La violencia, qué la genera y qué la previene

Escrito por Cecilia Martínez Gómez

Feggy Ostrosky, autora de la obra que a continuación reseñamos, es doctora en Trastornos de la
Comunicación por la Universidad Northwestern (Evanston, Illinois) y doctora en Biomedicina por
la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha realizado
investigaciones psicofisiológicas y neuropsicológicas del lenguaje oral y escrito, de la memoria,
la violencia y de los cambios asociados al envejecimiento normal y patológico.
Ha publicado 29 libros, 6 pruebas neuropsicológicas, además de 320 artículos y capítulos
científicos. Ha recibido varios premios, entre ellos, el Premio Nacional de Investigación en
Psicología. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores Nivel III y, actualmente, es
profesora de tiempo completo y directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología
de la Facultad de Psicología de la UNAM.
Su obra, La violencia, qué la genera y qué la previene, consta de 248 páginas más sus
referencias bibliográficas y hemerográficas. En el texto, la autora plantea los cambios que
suceden en el cerebro cuando ocurre la agresión entre las personas, los cambios químicos, así
como los tipos de personalidades que son más propensas a ser violentas. Algunas de las
muchas preguntas que se plantea (refiriéndose a las conductas agresivas para los demás y
para sí mismos) son: ¿Cómo fue que se desarrolló esta personalidad? ¿Existen regiones
específicas en el cerebro que causan esta alteración? (Feggy, 2023, p. 14).
Uno de los objetivos de la autora es identificar si la maldad se encuentra en las
estructuras cerebrales de algunas personas desde el nacimiento, lo que condicionaría su
destino violento o podrían ser libres de elegir entre las decisiones buenas y las negativas. Para
ello, se basa en investigaciones sobre la personalidad psicopática, lo que desarrolla a lo largo
de la obra.
Las conductas que la sociedad considera nocivas son estudiadas por la neurociencia, y la
violencia es una conducta que es socialmente inaceptable. Al respecto, la autora señala: «la
violencia puede observarse a lo largo de la historia de la humanidad, pero actualmente se ha
incrementado de manera exponencial» (Feggy, 2023, p. 20). Por esta razón, la obra se torna
relevante, ya que, además de la violencia que se vive por el entorno, también se tiene el
conocimiento del creciente número de parejas que viven en un estrés continuo, lo que puede
generar efectos negativos porque lastima la salud física y psicológica de las personas que
sufren este tipo de conductas de un agresor. Y para identificar si nosotros vivimos violencia, la
autora incluye cuestionarios que son de utilidad al lector.
En la UNAM, se han desarrollado instrumentos neuropsicológicos de diagnóstico y de
rehabilitación, entre ellos una Batería Neuropsicológica Breve en Español (NEUROPSI) que
evalúa diversas funciones como las cognitivas, la orientación, la atención, la concentración, el
lenguaje, la memoria, las habilidades visoperceptuales y la funciones ejecutivas. Dicha prueba
fue aplicada a 1 614 sujetos en grupos de edades entre los 16-30 años, 31-50 años, 51-65

años y 66-85 años, con diversos niveles de escolaridad (desde 1 año hasta más de 10 años).
Esta prueba se aplicó a personalidades multihomicidas, como Juana Barraza Samperio (la
mataviejitas) y Andrés Filomeno Mendoza (el caníbal de Atizapán), recordemos que Mendoza
fue detenido por haber matado a más de treinta mujeres, y es definido por la autora como un
«asesino psicópata con claras desviaciones sexuales» (Feggy, 2023, pp. 12, 43).
Lo que destaca a estas personalidades psicópatas son rasgos conductuales, trastornos
que les impiden presentar sentimientos de culpa e incapacidad de vincularse con las personas
de manera empática. Estos rasgos se pueden identificar desde los tres años de edad, aunque
hay debate en este punto respecto a la manera de identificarlos y las definiciones de la
psicopatía.
La autora también considera que existen factores como las alteraciones genéticas y
ambientales que propician las personalidades «explosivas, irritables y con poca tolerancia a la
frustración [...] cuando los factores genético y medioambiental están presentes en un mismo
individuo, pueden surgir personalidades peligrosas y violentas, incluidos asesinos y
multihomicidas» (Feggy, 2023, p. 69).
Un rasgo que caracteriza a la sociedad es la empatía, la cual permite ayudar a los demás
y «sentir lo que el otro siente», a la vez que ayuda a mantener una actitud de comprensión,
asistencia y protección entre las personas; no obstante, este rasgo se ve afectado en las
personas psicópatas que no «sienten» remordimiento ni sentimientos por el sufrimiento de las
demás personas, por lo que es objeto de estudio en la obra, ya que hay personalidades con
rasgos psicópatas que han tenido un éxito laboral y que son identificados por sus acciones, tal
es el caso de Bernie Madoff «El mayor estafador de la historia», Rafael Olvera Amezcua que
realizó fraudes en México, Donald Trump empresario y expresidente de EE. UU., Vladimir Putin,
primer ministro y presidente de la Federación de Rusia.
La violencia es una conducta aprendida por el entorno en donde vivimos y se replica si no
hay una enseñanza apropiada; la autora considera que empieza «dentro de la propia familia.
Sin acceso a una educación adecuada; atestiguando, y muchas veces padeciendo en carne
propia la agresión, en forma de golpes e insultos, estos jóvenes aprenden a odiar y a reproducir
los mismos patrones» (Feggy, 2023, p. 165).
Ahora bien, estas conductas tienen solución si se atienden a tiempo, lo cual evitaría que
los niños, niñas y adolescentes que crecieron con conductas agresivas, tengan un destino
doloroso, ya sea porque son víctimas nuevamente o victimarios que lastiman a las personas
más cercanas. En este sentido, la autora sugiere en el libro los modelos de intervención más
utilizados.
Para atender a los niños, niñas y adolescentes, la autora considera que existen una


variedad más amplia, como la psicoterapia, la psicoeducación, la terapia cognitivo-conductual,
la terapia familiar, los psicofármacos y la psicodinámica y terapias eclécticas (uso de juegos),
pues considera que, si bien es importante atender a los adultos, en los niños se estaría
disminuyendo el riesgo de que repliquen conductas y se enfermen de algún tipo de trastorno
como la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático, las conductas antisociales, e incluso
las estudiadas por la autora como es la psicopática.
Considero que el libro, La violencia, qué la genera y qué la previene, tiene un lenguaje
sencillo de comprender y mantiene una seriedad en cuanto a la información científica que
maneja con respecto a este tema de la violencia, el cual ha sido complejo de tratar para las
ciencias médicas y jurídicas. Sin embargo, si se trabaja en conjunto con especialistas y
familiares, se lograría reducir el número de personas con trastornos que afectan a la sociedad.
Finalmente, puede ser una obra necesaria para los/as psicólogos/as en el estudio del
comportamiento humano y también para los/as operadores de justicia en distintas áreas, como
en las materias: familiar, penal, laboral, entre otras, que sancionan casos en los que se debe,
obligadamente, evaluar la posibilidad de proporcionar una reparación del daño que comprenda
el tratamiento psicoterapéutico, tanto para el agresor como para las víctimas.
Es una obra relevante por las circunstancias de violencia que vivimos en el país, y qué
mejor que entenderlo desde el punto de vista de una experta en psicología.

D. en D. Cecilia Martínez Gómez. Doctora en Derecho, Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
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