EN BUSCA DEL JAGUAR EN MICHOACÁN

Escrito por Juan Felipe Charre Medellín y Tiberio César Monterrubio Rico

Hablar de la existencia del  jaguar (Panthera onca) en Michoacán, es hablar del felino más grande del continente Americano y una de las especies símbolo de la conservación a nivel mundial. En la época post revolucionaria y durante los años de modernización de México, el famoso naturalista norteamericano Starker Leopold, describe al jaguar en México como el animal más interesante y excitante de toda la fauna mexicana.

Durante los años cuarenta y cincuenta el jaguar era considerado un trofeo y símbolo de fuerza para la cultura mexicana, por lo que se le perseguía, a tal grado que, en Sinaloa una persona confiesa haber matado 60 ejemplares durante su vida activa como cazador.

La presión sobre este felino fue tal, que a finales de  los años 80, las poblaciones de jaguares en México se habían reducido hasta en un 65%, por lo que en el 2002, la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales considera al jaguar como una especie en peligro de extinción, debido principalmente a la fragmentación, deterioro y pérdida de su hábitat, además de la cacería furtiva.

Históricamente la distribución del jaguar en el continente había sido considerada como amplia, llegando a abarcar desde el sur de Estados Unidos hasta el centro de Argentina. En México, su distribución se asocia principalmente a las selvas secas y húmedas de tierras bajas, a lo largo de la vertiente del Golfo y el Pacifico mexicano, aunque se le ha registrado en bosques templados por arriba de los 2000 m. Debido a la reciente y continua pérdida de los bosques y selvas de México, el jaguar ha sufrido una notable disminución en su distribución, al grado de existir algunos estados o regiones del país, donde aún no se confirma su presencia y mucho menos el estado que presentan sus poblaciones.

Hasta hace poco tiempo, Michoacán era uno de los estados de México donde la presencia del jaguar había sido un misterio. Lo anterior debido a que existe poca información sobre su presencia histórica y reciente, a pesar de que en algunas regiones del estado como la Costa, la Sierra Madre del Sur y Tierra Caliente siempre han existido las condiciones de hábitat y presas que pudieran permitir su presencia.

Tanto en el mundo científico, como en el medio rural de algunas zonas remotas de la serranía de los municipios de Arteaga y Coalcomán, la presencia de jaguar en Michoacán se había convertido en toda una leyenda, ya que todos sabían que existía pero nadie lo había visto. No fue sino hasta principios de los años 60, cuando a través de la obra del geógrafo Donald D. Brand “Coalcomán y Motín del Oro”, se menciona por primera vez y de manera anecdótica la presencia de “tigre” en la sierra de Coalcomán. Pasaron más de 20 años para volver a tener alguna noticia en el mundo científico de la presencia del jaguar en Michoacán, ya que desde los años 80 un grupo de investigadores, presentan evidencia indirecta de la presencia del jaguar en el estado. Esta evidencia corresponde a relatos de gente local que mencionan la presencia de jaguares en sus ranchos y a cráneos y pieles de jaguares cazados en las zonas colindantes con los estados de Guerrero y Colima, sin embargo se desconoce con precisión el lugar de procedencia de estos ejemplares.

De esta manera, hasta el año 2010 la presencia de jaguares vivos en Michoacán, seguía siendo una interrogante. En el año del 2006, en el Laboratorio de Vertebrados Terrestres Prioritarios de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), se comenzó a realizar un proyecto de investigación enfocado a conocer más sobre la diversidad de aves y mamíferos de Michoacán, principalmente aquellas especies que por diversos factores se encuentran en alguna categoría de riesgo, entre las cuales se encuentra el jaguar.

Historia de los primeros registros de jaguar en Michoacán

Desde nuestras primeras incursiones en algunas regiones remotas de las serranías del municipio de Arteaga, registrar al jaguar se iba convirtiendo en un reto que sabíamos que tarde o temprano veríamos cumplido. Como primera aproximación, durante el trabajo de campo realizado en el 2006, nos dimos a la tarea de recorrer algunas localidades de la sierra, con el fin de poder obtener información de la presencia del jaguar, a través de la gente local, la cual tiene un vasto conocimiento de los recursos naturales que se encuentran a sus alrededores. Durante estos primeros años, la gente nos platicaba que el jaguar o “tigre” como lo llaman ellos, es un felino muy escaso y que muy pocas personas han tenido un encuentro directo con él. No solamente nos platicaban de la presencia de jaguares, sino también de un felino de color negro, al que ellos llaman “pantera” y que presenta todas las características físicas del jaguar.

Con el tiempo y a partir de la información obtenida por la gente, fuimos maximizando el esfuerzo de búsqueda en aquellas localidades donde a nuestro parecer, presentaban las condiciones ambientales necesarias  para la presencia de jaguares: un hábitat  con la mínima perturbación humana. El esfuerzo de muestro se incrementó, pero para el año 2008 comenzamos a implementar una nueva metodología conocida como “fototrampeo”, la cual nos ayudó a cubrir una extensión de terreno mayor, con un menor número de recursos humanos. El fototrampeo consiste en la utilización de cámaras fotográficas que tienen la capacidad de detectar cualquier movimiento y cambios de temperatura que ocurra en su ángulo de detección. Estas trampas cámara son ideales para la generación de registros  e identificación de especies terrestres  de naturaleza sigilosa, como lo es el jaguar.

Fue en el año de 2010, cuando implementamos un experimento que nos permitiría de una vez por todas registrar el jaguar en Michoacán. Este experimento consistió en vigilar mediante trampas cámara, el uso que le da la fauna silvestre a los manantiales durante la época seca en tres localidades de la región de la sierra-costa de Michoacán. Los manantiales representan en algunas zonas,  no solo de Michoacán sino de todo México, la única fuente de agua a la cual los animales silvestres pueden acceder durante la temporada de sequía, que en algunos lugares del estado es muy prolongada (noviembre a mayo).

Finalmente en mayo del 2010, en la sierra del municipio de Arteaga Michoacán y después de una larga espera logramos obtener las primeras fotografías que muestran jaguares vivos en vida libre. Los ejemplares fotografiados correspondían a una hembra y su cría de aproximadamente año y medio. Esto no solo nos dio la confirmación de la presencia de jaguares en Michoacán, sino también evidencia de reproducción de la especie en el estado.

A partir de esa fecha y hasta la actualidad, la cantidad de registros e individuos diferentes de jaguar registrados en esa localidad se ha ido incrementando. Hasta la fecha, tenemos más de 50 registros y al menos cinco individuos diferentes. De esos cinco individuos, dos, son hembras residentes que han sido fotografiadas año tras año desde el 2010. Es probable que los otros tres individuos sean jaguares que solo van de paso en busca de sus propios territorios, esto en el mejor de los casos. Existe la posibilidad de que hayan muerto, ya sea por causas naturales (vejez, enfermedades, enfrentamientos con otros individuos, etc.) o a causa de la cacería furtiva, que si bien, es una actividad que se presenta con poca frecuencia en esa región, existe. Lo anterior se confirma, ya que en el año 2011, se encuentra en la misma localidad un cráneo de jaguar, el cual fue depositado en el museo de zoología de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Estos primeros registros que confirmaron la presencia en Michoacán del felino más grande de América, han significado un paso muy importante en la conservación de esta especie a nivel nacional, ya que Michoacán es considerado como un estado de alta prioridad para la conservación del jaguar, debido principalmente a su ubicación geográfica, ya que se ha planteado la hipótesis de que el estado puede servir como un corredor biológico natural que pueda permitir la conectividad entre las poblaciones de jaguar del pacifico norte con las poblaciones del pacifico sur.

Esta hipótesis se fortaleció con los registros de lo que pudieran ser una nueva población de jaguar en Michoacán, ya que en 2013 se registró la presencia de jaguar en el municipio de Churumuco, dentro de la zona de influencia de la reserva de la biósfera de Zicuirán-Infiernillo. Esta nueva localidad se localiza a 130 km al noroeste de los registros de jaguar reportados en la sierra de Arteaga y a 107 km al sureste de los registros de jaguar reportados para la sierra de Nanchititla en el Estado de México.

Otros felinos de Michoacán

A nivel mundial existen aproximadamente 36 especies de felinos, de las cuales 12 se distribuyen en el continente Americano y seis en México. Por fortuna, Michoacán es uno los pocos estados de México, donde se distribuyen las seis especies.  Además del jaguar, hemos confirmado la presencia de lince o gato montés (Lynx rufus), puma (Puma concolor), tigrillo (Leopardus wiedii), ocelote (Leopardus pardalis) y jaguarundi (Puma yagouaroundi).

El lince que se caracteriza principalmente por tener unas orejas muy puntiagudas y una cola corta, habita en los bosques templados de Michoacán, donde se le ha registrado en zonas aledañas a la ciudad de Morelia y lago de Cuitzeo. A pesar de que  es un felino que no se considera en peligro de extinción para México, en Michoacán esta especie se encuentra bajo constante presión humana, ya que su área de distribución coincide con la mayor densidad humana y la mayor deforestación de los bosques.

El puma  o conocido localmente como  “el león”, es de los felinos Michoacanos, la especie con la más amplia distribución en el estado.  Este felino ha sido registrado en Michoacán principalmente en la región de la Costa, Sierra Madre del Sur, Balsas y Eje Neovolcánico. En algunas zonas del estado es considerado por la gente local como una plaga, ya que los pumas atacan ocasionalmente al ganado (vacas y chivos), como consecuencia de la caza indiscriminada de sus presas naturales como el venado y el pecarí.

El tigrillo es el felino más pequeño de México y la especie mejor adaptada a la vida arbórea. En el estado de Michoacán se distribuye a lo largo de la planicie costera, además de algunas regiones de la cuenca del Bajo Balsas, y en algunas ocasiones se aventura en zonas templadas de la Sierra Madre del Sur y Eje Neovolcánico. Localmente es conocido como “peludilla” debido al pelaje tan abundante que presenta. A causa de su tamaño, en algunas regiones de Michoacán se le captura con la finalidad de venderlo como mascota.

El ocelote o “tecuan” como se conoce en algunas regiones del estado, normalmente se encuentra asociado a los bosques tropicales de Michoacán. Este felino ha sido uno de los más perseguidos por los cazadores furtivos debido a la belleza de su piel, que antes era comercializada a gran escala de manera ilegal.

Por último, el jaguarundi, que localmente se conoce como “candingo”, es quizá el felino del que se tiene menos información, no solo en Michoacán sino en todo México, lo que lo hace el gato menos conocido entre la gente. Es el único felino de hábitos completamente diurnos. El jaguarundi no presenta una piel atractiva como el jaguar, tigrillo u ocelote, por lo que pasa desapercibido entre los cazadores que buscan pieles vistosas. Es un felino de cuerpo alargado, cabeza pequeña y cola larga. En Michoacán se le ha registrado en los municipios de Arteaga, Lázaro Cárdenas, La Huacana, Apatzingán y Gabriel Zamora, principalmente en los bosques tropicales, aunque se tienen algunos registros en bosques templados.

Investigaciones actuales y futuras sobre el jaguar en Michoacán

Al confirmarse la presencia del jaguar como una especie más de la rica fauna Michoacana, actualmente estamos incrementando el esfuerzo de investigación con el fin de establecer con mayor precisión el área de distribución de la especie en el estado de Michoacán. Además estamos generando las primeras estimaciones del tamaño poblacional del jaguar en Michoacán, es decir, cuántos jaguares puede haber por cada 100 km2 de hábitat con condiciones óptimas para su presencia.

Para poder conservar no solamente al jaguar en Michoacán, sino también a las otras cinco especies de felinos, debemos conservar las selvas, bosques y su alimento, para lo cual será necesario establecer áreas de protección y organizar a diversos sectores de la sociedad como la academia, autoridades, organizaciones sociales y grupos de productores, interesados en conservar el patrimonio biológico del estado, para entre todos generar las condiciones que permitan a Michoacán seguir siendo el hogar de los seis felinos de México.

Para Saber más

Charre-Medellín J.F. et al. 2013. The Southwestern Naturalist, 58(2):264-268.

https://www.researchgate.net/publication/268871522_First_Records_of_Jaguar_%28Panthera_onca%29_from_the_State_of_Michoacn_Mexico_Author%28s%29

Charre-Medellín J.F. et al. 2014. Revista Mexicana de Biodiversidad, 85:1295-1299.

https://www.researchgate.net/publication/268871520_Nuevo_registro_de_jaguar_en_el_Centro-Occidente_de_Mxico?ev=prf_pub

Videos

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Dr. Tiberio César Monterrubio Rico

Es Investigador titular de la Facultad de Biología de la UMSNH, obtuvo el grado de Doctor en Ciencias en la Universidad Estatal de Louisiana en el año 2000.  Actualmente es responsable del laboratorio de investigación en vertebrados Terrestres Prioritarios. Las líneas de investigación que desarrolla son la ecología de poblaciones de Psitácidos, rapaces, crácidos y de mamíferos en riesgo. Ha publicado hasta enero de 2015, 32 artículos de investigación indizados en revistas como Biological Conservation, Ornitología Neotropical, Biotropica, Oryx, The Journal of field Ornithology, Journal of Raptor Research, Revista de Biología Tropical y Acta Zoológica Mexicana entre otros. Ha dirigido 26 tesis de licenciatura, ocho de maestría y dos de doctorado. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde el año 2001.


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M.C. Juan Felipe Charre Medellín

 

Biólogo egresado de la UMSNH. Actualmente es estudiante del 5to semestre del Programa de Doctorado en Ciencia Biológicas, en el área de Manejo y Conservación de Recursos Naturales en la UMSNH. Ha publicado 15 artículos científicos (5 internacionales y 10 nacionales), además de 8 artículos de divulgación y 25 presentaciones en congresos nacionales e internacionales. Ha colaborado en nueve proyectos dirigidos y financiados por importantes ONG´s, universidades y centros de investigación, como Alianza World Wildlife Fund (WWF)-Fundación Carlos Slim (FCS), Conservación Biológica y Desarrollo Social (CONBIODES A. C.), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Instituto Politécnico Nacional (IPN), Universidad de Guanajuato (UG), Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR). Todos los artículos y proyectos realizados están enfocados a la conservación de la biodiversidad de México y en particular del estado de Michoacán.

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