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de Guanajuato. Guanajuato. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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