FLOTAR O NO FLOTAR

Escrito por Salvador Jara Gerrero

Al sumergir en el agua cualquier objeto, ocupa el lugar que antes era ocupado por agua y entonces el agua es desplazada y sube el nivel. Mete, por ejemplo, tu mano en un vaso con agua; tu mano desplazará el agua, y ésta subirá de nivel hasta tirarse.

¿Y? Pues resulta que la fuerza con el agua empuja hacia arriba cualquier objeto cuando lo sumerges es exactamente igual al peso del agua que desaloja el objeto. Si el objeto es muy grande, al sumirse desalojará mucha agua y el empuje será también muy grande, pero si el cuerpo es pequeño, entonces desalojará poca agua y el empuje será pequeño. Por eso un objeto sumergido totalmente siente más empuje que sumergido sólo a la mitad.

Los materiales que pesan menos que el agua siempre flotan porque al sumirlos totalmente desalojan una cantidad de agua igual a su volumen, y como el agua pesa más que ellos, entonces el empuje es más grande que su peso y son empujados hacia arriba.

En cambio, los materiales más pesados que el agua siempre se hunden porque el agua que desalojan pesa menos que el agua y los metales pesan más.

¿Qué pasará con aceite, plástico, canicas? Haz la prueba.

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