La ciudad de Morelia entre inundaciones y fallas geológicas: Impacto social

Escrito por Frida Güiza y Erna López-Granados

La presencia de amenazas biofísicas y meteorológicas, no necesariamente implica que sucederá un desastre. No obstante, la desigualdad social, la precariedad, la exclusión, el racismo institucional en contextos de crisis económica, política o ambiental y la corrupción, sí son determinantes para que un evento natural desemboque en un desastre; a esto último se le denomina vulnerabilidad.

La ciudad de Morelia, en Michoacán, México, desde su fundación en 1528, se ubica en el Cinturón Volcánico Transversal, una zona con presencia de volcanes y sismos. En el centro de la ciudad es posible observar edificios de la época colonial que cuentan paredes de construcción antisísmica como la catedral. Este peligro era el único que tenía la ciudad, pues el centro colonial se construyó sobre pendientes suaves, con menos de 25 % de ellas y lejos de los cauces de los principales ríos que la cruzan: el Río Chiquito y el Río Grande.

 

Urbanización de Morelia en zonas de riesgo

En las últimas tres décadas, diferentes zonas urbanas en el centro de México han sido afectadas por hundimientos diferenciales del suelo; generalmente estos procesos se han ligado a la sobreexplotación de acuíferos. En la ciudad de Morelia, este tipo de fenómeno inició en 1983, primero como grietas con desplazamientos casi imperceptibles, hasta alcanzar una geometría de fallas de tipo normal con movimientos diferenciales acumulados hasta de 100 cm. En 1988 se habían identificado en la ciudad de Morelia las siguientes fallas: La Colina, Central Camionera, Chapultepec y la Paloma. Para 1993, el número de fallas aumentó a cinco, con el desplazamiento en la Falla de Torremolinos. Hasta el año 2001 se identificaron dos fallas más: la de Cuautla y Ventura Puente, indicativo de que estas aumentan con el nivel de urbanización y la explotación de los mantos acuíferos.

La ciudad de Morelia se urbanizó rápidamente, algunas estimaciones señalan que hasta en un 600 % entre 1960 y 1990. A partir de la década de 1970, la ciudad creció sobre zonas de riesgo donde pueden presentarse inundaciones y hacia lugares donde existen fallas sísmicas activas.

 

Impacto social

Son numerosos los fraccionamientos construidos en zonas inundables o que atraviesan una de las fallas de la ciudad, y los constructores parecen no haberse dado cuenta de eso, mientras que los municipios no conocían de estas circunstancias. En sociedades con marcos institucionales débiles, todos estamos en un enorme riesgo; sin embargo, nuestras vulnerabilidades son diferentes, ya que una familia de escasos recursos podría tardar años en recuperar sus bienes, a diferencia de las familias con más recursos y estabilidad económica.

Considerando estas condiciones generadas por omisión o ignorancia por parte de las autoridades, en Morelia como en muchas otras ciudades del país, los sistemas de protección civil se encuentran en condiciones deplorables por la falta de equipos, entrenamiento técnico y personal capacitado, sin considerar que esta situación pone en riesgo la vida de las personas, además de sus patrimonios.

Fotografía: Frida Güiza y Erna López-Granados.

Por otra parte, en un contexto social precarizado, se acentúan las posibilidades de que pequeños eventos de inundación, granizadas y vientos fuertes, rápidamente se conviertan en desastres por las condiciones en que viven nuestros habitantes. Y sí, también la gente con mayores posibilidades económicas sufre las consecuencias de estos eventos; no obstante, sus capacidades económicas les permiten recuperar sus pérdidas materiales más rápidamente. En estos casos, no es el azar necesariamente el que juega, es la corrupción.

Reflexiones finales o recomendaciones

Las condiciones peligrosas de orden natural como las lluvias, vientos fuertes, inundaciones y la presencia de virus, no son condiciones generadoras de desastres por sí mismas. Los desastres se construyen en las sociedades por las decisiones tomadas por sus habitantes y la regulación deficiente, la corrupción, así como por condiciones de orden social como la pobreza, la precariedad, el racismo y la exclusión social.

Una conducta recurrente de las instituciones gubernamentales y algunas desarrolladoras urbanas que intentan evadir responsabilidades, es recurrir a las fuerzas incontrolables de la naturaleza. Otras más son, culpar a la víctima de su situación de desastre y la transferencia de responsabilidades, apelando a la ignorancia, la flojera o el abuso por vivir en zonas peligrosas. Un ejemplo frecuente es el discurso con respecto a que la basura en las calles genera inundaciones porque tapa las coladeras. Sin embargo, dada la magnitud del problema, no se puede simplificar a tal grado un evento desastroso.

Si quiere conocer mayores detalles sobre las diferentes dimensiones sociales y naturales en la ciudad de Morelia, te invitamos a consultar el libro electrónico disponible para descarga gratuita Los ríos de Morelia, ejes articuladores de la ciudad. Procesos históricos y relaciones socioambientales (Güiza, et al., 2020) en el siguiente enlace: 

https://www.ciga.unam.mx/index.php/publicaciones/item/358-rios-morelia-ejes-articuladores

 

Güiza, F., Simmons, P., Burgess, J. y McCall, M. K. (2016). Chronic institutional failure and enhanced vulnerability to flash-floods in the Cuenca Alta del Río Lerma, Mexico. Disasters, 40(1), 112-133. DOI: 10.1111/disa.12134

 

Güiza, F., Mendoza, M. y Urquijo, P. S. (2020). Los ríos de Morelia, ejes articuladores de la ciudad. Procesos históricos y relaciones socioambientales. Universidad Nacional Autónoma de México.

https://www.ciga.unam.mx/publicaciones/images/abook_file/978-607-30-3748-8-Rios-de-Morelia.pdf

 

López-Granados, E. M., Bocco, G. y Mendoza-Cantú, M. E. (2001). Predicción del cambio de cobertura y uso del suelo: el caso de la ciudad de Morelia. Investigaciones geográficas, (45), 39-55.

http://www.scielo.org.mx/pdf/igeo/n45/n45a5.pdf

 

Dra. Frida Güiza. PhD en Ciencias Ambientales por la Universidad de East Anglia, colabora en el posgrado de Ciencias de la Sostenibilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su área de especialidad es la vulnerabilidad socioambiental con énfasis en la ecología política.

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Erna López-Granados. Bióloga por la UNAM, con Maestría en Manejo y Conservación de Recursos Naturales en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y Doctorado en Ciencias en la UNAM. Actualmente se encuentra adscrita al Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Tierra “Dr. Víctor Hugo Garduño Monroy”, de la UMSNH. Sus líneas de investigación se basan en el análisis del cambio de cobertura y uso del terreno, crecimiento de ciudades medias y vulnerabilidad social ante los desastres naturales.

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