¿La acuicultura es sustentable?

Escrito por Rebeca Aneli Rueda-Jasso y Joshua Valeria Gómez Flores

Contar con el abastecimiento de alimentos es una preocupación constante de nosotros los humanos. En algunas etapas relativamente recientes de nuestra historia, la falta de alimento provocó hambrunas y miles de muertes; aún hoy en día, muchas personas en el mundo mueren de hambre. Sin embargo, hasta antes de la pandemia por COVID-19, se observaba una reducción general en el Índice Global de Hambre y un incremento en la producción de alimentos. Entre las industrias productoras de alimentos con mayor crecimiento anual, se encuentra la acuicultura y, al parecer, esta prometedora industria podría proveer alimentos con adecuada calidad nutricional, pero se necesita la mejora de algunos aspectos para que esta sea una industria sustentable ¿Lo será?

 

Hambrunas históricas

Antes de su independencia, en India se estimó que una tercera parte de la población (10 millones de personas) murió de hambre. En China, las sequías e inundaciones agravadas por el caos económico y político, causaron la muerte de más de 15 millones de personas por falta de alimentos. En Europa, durante la Segunda Guerra Mundial, se vivió una grave hambruna causada por la ocupación alemana en Holanda y Leningrado, así como por la retención de alimentos a la población civil. África ha padecido numerosas hambrunas en Chad, Malí, Mauritania, Nigeria, Senegal y Burkina Faso.

 

La producción de alimentos

La agricultura y la ganadería generan gran variedad de alimentos, pero las formas de producción que utilizan son insuficientes para cubrir las necesidades humanas de manera sustentable. Ambas industrias han deforestado bosques y selvas para ampliar los espacios para tierras de cultivo o pastoreo de ganado. Asimismo, han alterado el ambiente con el uso de agroquímicos, fármacos, hormonas y otras sustancias químicas.

Por su parte, la pesca ha llegado a sus límites de máxima producción e incluso las pesquerías de algunas especies han colapsado. Esto significa que, aunque se realicen más esfuerzos por pescar (con más redes, anzuelos y/o barcos), el volumen de pesca se mantiene constante o incluso es menor con el paso del tiempo.

 

La acuicultura ¿Opción en la producción de alimentos?

Otra opción para producir alimento y cubrir las necesidades humanas es el cultivo de organismos acuáticos (peces, moluscos, crustáceos, entre otros). Los registros históricos mencionan que, en China, desde 3800 antes de nuestra era, se hacía acuicultura, pero fue hasta 1950 que la actividad se retomó con un crecimiento constante. De 1990 a 2010, el crecimiento de la acuicultura fue de 8.8 % y disminuyó en 2014 a 6.3 % anual. Esta industria rebasó la producción por la pesca e incluso en 2013, superó en 46 % a la producción de carne de res y fue el primer año que se consumió más pescado criado en granjas que de captura por pesca. Se estima que en 2050 la producción mundial anual de alimentos de acuicultura podría aumentar hasta un 74 % de forma sostenible, minimizando su impacto ambiental.

Riesgos o desventajas de la acuicultura

Actualmente, una parte importante de la producción acuicultural se realiza de forma intensiva y para ello se mantienen altas densidades de organismos por estructura de cultivo (estanque, tanque o jaula). Los organismos se alimentan varias veces al día y esto provoca desechos (heces, orina y de los restos de alimento no consumido) que contaminan el agua. A continuación, veamos cuáles son algunos de los riesgos o desventajas de la acuicultura:

Desechos. Agregan gran cantidad de nutrientes que alteran la calidad del agua. Las micro y macroalgas los usan para multiplicarse y lo hacen hasta que cubren la superficie del agua e impiden el paso de la luz, proceso que se llama afloramiento. Debido a la poca luz que llega a las capas inferiores del agua, la fotosíntesis cambia a fotorrespiración, por lo que, tanto las plantas como los animales consumen el oxígeno. El agua se vuelve anóxica (sin o con muy poco oxígeno), turbia y con mal olor, en consecuencia, los organismos mueren por asfixia y la calidad del agua se deteriora aún más. A este fenómeno se le conoce como eutrofización y es cada vez más frecuente en los cuerpos de agua.

Sustancias químicas. Diversos antibióticos, desinfectantes, desincrustantes, entre otros, se emplean habitualmente en la acuicultura de forma preventiva y, en ocasiones, en mayores dosis a las recomendadas. Entre los riesgos del uso frecuente de estas sustancias, se incluye la resistencia de los microorganismos patógenos a los antibióticos, lo cual provoca la necesidad de una mayor concentración de estos o, en su defecto, de productos de mayor potencia. Además, cuando se agregan sustancias químicas también se afecta a las especies que rodean los cultivos. Adicionalmente, el uso de sustancias químicas en concentraciones elevadas, provoca residuos que pueden permanecer en el músculo de los organismos y llegar a los consumidores, por lo cual deben existir límites máximos permisibles de residuos de antibióticos en los productos de la acuicultura. Para el uso de algunos antibióticos, ya se cuenta con los límites mencionados.

La mejor forma de evitar enfermedades y parásitos es la prevención. Para ello se debe mantener la calidad del agua, retirando inmediatamente del cultivo a organismos enfermos, heridos o muertos. En cuanto a la alimentación, se deben cubrir los requerimientos nutricionales de acuerdo a la especie y etapa de desarrollo, así como evitar la sobrealimentación. También se debe mantener la densidad de organismos adecuada, así como la temperatura y calidad del agua óptimas. Todo ello evita el estrés y el deterioro de su sistema inmune.

Pérdida de biodiversidad. La acuicultura utiliza especies tolerantes, resistentes a variaciones de temperatura, a disminuciones de la calidad del agua, con mayor capacidad de adaptarse a diferentes tipos de alimentos, entre otros. Las especies tolerantes que se cultivan en muchas partes del mundo son originarias de hábitats lejanas. El problema es que, en los nuevos hábitats, estos organismos carecen de depredadores naturales.

En ocasiones, de forma accidental o por descuido, se presentan escapes de los cultivos y estos logran adaptarse a las nuevas condiciones ambientales por ser más tolerantes, incluso pueden competir por alimento o espacio y desplazar a las especies locales, por ello, la introducción de especies para su cultivo contribuye a la pérdida de la biodiversidad. Una posible solución es el cultivo de especies locales o nativas.

En la acuicultura se trasladan con frecuencia organismos reproductores y larvas, los cuales introducen enfermedades y parásitos que pueden afectar tanto a los organismos de las granjas de cultivo como a los que circundan a estas. En América Latina, el cultivo de camarón y salmón se ha asociado a la presencia de parásitos y enfermedades en especies silvestres. Asimismo, el traslado de larvas y reproductores sin el adecuado cuidado, ha tenido consecuencias devastadoras en los cultivos en otras regiones, tal es el caso de la enfermedad de la mancha blanca de camarón que causó hasta un 95 % de mortalidad en los cultivos en Ecuador y pérdidas del volumen producción de un 60 %.

Cambio de uso de suelo. La acuicultura continental compite por espacio con la agricultura, ganadería, turismo, entre otros, ya que esta actividad requiere de espacios y agua para su desarrollo, mientras que la acuicultura costera compite con la pesca artesanal y el turismo. Además, con su desarrollo se han deforestado grandes áreas de manglar para la implementación de cultivos. En Indonesia, Brasil, Bangladesh, Tailandia, Ecuador, Vietnam y China, se estima que la creación de estanques para la acuicultura ha deforestado un 28 % de los manglares (544 mil hectáreas). Estas pérdidas significan daños a la biodiversidad, a la retención de agua y eliminación de nutrientes.

La acuicultura oceánica dispone de gran cantidad de espacio, aunque presenta otras limitantes, como la presencia de corrientes, rutas de navegación y de migración de la fauna silvestre. No obstante, se han detectado alteraciones en la calidad del agua y del sedimento en las zonas que rodean a los cultivos.

 

Entonces ¿Es la acuicultura una opción sustentable?

La acuicultura es una opción para producir alimentos para las poblaciones humanas, pero se tienen detectados algunos problemas como los que hemos descrito. Sin embargo, para cada uno de ellos existen alternativas que permiten reducir los riesgos, las desventajas y el impacto ambiental. Esto requiere mayor interacción entre quienes producen el conocimiento (investigadores y científicos) y quienes lo utilizan (productores). Para ello se necesita sensibilizar a los productores y regular la actividad dentro de los marcos legales nacionales e internacionales. Y si las normativas no existen, deben generarse.

La visión de una producción sustentable debe iniciar desde: a) Las autoridades quienes deben conocer las problemáticas, apoyar y dar seguimiento a la implementación de estrategias y soluciones; b) Desde la formación de los técnicos y profesionales de la acuicultura con una visión sustentable; c) Desde los productores para realizar prácticas que les permitan una producción sostenida en cantidad y calidad; y d) Desde la selección de los consumidores por productos resultado de prácticas sustentables, con calidad e inocuidad.

 

 

Para Saber más: 

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). (2021). Acuicultura. https://www.fao.org/fishery/en/aquaculture/es

 

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). (2020). El estado mundial de la acuicultura y pesca. La sostenibilidad en acción. http://www.fao.org/3/ca9231es/CA9231ES.pdf

 

Solís M.O. (2013). La acuicultura y sus efectos en el medio ambiente. Espacio I+D: Innovación más Desarrollo, 2(3). DOI: https://doi.org/10.31644/IMASD.3.2013.a04

 

Rebeca Aneli Rueda-Jasso. Profesora e Investigadora de la Facultad de Biología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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Joshua Valeria Gómez Flores. Estudiante de la Facultad de Ecología Marina, Universidad Autónoma de Guerrero.

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