FABIÁN HERRERA LEÓN

Escrito por Roberto Carlos Martínez Trujillo y Fernando Covián Mendoza

¿Qué le motivó a estudiar la carrera de Historia y cuáles son los frutos o satisfacciones que ha tenido a lo largo de su trayectoria como investigador?

Entre las motivaciones que tuve para elegir la carrera de Historia y estudiarla en esta universidad, estuvieron mi gusto por la lectura y claramente mi interés por los temas históricos. Eso, junto con la motivación que tuve durante mi formación previa en el área de humanidades, fue lo que me llevó a tomar esa decisión. 

¿Qué proyecto de investigación desarrolla?

Actualmente, un proyecto que busca situar a México y a su diplomacia en el ámbito de las relaciones multilaterales entre las dos guerras mundiales. La intención es cubrir un vacío historiográfico notorio, relevante, que va a brindar seguramente luces sobre la conducción de la política que está viviendo el país-: la actuación diplomática de sus representantes en ese periodo, los procesos de toma de decisión y las consecuencias positivas y negativas derivadas. 

¿Cuál ha sido su trayectoria en la Universidad Michoacana?

Soy estudiante de esta universidad desde la preparatoria. Fui egresado de la preparatoria número dos “Pascual Ortiz Rubio”, en San José, ahí emprendí mi trayectoria como nicolaita, la cual continué en la Facultad de Historia y seguidamente en el Instituto de Investigaciones Históricas (IIH), del que me separé por algún tiempo para cursar mi doctorado. Más tarde pude reincorporarme al instituto como profesor e investigador, lo cual llevo realizándolo desde hace cinco años. 

¿Cómo se desarrolla su trabajo de investigación en el ámbito nicolaita?

Muy favorablemente en vista de las posibilidades que ofrece la Universidad Michoacana, que en términos generales brinda la universidad pública en México. Nunca me he visto en complicaciones para llevar a cabo mi investigación, ha sido una ventaja estar cerca del centro administrativo del país, la Ciudad de México y que representa para nosotros un espacio de concentración de información archivística y bibliográfica, pero creo que nuestra Universidad día con día favorece a que no haya necesidad de que sus investigadores tengan que trasladarse a realizar investigación, y me parece que también el momento de la era digital en la investigación es muy favorable. 

¿En qué resulta innovadora su investigación y cuál es su relevancia respecto a la comprensión de la política exterior mexicana?

Es un tema que si bien tiene una notoriedad o la ha tenido en el ámbito periodístico, nunca ha sido motivo de una investigación a fondo, en gran medida porque la información diplomática durante algunas décadas fue inaccesible. Ahora que ya desde hace unas décadas está disponible la consulta para los investigadores, favorece el trabajo de investigación. Esto es relevante puesto que permite matizar y aclarar algunos episodios de política exterior importantes y que representan un punto de referencia para la toma de decisiones contemporáneas en el ámbito diplomático mexicano.

 

Háblenos de su trabajo con jóvenes investigadores en nuestra universidad, ¿de qué manera los motiva para adentrarse en el mundo de la investigación?

He tenido la satisfacción de trabajar con jóvenes investigadores desde el momento inicial en que son egresados de licenciatura. Después, en los posgrados de la universidad, aun cuando no estén directamente relacionados con mi línea de investigación, he podido tener cercanía con algunos de ellos como tutor, asesor de prácticas profesionales, como jurado de investigación… Hay una dinámica muy positiva en ello. 

¿Puede darnos su opinión sobre su cargo como editor reconocido de la revista Legajos del Boletín del Archivo General de la Nación, así como del premio de la Investigación de la Academia Mexicana de Ciencias 2016, con el que ha sido distinguido?

Mi labor actual como director de la revista Legajos del boletín del Archivo General de la Nación es parte de una trayectoria editorial que empezó con Tzintzún, la revista de nuestro Instituto de Investigaciones Históricas (que) representa la oportunidad incluso de llevar ciertas mejoras a la edición de un boletín con la  relevancia nacional de la revista Legajos.

En relación con el Premio a la Academia Mexicana de Ciencias, es igualmente un reconocimiento a mi trayectoria como joven investigador y me honra recibirlo en el momento en que precisamente estoy adscrito a esta universidad, la cual me formó. 

¿Cuál es su punto de vista sobre la elaboración de revistas electrónicas, en particular el caso de Saber Más?

Me parece que Saber más, que es la revista de la que ustedes están encargados y que lo hacen muy bien, consigue, precisamente a través de los medios digitales, demostrar que puede haber calidad en la publicación digital y representa, a mi modo de ver, un paradigma para muchas formas de visión, no solamente hemerográfica sino también bibliográfica de la Universidad Michoacana. Creo que tiene que ver con una mejor administración de recursos y no solamente con el impacto que se pretende con este tipo de revistas de calidad. Me parece que estos son dos puntos a celebrar: Saber Más tiene una trayectoria reconocida y una celebrada iniciativa en nuestro ámbito universitario. 

¿Cómo es un su día cotidiano como investigador y qué le agrada hacer en sus tiempos libres, independientemente del trabajo que realiza como historiador?

Mi día es muy normal en términos de trabajo y de docente, colaboro actualmente en la Secretaria Académica del Instituto de Investigaciones Históricas, entonces brindo atención a estudiantes y profesores en el transcurso del día y me doy tiempo para llevar a cabo mi actividad como profesor e investigador. Es básicamente una semana que se cubre totalmente de trabajo y responsabilidades, pero también encuentro el tiempo posible para realizar ejercicio. (¿Qué le gusta hacer?) A mí me gusta la bicicleta de montaña, entonces cuando puedo me escapo a andar en bici, también me gusta correr pero prefiero más la bicicleta. 

¿Desea agregar algo, Doctor?

No, nada más agradecerles a ustedes por su tiempo. 

Fabián Herrera León (Zapopan, Jalisco) es licenciado en Historia por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Facultad de Historia, 2002) y maestro en Historia de América con mención honorífica por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH (2005). Obtuvo su doctorado en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México (2010).

En el curso de sus estudios de posgrado realizó estancias de investigación en Ginebra, Suiza, como becario de la Confederación Helvética y en Madrid, España, con apoyos para la investigación del CONACYT y del Banco Santander. Sus dos tesis de posgrado fueron galardonadas con el premio nacional Genaro Estrada de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (premios 2006 y 2011) y más tarde publicadas por el Acervo Histórico Diplomático Mexicano. Desde el año 2010 se desempeña como profesor-investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde el año 2012. Forma parte de distintas asociaciones internacionales de historiadores y latinoamericanistas y ha estado a cargo de importantes publicaciones mexicanas de historia y archivística: Tzintzun, Revista de Estudios Históricos (2013-2016) y Legajos Boletín del Archivo General de la Nación (2015-a la fecha).

El Premio de Investigación 2016 de la Academia Mexicana de Ciencias supuso un balance detallado de una trayectoria de investigación sostenida y meritoria en el área de humanidades, destacando importantes y novedosos resultados historiográficos en el ámbito de la historia diplomática y de la historia de las relaciones internacionales de México y de América Latina. La labor del doctor Herrera León ha involucrado un número importante de formadores, investigadores y colegas de México y el extranjero, así como distintas instituciones de educación superior que en el curso de más de diez años han participado en su formación y en la investigación que actualmente realiza.

Sus principales líneas de investigación han sido las relaciones internacionales de México y América Latina en el siglo XX y la diplomacia multilateral del periodo de entreguerras mundiales. La obra resultante en relación a México y América Latina respecto a los organismos multilaterales del periodo de entreguerras, constituye un referente común, regular y creciente para los especialistas e investigadores interesados en cuestiones y problemáticas relacionadas con el fenómeno de la interacción internacional, su historia política y las posibilidades para la transnacionalización de políticas y normas comunes.

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