Número 89
ARTÍCULO
RECIBIDO: 13/02/2025; ACEPTADO: 07/08/2025; PUBLICADO:23/10/26
Leucemia al descubierto: conociendo al enemigo
Javier Hernández-Juárez y Ubaldo Arredondo-Espinoza
Resumen
Con la información de este artículo se pretende concientizar a la población en general sobre uno de los tipos de cáncer de mayor importancia para la salud humana: la leucemia. Se abordarán los diferentes tipos de leucemia y sus orígenes, su incidencia, el impacto en la salud de quienes la padecen y las estrategias disponibles actualmente para combatirla. Asimismo, se busca exhortar a los lectores a participar en la donación de médula ósea y componentes sanguíneos para contribuir a mejorar la salud de los pacientes.
Palabras clave: Cáncer, leucemia, médula ósea, salud.
Seguramente, en algún momento habrán escuchado hablar del cáncer en la sangre, tal vez por algún conocido, con frecuencia en niños que necesitan donaciones de sangre de manera constante. En ocasiones, no se comprende bien qué significa tener cáncer en la sangre, qué implica para el paciente y cómo cualquier persona —más adelante explicaremos de qué manera— puede aportar su granito de arena para ayudar en la lucha contra esta enfermedad.
Lo explicaremos por partes, ya que hablar de cáncer en la sangre implica referirse a un grupo de malignidades que se desarrollan en los órganos y tejidos hematopoyéticos, es decir, aquellos donde se producen las células sanguíneas. En estos tejidos se generan células inmaduras que pueden convertirse en cualquiera de los tipos de células que conforman la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
Los glóbulos rojos están constituidos por eritrocitos, células responsables de transportar oxígeno a los tejidos a través de la sangre. Los glóbulos blancos, también llamados leucocitos, comprenden las células del sistema inmunitario encargadas de combatir enfermedades e infecciones en el organismo y se dividen en neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos y monocitos. Finalmente, las plaquetas son responsables de iniciar los procesos de reparación de los tejidos dañados, como ocurre, por ejemplo, durante la cicatrización de una herida.
Origen de la sangre
Una vez definidas las distintas células que conforman la sangre, es necesario conocer dónde se generan, se mantienen y desempeñan sus funciones. Durante el desarrollo del cuerpo humano, cambia el órgano donde se producen las células hematopoyéticas; en los adultos, este proceso ocurre en la médula ósea. La médula ósea es un tejido que se encuentra en el interior de los huesos. El conocido tuétano de los huesos largos de la vaca es, precisamente, médula ósea. En ella se originan las células madre hematopoyéticas, que posteriormente dan lugar a los diferentes tipos de células que conforman la sangre.
Otros órganos hematopoyéticos importantes en el desarrollo de estas células son el bazo, el timo y el sistema linfático.
El bazo se encuentra en el lado izquierdo del abdomen y se encarga de eliminar los eritrocitos y las plaquetas que han cumplido su ciclo de vida y comienzan a presentar daños. Los eritrocitos viven aproximadamente 120 días, mientras que las plaquetas tienen una vida de entre 7 y 10 días. Este proceso es importante para mantener una población de células sanguíneas sanas y funcionales.
El timo se localiza entre el corazón y el esternón y tiene como función principal la maduración de los linfocitos T, algo así como una escuela donde estas células se «entrenan» para realizar mejor su función de proteger al organismo.
Por último, se encuentra el sistema linfático, que consiste básicamente en una red de vasos similar al sistema sanguíneo, por la que circulan los linfocitos a través del cuerpo y llegan a los lugares donde son necesarios.
Leucemias y México
La leucemia es uno de los principales trastornos relacionados con la producción de células sanguíneas. En su definición más sencilla, el término engloba distintos trastornos que implican la sobreproducción de una o más líneas celulares hematológicas, es decir, de los tipos de células que componen la sangre. Dicho de otra forma, es un tipo de cáncer que se desarrolla en alguno de los órganos hematopoyéticos, donde ocurre una proliferación descontrolada de células.
Para poner en perspectiva la relevancia y el impacto de este grupo de enfermedades, tan solo en México, la tasa de defunciones causadas por malignidades hematológicas en personas con algún crecimiento canceroso es del 73 % en la población menor de 20 años. En cuanto al registro de nuevos casos, los cánceres hematológicos representaron, en conjunto, alrededor del 9.5 % de los nuevos casos en México en 2020, con una mayor prevalencia en la población masculina.
Al desglosar las cifras anteriores, se observa que la mayoría de estos casos se presenta durante la infancia. Sin embargo, se ha demostrado que el desarrollo de estos trastornos no está relacionado con el estilo de vida ni con factores como fumar, a diferencia de lo que ocurre con otros tipos de cáncer, como el pulmonar o el de boca.
¿Qué causa la leucemia y cómo identificarla?
Recordemos que todas las células que conforman un organismo contienen ADN, el cual, en esencia, es una serie de instrucciones que indican a las células cómo y cuáles proteínas deben sintetizarse para llevar a cabo las funciones celulares necesarias y, por ende, las del organismo. Las proteínas son las maquinarias de la vida y se encargan de realizar todas las tareas que necesita un organismo, como crecer, reproducirse, alimentarse, protegerse del medioambiente e incluso morir. En estos procesos intervienen diferentes tipos de proteínas. Cada proteína se produce siguiendo una serie de instrucciones a partir de los genes contenidos en el ADN. Sin embargo, algunas veces ocurren errores en estas instrucciones debido a cambios en algunos de esos genes.
Estos cambios son mutaciones que, en las células relacionadas con la sangre antes mencionadas, pueden provocar el inicio y desarrollo de una leucemia. Estas mutaciones pueden ocurrir desde el momento en que una persona se desarrolla en el vientre de su madre o en algún momento de la vida. Si bien se conocen ciertas condiciones que pueden aumentar la probabilidad de que ocurran algunas de estas mutaciones, la realidad es que muchas de ellas ocurren sin una causa aparente. Por ello, es erróneo pensar que acciones como ejercitarse, comer bien o no tomar alcohol van a disminuir el riesgo de padecer leucemia.
Esto no significa que llevar un estilo de vida saludable no sea importante; por el contrario, ayuda considerablemente a mantener una buena salud y puede reducir el riesgo de desarrollar leucemia u otro tipo de cáncer. Simplemente, es fundamental entender que no existe una forma de reducir esta posibilidad a cero. Llevar una vida saludable también puede ser beneficioso si se llega a padecer alguna de estas enfermedades, ya que puede favorecer una mejor respuesta al tratamiento.
La principal forma de diagnosticar inicialmente la leucemia es mediante un hemograma completo y estudios histopatológicos, citogenéticos y moleculares. Estos permiten observar la morfología, es decir, la forma, y la cantidad de las distintas poblaciones de células que conforman la sangre. De esta manera, pueden detectarse alteraciones en su cantidad o apariencia; lo más común es observar una cantidad anormalmente elevada de estas células.
Combatiendo la leucemia
Los cambios en el estilo de vida que debe realizar una persona que padece leucemia son diversos. Uno de los principales síntomas en los pacientes es la fatiga, una sensación constante de falta de energía que parece no tener fin. Por ello, el descanso, el ejercicio y una alimentación adecuada son algunas de las medidas que pueden ayudar a reducir esta sensación. Las amistades y las relaciones sociales también son de gran importancia. El paciente debe contar con un círculo de personas que puedan apoyarlo para mantener una alimentación adecuada y realizar actividad física, ya que se ha comprobado que esto puede ayudar a aumentar los niveles de energía en comparación con pacientes que no realizan ejercicio.
Una de las estrategias para tratar estos padecimientos de la sangre es el trasplante de médula ósea. El trasplante puede realizarse con células de la médula del propio paciente o de un donante compatible. Esta compatibilidad se basa en la similitud entre los antígenos del paciente y del donante. Cuando existen diferencias, el sistema inmunitario del donante puede reconocer las células del paciente como extrañas y atacarlas, lo que puede provocar el síndrome conocido como injerto contra huésped, una complicación que pondría en peligro la vida del paciente.
Las células madre son células que aún no se han especializado en un tipo específico y poseen la capacidad de convertirse en diferentes tipos de células sanguíneas. Una vez realizado el trasplante, la médula sana reemplaza la «defectuosa» y restablece la producción normal de células sanguíneas.
Las otras dos grandes estrategias para combatir estas malignidades son la quimioterapia y la radioterapia. Hoy en día se utilizan diversos medicamentos en la quimioterapia, desde los clásicos, que atacan a las células que se dividen rápidamente, hasta medicamentos más específicos, como los inhibidores de tirosina cinasa y los anticuerpos monoclonales.
Si bien el trasplante de médula ósea es un procedimiento que ha experimentado muchos avances a lo largo de los años, sigue siendo un proceso delicado y de riesgo para el paciente, sobre todo durante la etapa en la que se destruye la médula ósea enferma. Al disminuir la producción de glóbulos blancos, el paciente queda más expuesto a enfermedades e infecciones, por lo que durante este proceso puede requerir medidas especiales de aislamiento para reducir el riesgo de adquirir infecciones.
Además, la compatibilidad entre donante y receptor dificulta en gran medida la búsqueda de donantes compatibles. A nivel mundial, se estima que solo el 30 % de los pacientes logra encontrar un donante compatible dentro de su familia. En México, las cifras reportadas por Be The Match® México indican que solo el 23 % de los candidatos identificados continúa con el proceso de donación.
Si bien la donación de médula no siempre es efectiva y su trasplante implica un riesgo considerable para el paciente, hoy en día sigue siendo una opción importante para lograr la remisión, es decir, cuando el paciente deja de mostrar evidencia de la enfermedad. Actualmente, los resultados son especialmente positivos en niños. Por ejemplo, en la leucemia linfoblástica aguda (LLA), entre el 80 y el 90 % de los pacientes alcanzan la remisión y, en general, las cifras de supervivencia han mejorado conforme avanza la investigación en este campo.
Sin embargo, para que estas alternativas de tratamiento sean posibles, es indispensable contar con donadores. La donación altruista de médula, sangre y plasma son procesos que, para el donador, suelen ser indoloros y relativamente rápidos, mientras que para el paciente pueden representar una oportunidad de vida. Por ello, es importante concientizarnos sobre esta problemática, fomentar la sensibilización y promover acciones altruistas.
Los ciudadanos podemos contribuir a enfrentar estas enfermedades al acercarnos a los centros de salud para realizar donaciones. Acabemos con el estigma que existe alrededor de la donación y ¡salvemos una vida!
Javier Hernández-Juárez. Estudiante de maestría en la Facultad de Ciencias Químicas, División de Posgrado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Nuevo León, Monterrey, México. javier.hernandezjr@uanl.edu.mx
Eder Ubaldo Arredondo-Espinoza. Investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Nuevo León, Monterrey, México. eder.arredondosp@uanl.edu.mx
Arana-Luna L.L., Alvarado-Ibarra M., Silva-Michel L.G.… Ramírez-Romero E.F. (2022). Consenso de leucemia mieloide aguda en México. Gac. Méd., 158(M3), M1-M51. https://www.gacetamedicademexico.com/files/gmm_22_158_m3_001-051.pdf
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