Generalmente, las enfermedades que dañan el hígado están asociadas al consumo excesivo de alcohol, pero existen diversos factores que llevan a las diferentes patologías en este órgano vital de nuestro cuerpo. Una mala alimentación e infecciones por virus y microorganismos, así como la implicación de algunas toxinas, pueden causar un daño hepático. Podemos mencionar, principalmente, la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica que no involucra la ingesta de alcohol, la cual antes era denominada enfermedad del hígado graso no alcohólico, cuyo nombre común es «hígado graso» y es considerada una enfermedad silenciosa que afecta a un número cada vez mayor de personas. Es importante determinar las causas y los mecanismos involucrados para su atención y control, ya que está asociada con la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo II.
Palabras clave: alcohol, enfermedad hepática grasa, hígado graso.
Luis Alberto Ayala-Ruiz Joel Edmundo López-Meza Patricia Ríos-Chávez Seguramente han escuchado que alguno de sus familiares o amigos tienen cirrosis, un daño crónico causado por una enfermedad prolongada del hígado. La mayoría asume que esta patología solo es originada por el consumo excesivo de alcohol, pero no es así, ya que existen otros factores que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad, como una mala alimentación, infecciones por virus, toxinas, etc. Una de las causas frecuentes de la cirrosis es la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MAFLD), la cual, anteriormente, era denominada enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD). El nombre común de esta enfermedad es «hígado graso» y es considerada un padecimiento silencioso en todo el mundo que afecta a un número cada vez mayor de personas. Es una patología compleja que merece una urgente atención debido a su creciente prevalencia y a las implicaciones para la salud pública. El buen funcionamiento del hígado es fundamental debido a que es uno de los órganos esenciales de nuestro cuerpo, desempeñando un papel relevante en la digestión, la desintoxicación y el almacenamiento de nutrientes. Sin embargo, diversos factores pueden afectar su funcionamiento provocando el hígado graso. A menudo esta enfermedad se asocia con la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo II, de ahí la importancia de atenderla. El hígado graso es una enfermedad hepática caracterizada por la acumulación anormal de grasa no atribuible al consumo excesivo de alcohol, que debe tener al menos uno de los siguientes padecimientos: 1) obesidad; 2) diabetes tipo II; o 3) evidencia de enfermedad hepática crónica. Aunque un pequeño grado de acumulación de grasa en el hígado es normal, cuando este depósito se vuelve excesivo, puede causar inflamación y daño hepático, lo que aumenta el riesgo de enfermedades hepáticas graves, cirrosis y el cáncer de hígado. El desequilibrio entre la acumulación y la eliminación de los lípidos en el hígado es la principal causa del origen del hígado graso. En condiciones normales, el hígado almacena y libera grasas según las necesidades energéticas del cuerpo; sin embargo, en el hígado graso, este equilibrio se ve perturbado por una combinación de factores genéticos, ambientales y metabólicos. El exceso de grasa en el hígado puede desencadenar una cascada de eventos perjudiciales, incluida la inflamación y el estrés oxidativo, que pueden conducir a la fibrosis hepática y, en casos graves, a la cirrosis y el cáncer de hígado. La resistencia a la insulina desempeña un papel crucial en el desarrollo del hígado graso, ya que la insulina es una hormona clave que regula el metabolismo de la glucosa y los lípidos en el cuerpo. Cuando las células se vuelven menos sensibles a la insulina, el hígado responde produciendo más glucosa y aumentando la síntesis de ácidos grasos, lo que a su vez promueve la acumulación de grasa en el hígado. Además de la resistencia a la insulina, otros factores contribuyen al desarrollo del hígado graso, incluida la disfunción mitocondrial, la microbiota intestinal (flora intestinal) alterada y la inflamación crónica de bajo grado. Estos mecanismos interrelacionados complican aún más la comprensión y el manejo de la enfermedad. Una de las características más preocupantes del hígado graso es su naturaleza silente en las etapas tempranas. A menudo, los pacientes no experimentan síntomas evidentes, lo que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuados. Esto significa que la enfermedad puede progresar durante años sin ser detectada, aumentando el riesgo de complicaciones graves, como la cirrosis hepática y el cáncer de hígado. Sin embargo, a medida que progresa, pueden aparecer algunos signos y síntomas que incluyen: •Fatiga •Dolor en la parte superior derecha del abdomen •Sensación de saciedad •Pérdida de peso inexplicada •Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos) La prevención y el tratamiento del hígado graso están estrechamente relacionados con cambios en el estilo de vida. Aquí hay algunas estrategias clave: •Control del peso. Mantener un peso saludable y perder peso si es necesario es esencial para prevenir y tratar el hígado graso. •Dieta equilibrada. Optar por una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras, mientras se limita la ingesta de grasas saturadas y azúcares añadidos, puede ayudar a reducir la acumulación de grasa en el hígado. •Ejercicio regular. La actividad física regular puede mejorar la sensibilidad a la insulina y ayudar a reducir la grasa en el hígado. •Evitar el alcohol. Aunque se trata de «enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica», es importante evitar el consumo excesivo de alcohol para proteger el hígado. •Medicamentos. En algunos casos, los médicos pueden recetar medicamentos para tratar el hígado graso, pero estos deben usarse en combinación con cambios en el estilo de vida. Afortunadamente, los avances en la investigación están arrojando luz sobre nuevas estrategias para abordar el hígado graso. La pérdida de peso, a través de cambios en la dieta y el aumento de la actividad física, sigue siendo la piedra angular del tratamiento. Sin embargo, también se están investigando terapias farmacológicas dirigidas a mejorar la sensibilidad a la insulina, reducir la inflamación hepática y modular el metabolismo de los lípidos. La detección temprana y el diagnóstico preciso son fundamentales para prevenir complicaciones graves y mejorar los resultados a largo plazo en pacientes con el hígado graso. Los médicos están adoptando enfoques integrados que combinan evaluaciones clínicas, pruebas de laboratorio y técnicas de imagen avanzadas, como la resonancia magnética y la elastografía hepática, para evaluar la gravedad de la enfermedad y guiar la intervención terapéutica. A medida que nuestra comprensión del hígado graso continúa evolucionando, se están llevando a cabo investigaciones intensivas para identificar nuevas terapias y enfoques de tratamiento. Desde medicamentos específicos hasta intervenciones quirúrgicas, los científicos están explorando una variedad de estrategias para combatir esta enfermedad creciente y prevenir sus complicaciones asociadas. Las investigaciones abordan temas con enfoques terapéuticos novedosos, incluida la modulación de microbiota intestinal (flora bacteriana), terapias dirigidas al control de la inflamación hepática y el estrés oxidante, así como la investigación de biomarcadores precisos para el diagnóstico y la progresión del hígado graso. El hígado graso es mucho más que una acumulación de grasa; es un trastorno complejo con ramificaciones significativas para la salud pública. Aunque silenciosa en sus etapas iniciales, puede tener consecuencias devastadoras si no se diagnostica y trata a tiempo. Es fundamental que los profesionales de la salud y el público en general estén conscientes de esta enfermedad y tomen medidas proactivas para prevenirla y tratarla. Con una combinación de conciencia, investigación y atención médica adecuada, podemos abordar la problemática y proteger la salud hepática de las generaciones futuras.
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Resumen
Estudiante del Programa Institucional de Doctorado en Ciencias Biológicas,
Área Temática de Biotecnología Alimentaria,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Morelia, Michoacán.
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Profesor e investigador, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia,
Centro Multidisciplinario de Estudios en Biotecnología,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Morelia, Michoacán.
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Profesora e investigadora, Facultad de Biología,
Laboratorio de Fitobioquímica,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Morelia, Michoacán.
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Una enfermedad mortal que llega a ser silenciosa
Hígado graso: más allá de una simple acumulación de grasa
Año 13 / Número 78 / 2024
RECIBIDO: 03/07/2023; ACEPTADO: 09/08/2023; PUBLICADO: 31/01/2025