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U.M.S.N.H. A%u00f1o 15/ Mayo - Junio / No. 8720https://pixabay.com/es/illustrations/antecedentes-fondo-de-pantalla-7337002/recientemente, con internet. La inteligencia artificial concentra, adem%u00e1s, varios temores: perder el trabajo, dejar de pensar por nosotros mismos, ser enga%u00f1ados o quedar sometidos a decisiones que no comprendemos.Para reducir ese miedo, lo primero es evitar dos extremos: presentar la inteligencia artificial como una amenaza inevitable o venderla como una soluci%u00f3n milagrosa. No es un monstruo aut%u00f3nomo ni una varita m%u00e1gica. Es una herramienta creada, entrenada y utilizada por personas, empresas e instituciones. Sus efectos dependen de c%u00f3mo se dise%u00f1e, qui%u00e9n la controle, con qu%u00e9 datos opere y para qu%u00e9 fines se emplee.En divulgaci%u00f3n, su papel puede entenderse mediante una imagen sencilla: la inteligencia artificial puede ser un excelente copiloto, pero no deber%u00eda ocupar el asiento del conductor.Puede ayudarnos a revisar un texto, encontrar distintas maneras de explicar un concepto, proponer una estructura, traducir contenidos, resumir documentos extensos o adaptar un tema para j%u00f3venes, adultos o p%u00fablicos especializados. Tambi%u00e9n puede facilitar la creaci%u00f3n de materiales visuales y permitir que peque%u00f1os equipos realicen tareas que antes requer%u00edan muchos recursos.Pero el divulgador sigue siendo responsable del viaje. Le corresponde verificar los datos, elegir las fuentes, reconocer los matices, decidir el tono y preguntarse si una explicaci%u00f3n es justa, clara y responsable. La inteligencia artificial puede proponer una respuesta; no puede asumir las consecuencias de publicarla.El miedo disminuye cuando conocemos una herramienta y aprendemos a utilizarla cr%u00edticamente. Por eso, no basta con ense%u00f1ar a escribir instrucciones para una plataforma. Necesitamos una verdadera alfabetizaci%u00f3n en inteligencia artificial: saber qu%u00e9 puede hacer, c%u00f3mo se equivoca, qu%u00e9 sesgos puede reproducir, qu%u00e9 informaci%u00f3n no debemos entregarle y por qu%u00e9 siempre hay que verificar sus resultados.Tambi%u00e9n es importante recordar que el pensamiento no desaparece por usar herramientas. Una calculadora no elimin%u00f3 las matem%u00e1ticas; cambi%u00f3 el tipo de operaciones que podemos realizar. Los buscadores no acabaron con la investigaci%u00f3n, aunque s%u00ed nos obligaron a aprender a distinguir fuentes confiables. Con la inteligencia artificial ocurrir%u00e1 algo semejante: algunas tareas se volver%u00e1n m%u00e1s r%u00e1pidas, pero el criterio ser%u00e1 a%u00fan m%u00e1s valioso.En divulgaci%u00f3n, incluso puede liberarnos de labores mec%u00e1nicas y darnos m%u00e1s tiempo para lo esencial: conversar con investigadores, escuchar a las comunidades, buscar historias, formular mejores preguntas y construir explicaciones con sentido humano.

