Biblioteca comunitaria ambulante. ¿En una comunidad p’urhépecha?

Número 89

ARTÍCULO

RECIBIDO: 16/02/2025; ACEPTADO: 28/07/2025; PUBLICADO: 23/10/26

Biblioteca comunitaria ambulante. ¿En una comunidad p’urhépecha?

Daisy Azucena Magaña-Mejía

Resumen

En este texto se describe cómo surgió la Biblioteca Comunitaria Ambulante en la comunidad p’urhépecha de Comachuén, como un ejercicio autónomo en el marco de las luchas por las autonomías en Michoacán. En la Biblioteca Comunitaria Ambulante, los procesos educativos son diferentes de los que se desarrollan en las escuelas o instituciones oficiales de educación. En «la Ambulante», como se le conoce en la comunidad, se llevan a cabo diversas actividades que promueven el cuidado y la defensa de la vida en todas sus formas y dimensiones. Es una biblioteca que se mueve de comunidad en comunidad, sembrando cultura, educación y buen vivir.

Palabras clave: Autonomía, biblioteca comunitaria, buen vivir, educación P’urhépecha.

¿Qué es la Biblioteca Comunitaria Ambulante?

La Biblioteca Comunitaria Ambulante es un espacio donde ocurren procesos educativos distintos de los que se desarrollan en las escuelas o instituciones oficiales de educación. En «la Ambulante», como se le dice de cariño, se hacen diversas actividades que promueven el cuidado y la defensa de la vida en todas sus formas y dimensiones. No es una biblioteca común, sino una muy especial que se mueve de comunidad en comunidad, sembrando ideas y maneras distintas de entender el mundo, así como de vivir felices y en armonía en él.

Desde 2014, la Biblioteca Comunitaria Ambulante ha acompañado y apoyado múltiples luchas que se han desarrollado en territorios de pueblos originarios, especialmente del pueblo p’urhépecha. Desde ahí se han hecho diversas actividades para fortalecer los procesos comunitarios, como servicios de lectura, talleres, charlas, eventos culturales, conferencias, obras de teatro, conciertos, entrevistas, cursos, cine, recorridos educativos, campamentos y más. Por lo tanto, no solo es una biblioteca donde se encuentran y se leen libros; es también un espacio donde se encuentran y se leen realidades y, a través de todas estas actividades, se reflexiona sobre la transformación de esas realidades para construir mejores formas de vivir.

A lo largo de sus 12 años de vida, la Ambulante ha ido construyendo una forma de vivir y entender el mundo desde la cual ha considerado actuar en el día a día desde el amor, la libertad y la posibilidad de decidir cómo se quiere vivir; desde la tsipekua o felicidad, las redes de apoyo y la autoorganización; sin depender del Estado, de asociaciones o de empresas; sin el respaldo de partidos políticos y sin importar la clase social, etnia, religión, género o edad de las personas. De hecho, las actividades de la Biblioteca Comunitaria Ambulante se han orientado especialmente a atender a las niñeces y a las mujeres de todas las edades; no obstante, todas las personas han sido cobijadas por este espacio. Es un pretexto para la organización comunitaria.

¿Qué la hizo surgir y para qué sirve ahora?

La comunidad de Comachuén está ubicada en el municipio de Nahuatzen, en Michoacán. Es una de las más altas de la región y se caracteriza por ser muy fría y húmeda, por lo que algunos materiales no sobreviven a las bajas temperaturas y las condiciones climáticas y terminan deteriorándose. Por cuestiones familiares y de trabajo, tuvimos que salir de la comunidad durante tres años y, por lo tanto, la humedad comenzó a hacer estragos, sobre todo con nuestros libros. En las vacaciones de verano de 2014, decidimos sacar nuestros libros familiares a la plaza para que fueran utilizados por la comunidad. Dispusimos de dos horas diarias durante una semana para compartir un espacio de acercamiento a la lectura.

El resultado rebasó nuestro propósito: se acercaron muchas personas, principalmente niños y niñas, que ojearon y hojearon los libros. Terminamos sacando material para colorear e hicimos lecturas compartidas, pues se desbordó nuestra capacidad para atender a más de 100 niñes diarios. Lo anterior nos hizo repensar el ejercicio que estábamos realizando: ya no se trataba de salvar los libros, sino de atender un problema de acceso a espacios educativos alternativos, bibliotecas, ludotecas, juegos y todo aquello que no llega a las distintas comunidades a lo largo y ancho del territorio p’urhépecha y que es necesario para hacer la vida más digna. Una vida que el sistema político-económico capitalista, a través de los gobiernos en turno y sus instituciones, ha fracturado, violentado, discriminado e invisibilizado.

Fue así como nació una biblioteca en Comachuén. Comenzó con la necesidad personal de cuidar material bibliográfico que estaba en riesgo de perderse por la humedad que caracteriza al territorio de la Meseta P’urhépecha, pero transitó de inmediato a una necesidad expresada por la comunidad, que reflejaba la falta de acceso no solo a la lectura, sino a todo aquello a lo que no se tiene acceso en algún rincón de cualquier montaña de nuestro país. Pasó de ser un proyecto familiar de una semana a convertirse en un proceso comunitario sin una temporalidad limitada.

De lo anterior surgió la característica de «comunitaria», pues estaba siendo acogida por las personas de la comunidad, que comenzaron a ser usuarias del servicio, pero también, poco a poco, algunas de ellas se animaron a formar parte de la organización y atención del espacio. Así, con su pensamiento, su presencia y sus prácticas de vida, se fue dando forma al proceso de la ambulante.

La Biblioteca Comunitaria Ambulante surgió también porque nuestra formación personal estuvo construida desde temprana edad en medio de procesos educativos institucionales, en los que estuvo presente la lucha magisterial en Michoacán, que defendía un proyecto político-sindical donde la vida se ponía en el centro. Surgió porque no existen espacios de lectura ni de otras formas de educación posible en las comunidades alejadas de la capital, fuera de la educación que brinda un Estado que piensa más en dominar, producir, clasificar y priorizar el dinero que en su población. Surgió porque tenemos una obligación política de hacer frente a las necesidades comunitarias y planetarias; porque tenemos que resistir, luchar y crear contra todo lo que atente contra la vida, desde espacios amorosamente en-red-ados. Estas fueron las condiciones mínimas que tuvieron que existir para su nacimiento.

Cuando decidimos amorosamente compartir los libros en la plaza aquel verano de 2014, no imaginamos que comenzaríamos un proceso comunitario tan hermoso y fuerte. Una vez que nos dimos cuenta de cuán profunda era la necesidad de espacios no solo de lectura, sino también de contención de las niñeces, de acogimiento de sus emociones y de la posibilidad de contribuir a su educación desde otro frente, no paramos de hacerlo hasta la fecha. Y es que vimos en ese espacio fugaz una semilla de esperanza que no solo germinaba en medio del pueblo, sino que también hacía crecer en nosotres la necesidad de organizar algo más que un verano de lectura. Estábamos en el comienzo de una lucha por otra educación necesaria y posible.

A partir de esta experiencia en la plaza, decidimos que, por lo menos cada verano, haríamos lo mismo. Pasamos de un objetivo familiar a un objetivo colectivo: teníamos de frente la colectivización de la vida. Así, cuando se acercaban las vacaciones de verano de 2015, se nos ocurrió que podríamos llevar ese proyecto familiar solidario a otro nivel, donde la solidaridad llegara desde más espacios. A partir de ese momento, comenzamos a solicitar acopio de libros y juguetes para hacer crecer los materiales disponibles para la comunidad. La respuesta que tuvimos fue muy buena: nos donaron cerca de 500 libros, materiales de papelería y juguetes. A partir de esto nació también la ludoteca de la Ambulante.

El acopio y las múltiples donaciones continuaron año con año y, a la fecha, sigue llegando apoyo en especie, al que se ha sumado apoyo económico proveniente de personas y colectivos, fuera de instituciones del Estado y de instituciones con fines de lucro. Entendimos que, para un proyecto solidario, el núcleo que lo haría caminar tendría que ser siempre la solidaridad intercomunitaria e intracomunitaria y la ayuda mutua.

Al regresar a vivir a la comunidad, nos dimos cuenta de que no podíamos mantener guardado el material durante todo el año y sacarlo únicamente en los veranos, así que decidimos llevarlo a espacios o comunidades que quisieran aprovecharlo durante el año. Así surgió la palabra «ambulante», en alusión a que la biblioteca, además de ser comunitaria, puede moverse de un lugar a otro. La función sería ahora llegar a más comunidades donde pudieran utilizarla, y así fue. A partir de 2016, la Ambulante inició su recorrido comunitario. A la fecha, 12 años después de su nacimiento, ha visitado ya 30 comunidades.

La estancia de la biblioteca en cada comunidad ha variado según sus necesidades: hay comunidades que la han tenido durante un mes, otras durante dos meses y, como máximo, durante seis meses. Algunas comunidades la han solicitado de manera voluntaria y a otras se la hemos ofrecido, y la han aceptado con gusto. De pronto, y sin planearlo, nos dimos cuenta de que la semilla que había germinado a partir de un proyecto muy personal y familiar se había convertido en un hermoso retoño que ha representado la exploración de un proceso intra e intercomunitario sin precedentes.

A partir de que comenzó a moverse por las comunidades, también decidimos dejar parte del material para comenzar una biblioteca fija en la casa que habitamos en Comachuén. Desde entonces, no han cesado las actividades durante todo el año.

El objetivo actual es acompañar y abrazar procesos autonómicos, de lucha y resistencia por la vida, la autonomía y la libre determinación; ser puente hacia otras formas de pensar los mundos; facilitar el acceso a otras herramientas educativas, informativas, artísticas, medicinales, políticas, espirituales y económicas, entre otras; acercar la lectura de la realidad a diferentes espacios y, sobre todo, contribuir a que las comunidades originarias y no originarias puedan tener una vida en armonía y felicidad.

Daisy Azucena Magaña-Mejía. Investigadora en el Programa de Estancias Posdoctorales por México para Indígenas, Convocatoria 2024, Postgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. dammoon27@gmail.com

Biblioteca Comunitaria Ambulante de Comachuén. Página oficial. https://www.facebook.com/pg/Biblioteca-Comunitaria-Ambulante-de-Comachu%C3%A9n-296000187450113/about/?ref=page_internal

Biblioteca Nacional de México. (2022a). El Faro de la Biblioteca con Daisy Mejía de La Biblioteca Comunitaria Ambulante de Comachuén. Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM. https://www.facebook.com/BiblioNacMex.HemeroNacMex.IIBUNAM/videos/320626006842491

Biblioteca Nacional de México. (2022b). El Faro de la Biblioteca y el Curso-Taller del Educador y la Educadora Comunitarios. Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM. https://www.facebook.com/BiblioNacMex.HemeroNacMex.IIBUNAM/videos/1256411268445057

Magaña M.D.A. (2023). La Biblioteca Comunitaria Ambulante: Una pedagogía a(lar)mante en/por/para la vida. Post(s), 9(1), 244-259. https://doi.org/10.18272/post(s).v9i1.2958