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Para cualquier dolor corporal, un «AINE» te espera

Escrito por Jonathan Saúl Piñón-Simental y Patricia Ríos-Chávez

ARTÍCULO

 

Para cualquier dolor corporal, un «AINE» te espera

Jonathan Saúl Piñón-Simental y Patricia Ríos-Chávez

 

Resumen

La adquisición de muchos medicamentos requiere una receta médica con el fin de garantizar su uso seguro. Sin embargo, algunos se venden sin prescripción, entre ellos los conocidos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), caracterizados principalmente por sus propiedades analgésicas, antiinflamatorias y antifebriles. Entre los más utilizados se encuentran el ácido acetilsalicílico, el diclofenaco, el ibuprofeno, el naproxeno, el etoricoxib y el celecoxib. En este artículo se aborda el origen y el uso de los AINEs, así como su importancia en la medicina, su mecanismo de acción y los posibles efectos adversos que pueden presentarse cuando se consumen de manera inadecuada o sin supervisión médica.

Palabras clave: Antiinflamatorios no esteroideos, aspirina, úlceras gástricas.

 

RECIBIDO: 8/10/2024; ACEPTADO: 18/03/2025; 

PUBLICADO: 30/04/2026

 

Origen de los AINEs

A lo largo de la historia de la humanidad ha existido la necesidad de obtener beneficios a partir del uso de la materia y de los recursos naturales que nos rodean. Estos recursos se han aprovechado en distintos ámbitos de la vida cotidiana, los cuales han evolucionado hasta nuestros días. En un inicio, su utilización estaba orientada a satisfacer necesidades básicas, como la obtención de alimentos mediante la caza, la construcción de viviendas y la búsqueda de formas para tratar enfermedades o heridas derivadas de alguna actividad.

Este importante avance en la vida humana fue resultado del aprendizaje basado en la observación y en el planteamiento de preguntas que permitieron desarrollar conocimientos y habilidades, particularmente en el ámbito de la medicina. Gracias a ello, se logró avanzar en el desarrollo de distintos medicamentos destinados al tratamiento de diversas patologías y enfermedades, tanto agudas —que suelen tener una duración breve y una recuperación más rápida— como crónico-degenerativas, que se desarrollan de manera progresiva y pueden acompañar a la persona durante largos periodos de su vida.

Gran parte de estos avances tiene su origen en la herbolaria, entendida como «el uso de las plantas y sus componentes (hojas, raíces, flores, frutos, semillas) para tratar diversas afecciones o enfermedades del cuerpo humano». Este conocimiento empírico-científico —que se transmite de generación en generación— continúa siendo fundamental para un gran número de personas en todo el mundo, permitiendo que se conozcan y utilicen remedios caseros para aliviar diversas dolencias o padecimientos.

Al igual que muchos fármacos, los AINEs tienen su origen en conocimientos antiguos. Hace aproximadamente 3500 años, Hipócrates utilizaba la corteza del sauce para aliviar la fiebre y la inflamación. Años más tarde, un grupo de investigadores logró extraer de la corteza del sauce blanco (Salix alba) una sustancia química llamada «salicina», la cual presentaba estos efectos benéficos en el cuerpo humano, aunque también producía efectos secundarios negativos.

A partir de esta sustancia, en 1859 se sintetizó químicamente el ácido salicílico, un compuesto con un sabor amargo intenso y con efectos adversos para el estómago. Posteriormente, entre 1896 y 1899, se obtuvo el ácido acetilsalicílico, que fue patentado como Aspirina® por la compañía farmacéutica Bayer®. Este compuesto pertenece al grupo de los AINEs y posee diversas propiedades terapéuticas, como el alivio del dolor, la reducción de la inflamación y la disminución de la fiebre. Asimismo, actualmente se sabe que la Aspirina® puede tener efectos benéficos en la prevención de ciertos problemas cardiovasculares.

 

Los AINEs en la revolución de la medicina del siglo XX

Con el paso de los años, la familia de los AINEs se fue ampliando a medida que se identificaban nuevas sustancias con efectos terapéuticos similares. Entre los primeros fármacos de este grupo se encuentran el ácido acetilsalicílico, la indometacina y el ibuprofeno; posteriormente, se incorporaron otros: el naproxeno y el diclofenaco.

En 1976, el investigador y científico británico John Robert Vane logró explicar el mecanismo de acción del ácido acetilsalicílico, descubrimiento que le valió el Premio Nobel de Medicina en 1982. Este científico demostró que dicho compuesto tiene la capacidad de inhibir una enzima clave en el proceso inflamatorio conocida como «ciclooxigenasa o prostaglandina sintetasa», responsable de la producción de sustancias que regulan la respuesta al dolor, la inflamación y la fiebre generadas ante un daño o la presencia de agentes externos que alteran el funcionamiento normal del organismo.

Gracias a este conocimiento, los AINEs revolucionaron la forma de tratar diversas afecciones caracterizadas por dolor, inflamación y fiebre, como golpes o traumatismos musculoesqueléticos, infecciones bacterianas o virales, enfermedades autoinmunes y padecimientos inflamatorios crónicos, como la artritis reumatoide y la osteoartritis.

Todo ello ha permitido que los AINEs ocupen un lugar fundamental como el primer escalón de la escalera analgésica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que varios de estos medicamentos formen parte esencial de los botiquines de atención médica primaria y de los sistemas de salud. Asimismo, durante la pandemia de COVID-19, los AINE se emplearon de manera frecuente como parte del tratamiento inicial para aliviar algunos de los síntomas asociados a esta enfermedad, que marcó profundamente la vida en el siglo XXI.

 

Uso de los AINEs a nivel mundial

Como se mencionó, muchos AINE pueden adquirirse sin receta médica, lo que facilita su compra y uso. A nivel mundial, se estima que cerca de 30 millones de personas consumen diariamente algún integrante de este grupo de fármacos. Asimismo, aproximadamente entre el 5 % y el 10 % de las prescripciones médicas incluyen tratamientos con AINE, debido a las propiedades terapéuticas antes mencionadas.

Diversos estudios también han analizado los patrones de uso de estos medicamentos en distintos países. Por ejemplo, en España el empleo de los AINEs se ha reportado en el siguiente porcentaje de consumo: ibuprofeno (20.4 %), aspirina (11 %), diclofenaco (6.4 %) y naproxeno (1.4 %). Estos datos sugieren que un comportamiento similar podría observarse en otros países, como México, Estados Unidos y algunas naciones de Europa.

 

Efectos adversos de los AINEs

Como ocurre con cualquier medicamento, el uso inadecuado o prolongado, especialmente sin supervisión médica, puede provocar efectos adversos en el organismo. Debido al efecto de los AINEs sobre las enzimas «ciclooxigenasas», estos fármacos pueden favorecer la aparición de lesiones en el estómago y en el intestino delgado. Dichas lesiones se caracterizan por el daño a la mucosa del tracto gastrointestinal, lo que puede ocasionar hemorragias internas y necrosis de los tejidos. En casos más graves, pueden desarrollarse úlceras pépticas que pueden perforarse y poner en riesgo la vida del paciente.

Por otro lado, diversos estudios han demostrado que el uso inadecuado de los AINEs puede causar daños no solo en el tracto gastrointestinal, sino también en el hígado y en los riñones. La afectación de estos órganos puede desencadenar múltiples problemas de salud y comprometer de manera importante la calidad de vida.

El hígado —órgano detoxificante por excelencia— desempeña un papel fundamental en el metabolismo de los nutrientes que obtenemos de los alimentos y en la transformación de los medicamentos que utilizamos para tratar distintas enfermedades. En este órgano, muchos compuestos se procesan para que posteriormente puedan eliminarse del organismo por diferentes vías, evitando que se acumulen en nuestro cuerpo. En este proceso también participan los riñones, órganos «purificadores» esenciales encargados de filtrar la sangre y de eliminar, por medio de la orina, las sustancias que el cuerpo ya no necesita. De esta manera, los productos tóxicos provenientes del hígado se desechan y se mantiene un adecuado funcionamiento del organismo.

A partir de lo anterior, surge una pregunta importante: ¿qué podría ocurrir en el cuerpo si el hígado y los riñones pierden su funcionamiento adecuado? La respuesta es preocupante, ya que la alteración de estos órganos puede desencadenar diversos problemas que afectan de manera significativa el estado de salud y, en consecuencia, comprometen la calidad de vida de las personas.

Conocer esta información permite tomar decisiones más informadas al momento de utilizar medicamentos. Por ello, es fundamental seguir siempre las indicaciones médicas al tratar cualquier enfermedad. El uso excesivo o incorrecto de los AINEs puede provocar daños en el tracto gastrointestinal, el hígado y los riñones, entre otros órganos. Ante cualquier dolor o malestar, estos fármacos pueden ser una opción terapéutica; sin embargo, es indispensable utilizarlos de forma responsable y bajo la orientación de un profesional de la salud.

 

Jonathan Saúl Piñón-Simental. Estudiante del Programa Institucional de Doctorado en Ciencias de la Salud y Farmacéuticas, Área Temática Compuestos Bioactivos Terapéuticos, Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Patricia Ríos-Chávez. Profesora e investigadora de la Facultad de Biología, Laboratorio de Fitobioquímica, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

 

 

Batlouni M. (2010). Antiinflamatorios no esteroideos: Efectos cardiovasculares, cerebrovasculares y renales. Archivos Brasileños de Cardiología, 94(4), 556-563. https://www.scielo.br/j/abc/a/tF6ntrTM9pyt8r9Tmvtgfmc/?format=pdf&lang=es

 

Oscanoa-Espinoza T. J. (2015). Seguridad de los antiinflamatorios no esteroideos. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 53(2), 172-179. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=457744936012

 

Ramos dos Santos I., Mezomo M., Leite-Santos L.G., Moura Alves G.S., Reis-Moretto G., Gonçalves-Shibata J.G. y Ferreira-Agüero P.M.A. (2022). Uso indiscriminado de antiinflamatorios no esteroidales y sus relaciones con enfermedades gastrointestinales. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 6(6), 1789-1802. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v6i6.3637