El consumo de agua embotellada en México

Escrito por Diego García Vega e Hilda R. Guerrero García Rojas

¿Sabía usted que México es el campeón mundial en consumo de agua embotellada?

Así es, los mexicanos somos los que más agua embotellada consumimos en el mundo. Además de que detrás de esta tendencia existe un negocio millonario que corre por todo el territorio nacional.

Los mexicanos estamos acostumbrados a consumir agua embotellada, compramos desde garrafones hasta botellas de menos de medio litro. En el país la mayor parte de la población recurre a ella y lo cierto es que para consumo humano, el agua es aún más vista como un producto que como un derecho; un producto cuyo costo puede ser hasta 751 veces mayor al del agua de la red pública. 

¿Por qué los mexicanos consumimos tanta agua embotellada?

Cada mexicano consume en promedio alrededor de 1,978 metros cúbicos de agua por año, mientras que el promedio mundial es de 1,385. Así mismo, del total de agua que utilizamos, 5% la utilizamos en actividades diarias como la preparación de los alimentos, limpieza personal y del hogar, mientras que el otro 95% representa el consumo indirecto, que involucra hábitos alimenticios, patrones de consumo y estilos de vida.

Si bien el agua que llega a los hogares está limpia, los sistemas de almacenamiento y tuberías internas en los hogares son muy susceptibles a contaminación, además de que sus dueños descuidan la limpieza y mantenimiento de las cisternas y tinacos del país.

Algunos especialistas consideran que tres factores influyen en el elevado consumo de agua embotellada en el país: 1) la poca confiabilidad en los sistemas operadores de agua; 2) el incremento del acceso y la conveniencia del agua embotellada y 3) la falta de una estructura regulatoria que controle esta industria creciente. Aunado a lo anterior, en México hay un manejo inadecuado de los recursos hídricos y un servicio deficiente, además el suministro suele ser insuficiente, irregular y de baja calidad.

La falta de información ha sido decisiva para los consumidores mexicanos, quienes constituimos el mercado número uno a nivel mundial de este producto, ya que en cada hogar mexicano se consumen en promedio 4 litros de agua embotellada por día y al menos 80 garrafones al año.

Los especialistas explican que la vieja desconfianza y el temor histórico promueve la desinformación sobre el agua potable: los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben. Aunque no existe ningún estudio exhaustivo comparativo entre la calidad del agua embotellada y la del grifo, los mexicanos seguimos consumiéndola embotellada, a pesar de que en el país la calidad es aproximadamente igual.

Mientras que en otros países el agua embotellada es un asunto de estilo de vida, una mercancía gourmet o un simple accesorio para ejercitarse, en México se ha convertido en un artículo de primera necesidad.

Además, no olvidemos que el alto consumo de agua embotellada también tiene su impacto en el medio ambiente. Se calcula que diariamente el consumo de agua embotellada genera alrededor de 21 millones de botellas de plástico que son tiradas a la basura. De esa cantidad de envases sólo se recicla aproximadamente el 20%.

 

¿Privatización o derecho al acceso a agua?

El Artículo 115 de la Constitución Mexicana establece que todos los municipios del país están obligados a entregar agua potable, es decir, para beber y bañarse, además del drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. Aun con esta legislación vigente, cada hogar mexicano compra 1,500 litros de agua embotellada al año. Pareciera más bien que hay muchos que se benefician de que el agua municipal no sea confiable. ¿Quiénes serán? ¿Las empresas que proveen los eternos servicios de purificación en los sistemas de potabilización municipal? ¿Las embotelladoras de bebidas que experimentaron un crecimiento exponencial en los últimos años? O quizá ¿Los burócratas que administran el sistema de presas y aguas del país?

Generalmente el abastecimiento de agua se da por tres vías: la red de servicio público, la compra de agua embotellada, desde los 325 mililitros hasta los garrafones de 20 litros, y las pipas, camiones cisterna que suelen contener hasta 10,000 litros.

Además, sería conveniente un análisis a profundidad sobre las concesiones para la extracción y aprovechamiento del agua por las grandes empresas. Es incoherente desde la perspectiva del derecho humano al agua que en localidades donde la población sufre de escasez y desabasto, las empresas tengan la concesión de muchos pozos.

 

¡Agua embotellada: negocio millonario!

En México, tres empresas concentran el 82% del mercado de agua embotellada: una francesa comercializadora de yogurt y las dos enormes refresqueras estadounidenses.

Se calcula que hay unas 7,000 embotelladoras de agua, la gran mayoría pequeñas empresas e incluso algunas clandestinas. Estas tres empresas lideran esta industria que crece a un ritmo del 7% anual en el país. Además, se cree que la venta de agua embotellada de las principales empresas en México alcanza los 234 mil millones de pesos en fechas recientes.

Las grandes empresas encuentran sus principales consumidores en los hogares de clase media y urbanos, mientras el agua de los purificadores locales se consume sobre todo en zonas más aisladas y centros de población más pequeños. Los costos del agua de estos últimos proveedores son en promedio 50% menores que los de las grandes empresas.

Se estima que el mercado de agua embotellada tuvo un valor de 66,511 millones de pesos en 2016, mientras que el volumen de agua utilizado fue de 21,668 millones de litros. Si comparamos el año 2011 y 2016, hubo un incremento del 36% en el valor del mercado y un 16.3% en el volumen de litros. Mientras que el consumo por persona fue de 177 litros en 2016.

Se calcula que los mexicanos gastamos en la compra de agua embotellada el 70% de lo que se recauda por tarifas del servicio de agua. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo determinó que 81% de los mexicanos consumimos agua embotellada. De esta forma, los hogares terminan desembolsando entre 5% y 10% de su ingreso mensual. El problema es más acentuado para los que menos tienen, pues ese gasto llega a representar el 20%.

La diferencia que pagan las empresas por el agua y lo que cobran por su venta como agua embotellada es abismal. Una de las refresqueras paga 2,600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año, pero tan solo en 2007 obtuvo ganancias por 32,000 millones de pesos. Esta falta de proporción de pago por derechos de explotación y utilidades revela como el sector político privilegia los intereses del sector económico por encima de los derechos fundamentales.

 

¿Qué podemos hacer los consumidores?

No todo está perdido. En un país donde una familia desembolsa 150 pesos al mes por agua embotellada, el primer paso es por la vía institucional, donde se debe exigir a los gobierno estatales y locales su responsabilidad como proveedores del servicio.

Otro esfuerzo debe ocurrir en el sistema de financiamiento del sistema hídrico, pues la escasez de recursos y tarifas bajas contribuye a que no todos paguen. Debe ocurrir una reestructuración tarifaria de subsidios, pues un servicio de calidad no puede crearse si los contribuyentes no aportan lo necesario para obtener agua de calidad.

Se han hecho propuestas para que las autoridades propicien una reducción en el consumo de agua embotellada mediante la instalación de sistema de purificación de agua en centros de trabajo, instituciones públicas y establecimientos de comida.

Los especialistas consideran que hay tres formas de hacerle frente al creciente consumo de agua embotellada: 1) Capacitar adecuadamente a los organismos que tratan el agua en el país; 2) instalar sistemas de tratamientos caseros del líquido, es decir filtros, y 3) cambiar los patrones de consumo individual.

En el tema de la calidad del agua debe haber corresponsabilidad, los ciudadanos debemos fomentar hábitos de aseo y limpieza de tinacos y cisternas; estos se han de lavar, clorar con las dosis recomendadas y tallar por lo menos dos veces por año. Existe gran variedad de filtros y sistemas de purificación adaptables a las necesidades específicas de los hogares urbanos y rurales, es importante promover su uso. Hay una gran incertidumbre sobre la calidad del agua que consumimos y se deben tomar medidas para fomentar decisiones informadas. 

 

BBC. (2015). Por qué México es el país que más agua embotellada consume en el mundo. British Broadcasting Corporation. Escrito por Juan Paullier. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150722_mexico_consumo_agua_embotellada_jp

Forbes. (2017). Agua embotellada, el negocio multimillonario que México no necesita. Forbes México. Escrito por Arturo Solís. https://www.forbes.com.mx/agua-embotellada-el-negocio-multimillonario-que-mexico-no-necesita/

FCEA. (2017). La industria del agua embotellada en México. Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental A.C. https://agua.org.mx/la-industria-del-agua-embotellada-en-mexico/

FCEA. (2017). Estas son las empresas que más ganan con el negocio del agua embotellada. Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental A.C. Escrito por Sheila Sánchez Fermín. https://agua.org.mx/estas-son-las-empresas-que-mas-ganan-con-el-negocio-del-agua-embotellada/

 

Diego García Vega es estudiante de la Maestría en Gestión Pública de la Sustentabilidad. 

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Hilda R. Guerrero García Rojas es Profesora-Investigadora, ambos de la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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