ARTÍCULO
¿Deberíamos deshacernos de los virus?
Liliana Hurtado-Cardenas y Sebastián Sánchez-Suárez
Resumen
Los virus son conocidos principalmente por causar enfermedades, lo que podría llevarnos a pensar que sería mejor erradicarlos de una vez por todas de la faz de la Tierra. Sin embargo, también desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas y en la evolución de la vida. Su impacto abarca desde la regulación de microorganismos en los océanos, los suelos y nuestro propio cuerpo, hasta su contribución a los ciclos biogeoquímicos. Además, tienen aplicaciones benéficas para los seres humanos, como el desarrollo de tratamientos contra el cáncer y las enfermedades genéticas. Todo ello convierte a algunos virus en aliados inadvertidos e incomprendidos, con un enorme potencial aún por explorar.
Palabras clave: Enfermedades, terapias, viroma, virus.
RECIBIDO: 14/02/2025; ACEPTADO: 05/06/2025; PUBLICADO: 30/06/2026
El eterno conflicto con los virus
A lo largo de la historia de la humanidad hemos interactuado con los virus. Estas minúsculas partículas infecciosas, microscópicas y acelulares, que solo pueden replicarse dentro de las células de otros organismos, son capaces de tomar el control de nuestras células en un abrir y cerrar de ojos y ocasionar enfermedades tan comunes como un resfriado o tan graves como una fiebre hemorrágica.
Antes del desarrollo e implementación de las vacunas, las poblaciones humanas podían verse diezmadas por brotes de enfermedades como la viruela, el sarampión, la fiebre amarilla y la poliomielitis, entre otras. Estos horrores de antaño han podido ser controlados, hasta cierto punto, gracias a los avances de la medicina, que lamentablemente muchas veces damos por sentados.
Sin embargo, esta protección no es infranqueable. En años recientes hemos presenciado el poder destructivo de los virus. Primero, en 2009, con el brote de influenza AH1N1, que paralizó el país durante meses y se propagó por todo el mundo. Una década después, enfrentamos los efectos del virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, enfermedad que dejó secuelas en todos los sectores de la población, modificó nuestro modo de vida y provocó numerosas pérdidas humanas. Aunque las infecciones han disminuido y las vacunas han logrado proteger a la población, se continúa monitoreando la aparición de nuevas variantes.
En todo el mundo somos testigos de la lucha cotidiana de los seres humanos contra los virus. Muchos de ellos están presentes en nuestro día a día, como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del SIDA; los virus de la hepatitis B y C; el virus del papiloma humano (VPH); y los virus del Zika, Chikungunya y dengue, estos últimos transmitidos por mosquitos. De otros recibimos noticias de manera periódica, como los virus del Ébola y Marburgo, así como de agentes virales que recientemente han cobrado interés, como la viruela del mono (Mpox) o el metapneumovirus humano (HMPV), de los que seguramente has escuchado hablar en fechas recientes. Incluso hemos visto reaparecer enfermedades virales que se encontraban casi erradicadas, como el sarampión, debido a la disminución de la cobertura de vacunación por diversos factores.
Y estos son solo algunos de los virus que infectan directamente a los seres humanos. Podríamos elaborar una larga lista de virus que afectan a organismos importantes para nosotros, como las plantas de cultivo y los animales de producción, entre ellos el ganado bovino y porcino, y que pueden poner en riesgo la producción de alimentos.
¿Deshacernos de los virus?
Entonces surge una pregunta obligada: ¿por qué no deshacernos de los virus de una vez por todas? Después de leer todos estos ejemplos, resulta evidente que los virus, por su gran capacidad infectiva, no solo ponen en riesgo nuestra supervivencia, sino que también desempeñan funciones muy importantes. Además, debido a la enorme cantidad de virus que existen en el mundo —alrededor de 10 quintillones, es decir, un uno seguido por treinta y un ceros—, resulta innecesario explicar que eliminarlos sería una tarea prácticamente imposible. Sin embargo, supongamos que, dentro de algunos años, gracias a los avances tecnológicos, tuviéramos la posibilidad de eliminar todos los virus de la Tierra, ¿deberíamos hacerlo? La respuesta es un rotundo NO.
Existen alrededor de 270 tipos de virus capaces de causar enfermedades en los seres humanos, una cifra que, comparada con el número total de virus existentes, resulta verdaderamente minúscula. Pero, ¿dónde están todos los demás virus? Y, quizá, una pregunta aún más interesante: ¿qué están haciendo? Precisamente ahí radica la importancia que tienen o pueden llegar a tener muchos tipos de virus.
Virus en nuestro cuerpo
Sin ir más lejos, tú, yo y todos los seres humanos estamos cubiertos de virus, tanto interna como externamente. Estos forman parte de nuestro viroma, es decir, el conjunto de virus que colonizan nuestro cuerpo.
Quizá hayas escuchado que estamos llenos de bacterias y que algunas de ellas son beneficiosas, como los lactobacilos. Pues bien, también convivimos con millones de virus que interactúan con otros componentes del microbioma, la comunidad de microorganismos que habita nuestro organismo.
La composición de nuestro viroma puede influir en nuestra salud. Sin embargo, este fue descubierto hace relativamente poco tiempo, por lo que aún conocemos muy poco sobre él. Aun así, sabemos que la gran mayoría de los virus presentes en nuestro cuerpo no nos generan ningún efecto negativo. De hecho, aproximadamente el 8 % de nuestra información genética es de origen viral. Además, los virus almacenan una enorme cantidad de información genética que pueden introducir en otros organismos al infectarlos, por lo que desempeñan un papel importante en la evolución de los seres vivos.
Virus en el agua
Por otro lado, los virus son increíblemente abundantes en los océanos. En un solo mililitro de agua de mar pueden encontrarse millones de ellos. Actúan como microscópicos depredadores al infectar y destruir aproximadamente el 20 % de los microorganismos oceánicos cada día. Como resultado de este proceso, liberan nutrientes —como el hierro, esencial para el fitoplancton— y energía al océano, desempeñando un papel fundamental en los ciclos biogeoquímicos del planeta.
Los virus también están presentes en ríos y lagos, donde suelen ser varias veces más abundantes que las bacterias que habitan estos cuerpos de agua.
Virus en los suelos
En los suelos, los virus interactúan menos con los microorganismos que en los ecosistemas acuáticos y son menos abundantes en los ambientes desérticos que en los forestales. Sin embargo, también desempeñan funciones importantes en la regulación del ciclo del carbono, un proceso esencial para la vida en la Tierra.
Al destruir células microbianas, como bacterias y hongos, contribuyen al reciclaje de nutrientes y ayudan a mantener bajo control las comunidades de microorganismos presentes en el suelo. Además, algunos virus se han propuesto y utilizado como agentes de control biológico contra organismos perjudiciales, como ciertos insectos plaga. Asimismo, actualmente se estudia su potencial para combatir patógenos vegetales devastadores, entre ellos algunos hongos que afectan a los cultivos.
Terapias virales
A pesar de su mala reputación, los virus poseen un enorme potencial terapéutico. Algunos pueden utilizarse para destruir células cancerosas sin dañar las células sanas del paciente, una estrategia conocida como viroterapia. Otros pueden emplearse para corregir trastornos genéticos mediante la terapia génica o para el desarrollo de vacunas.
Otra aplicación es la fagoterapia, que utiliza virus llamados bacteriófagos, o fagos, para tratar infecciones bacterianas. Aunque muchos de estos tratamientos son relativamente recientes y todavía tienen costos elevados, ofrecen una perspectiva prometedora sobre los beneficios que los virus pueden aportar a la salud humana.
Entonces, ¿los virus son importantes agentes?
A pesar de su terrible reputación como causantes de enfermedades, los virus desempeñan un papel crucial en los ecosistemas, la salud humana y la evolución de la vida.
Su importancia abarca desde la participación en los ciclos biogeoquímicos del planeta, el control de microorganismos, plagas y enfermedades en los cultivos, hasta su potencial en terapias innovadoras como la viroterapia, la terapia génica y la fagoterapia. Todo ello demuestra que los virus son mucho más que simples amenazas para los seres vivos.
Por esta razón, es importante reconocer su contribución al equilibrio de los ecosistemas y continuar explorando su potencial para el beneficio de la humanidad. Aunque aún queda mucho por aprender sobre ellos, los virus representan un campo de estudio fascinante que podría ofrecer soluciones innovadoras a algunos de los desafíos más relevantes en materia de salud y medioambiente.
Liliana Hurtado-Cardenas. Estudiante de la Licenciatura en Biología, Facultad de Biología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. 1907510j@umich.mx
Sebastián Sánchez-Suárez. Técnico Académico de la Facultad de Biología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. sebastian.suarez@umich.mx
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