El respiro de las luciérnagas durante la pandemia de COVID-19

ARTÍCULO DE PORTADA

El respiro de las luciérnagas durante la pandemia de COVID-19

Sandra Isabel Ramírez-Manzano y Johnattan Hernández-Cumplido

Resumen

En 2020, la pandemia de COVID-19 marcó un momento decisivo en nuestras vidas. El aislamiento obligado de la población permitió que la fauna silvestre ocupara espacios donde antes era evidente la presencia humana. En este artículo describiremos lo que sucedió con las luciérnagas que habitan el conocido Santuario de las Luciérnagas, en Tlaxcala, México. La ausencia de turismo favoreció una mayor actividad de estos insectos, lo que se reflejó en un incremento de su bioluminiscencia. Este fenómeno nos invita a reflexionar sobre la importancia de respetar la naturaleza y de promover prácticas responsables en los sitios turísticos donde habitan la flora y la fauna silvestres.

Palabras clave: Bioluminiscencia, luciérnagas, pandemia, Tlaxcala.

RECIBIDO: 11/02/2025; ACEPTADO: 08/07/2025; PUBLICADO: 31/08/2026

Si bien sabemos que la pandemia de COVID-19 fue un evento global que marcó un antes y un después para la humanidad, para la fauna silvestre también representó un periodo en el que el confinamiento permitió que muchas especies se desplazaran libremente e, incluso, regresaran a zonas donde ya no se tenía registro de su presencia debido a la presión antrópica. Fuimos testigos de videos en los que se observaba a pavos reales, zarigüeyas, osos hormigueros, jabalíes e incluso pumas recorriendo las calles de distintas ciudades del mundo, aprovechando el confinamiento obligatorio de la población para evitar el contagio de un virus hasta entonces desconocido, que obligó a detener nuestras actividades cotidianas. Como consecuencia de esta disminución de la actividad humana, durante esos meses la NASA reportó una reducción en las emisiones de CO₂.

En las siguientes páginas, describiremos cómo este fenómeno influyó en una especie de insecto muy atractiva para el ser humano. Los autores fuimos testigos de estos cambios gracias a una investigación doctoral desarrollada entre 2020 y 2023. El estudio se realizó en el Santuario de las Luciérnagas, un sitio que, como su nombre lo indica, constituye un refugio para uno de los insectos más carismáticos de nuestro país. Este santuario se localiza en los municipios de Nanacamilpa y Calpulalpan, en el estado de Tlaxcala. Las luciérnagas han sido admiradas en distintas regiones y culturas del mundo por el espectáculo de luz que ofrecen en la oscuridad de diversos ecosistemas de países como Filipinas, Japón, Estados Unidos y México, entre otros. En este contexto, México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en diversidad de luciérnagas.

¿Qué son las luciérnagas?

Las luciérnagas son escarabajos pertenecientes a la familia Lampyridae. Se caracterizan por su actividad nocturna y por poseer un órgano fotónico en el abdomen que produce bioluminiscencia. Su ciclo de vida es holometábolo, es decir, comprende las etapas de huevo, varios estadios larvarios, pupa y adulto. La bioluminiscencia está presente tanto en las larvas como en los adultos. En las larvas funciona como una señal de advertencia frente a los depredadores, ya que contienen compuestos tóxicos. En los adultos, su principal función es facilitar la búsqueda de pareja. Sin embargo, cabe mencionar que dentro de la familia Lampyridae también existen especies que no emiten luz y que se comunican mediante feromonas.

Las luciérnagas pueden diferenciarse por sus destellos, ya que cada especie presenta patrones de bioluminiscencia, brillo y color característicos; por ello, no solo las características morfológicas son importantes para su identificación. Además, algunas especies presentan diferencias entre machos y hembras, fenómeno conocido como dimorfismo sexual.

Particularmente, la especie que habita en estos bosques templados es Photinus palaciosi, la cual permanece refugiada durante todo el año, aunque se hace visible en su etapa adulta. Esta temporada comienza con la época de lluvias, de junio a mediados de agosto. En esta fase, su único objetivo es la reproducción. El cortejo lo realizan los machos mediante comunicación visual, es decir, a través de cientos de destellos bioluminiscentes sincronizados, fenómeno que hace único a este bosque.

P. palaciosi no solo habita en el Santuario de las Luciérnagas; existen evidencias de su distribución desde la Ciudad de México y el Estado de México hasta Hidalgo, Puebla y Tlaxcala. Aunque produce un espectáculo luminoso impresionante, esta especie mide, en promedio, 11 mm de longitud en los machos y 9 mm en las hembras. Los machos presentan alas completamente desarrolladas, mientras que las hembras carecen de ellas, por lo que no pueden volar.

Este brillante insecto comienza su actividad pocos minutos después de la puesta del sol. Aproximadamente a las 19:30 horas aparecen los primeros destellos y lo que sería una escena completamente oscura se transforma en un espectáculo de bioluminiscencia, mientras los machos buscan a las hembras, que permanecen posadas en el suelo o en el estrato herbáceo. Este fascinante cortejo comienza a disminuir alrededor de las 21:30 horas; sin embargo, la actividad puede prolongarse hasta el amanecer, aunque con menor intensidad.

Debido a que este espectáculo ha despertado el interés de un gran número de turistas nacionales e internacionales, lamentablemente, año con año el número de visitantes ha aumentado y las poblaciones de luciérnagas se han visto amenazadas por un turismo poco planificado. Sin embargo, también existen habitantes de la región que contribuyen a la conservación de esta especie mediante buenas prácticas, como las capacitaciones continuas impartidas por académicos y las que nosotros mismos hemos implementado como parte de la retribución social de la investigación realizada. Entre ellas destacan el manejo de grupos pequeños, el cumplimiento del reglamento establecido por la Secretaría de Turismo (SECTUR) y el acompañamiento responsable de los visitantes por los senderos. En particular, reconocemos la labor de los guías certificados del Parador San Felipe. Asimismo, otras acciones relevantes han sido las jornadas de reforestación realizadas en algunos centros de avistamiento, como La Cañada y Tres Villas.

En 2020, la Secretaría de Turismo de Tlaxcala cerró los distintos centros de avistamiento como parte de las medidas sanitarias para evitar aglomeraciones y reducir la propagación del virus causante de la COVID-19. Como consecuencia, los centros de avistamiento, hoteles, restaurantes y las comunidades aledañas al Santuario se vieron afectados, y la economía local sufrió importantes pérdidas derivadas de esta situación.

¿Qué ocurría dentro del Santuario?

Durante el primer año del confinamiento, en 2020, las especies vegetales, los insectos, los mamíferos y las aves que habitaban este bosque experimentaron un verano distinto. La ausencia de turistas era evidente, y los destellos de las luciérnagas mostraron un comportamiento inusual. Durante ese periodo, y gracias al permiso de la comunidad, fue posible ingresar al Santuario para documentar fotográficamente las poblaciones de luciérnagas. ¡Lo que encontramos fue sorprendente! En un entorno de total quietud, donde solo se escuchaban los sonidos naturales del bosque, como el viento, la lluvia y la fauna silvestre preparándose para el crepúsculo, las luciérnagas emitían destellos con una intensidad significativamente mayor a la habitual, con un único propósito: encontrar pareja y perpetuar la especie.

En este bosque observamos cómo las luciérnagas respondían a la ausencia de personas. Al no existir el ruido habitual de los visitantes, el pisoteo de la vegetación ni fuentes de luz artificial, más allá de la luz de la luna, su comportamiento cambió de manera evidente. En años anteriores, cuando los turistas recorrían los senderos establecidos, era más difícil observar sus destellos debido a la constante presencia de personas. Estas especies son muy pequeñas y sensibles; por ello, necesitan visitantes respetuosos que interfieran lo menos posible con su cortejo bioluminiscente.

Como mencionamos, la actividad de bioluminiscencia normalmente concluye alrededor de las 21:00 horas; sin embargo, ese año fue diferente. La quietud y la oscuridad permitieron prolongar su actividad luminosa, lo que probablemente favoreció su reproducción al ampliar el tiempo disponible para el cortejo. Posteriormente, en este mismo sitio se realizaron nuevos registros fotográficos, específicamente en 2022, lo que permitió contrastar una diferencia evidente en el número de individuos observados en una misma toma fotográfica durante la temporada de lluvias.

Esta diferencia nos invita a reflexionar sobre el hecho de que 2020 pudo representar un año de «sabático» para la flora y la fauna silvestres, y nos lleva a cuestionarnos si realmente logramos generar una mayor conciencia sobre la conservación de nuestros ecosistemas. Vale la pena preguntarnos si ese antes y después de la pandemia produjo un beneficio ambiental duradero o si, por el contrario, retomamos nuestro ritmo acelerado de actividades sin considerar las repercusiones que nuestras acciones tendrán para las próximas generaciones.

En los últimos años, los turistas buscan experiencias que los acerquen a la naturaleza; sin embargo, es importante comprender que el ecoturismo va más allá de la simple interacción entre el visitante y el entorno natural. Implica una responsabilidad ecológica, social y económica; es decir, el desarrollo de una actividad turística que ofrezca una experiencia de calidad sin generar impactos negativos en el ambiente. Por ello, es fundamental promover la conservación de los sitios visitados, junto con una sensibilización biocultural tanto de los turistas como de los prestadores de servicios y de quienes administran los espacios ecoturísticos.

Retomando el caso del Santuario de las Luciérnagas, es posible emprender acciones para proteger estos sitios tan importantes para estos insectos y retribuir los beneficios que el bosque brinda a la sociedad. Entre ellas destacan el cumplimiento de los reglamentos establecidos en cada santuario, como evitar el uso de luces, no hacer ruido, no utilizar repelentes ni desodorantes, no encender fogatas, no fumar, respetar los senderos señalados y no ingresar ni permanecer fuera de los horarios establecidos. Estas medidas pueden generar beneficios a corto y mediano plazo, sin representar una amenaza para las poblaciones de luciérnagas.

Imagina un mundo sin luciérnagas

Las luciérnagas forman parte del imaginario colectivo. Han estado presentes en numerosas culturas y simbolizan magia y placer estético. Un ejemplo de ello es la mención que se hace de estos insectos en los códices, donde se les representa como las puntas encendidas de los cigarros de los señores de la noche (Códice Chimalpopoca). Asimismo, Fray Bernardino de Sahagún registró que la presencia de luciérnagas presagiaba la llegada de las lluvias o una buena cosecha de maíz. Si estos organismos desaparecieran y las próximas generaciones no pudieran presenciar estos espectáculos naturales, ¿qué quedaría de ese imaginario colectivo?

Desde una perspectiva ecológica, estos insectos desempeñan un papel importante en los ecosistemas, ya que durante su etapa larval son excelentes depredadores. Además, se consideran organismos muy sensibles a las variaciones de los factores ambientales y a las perturbaciones del hábitat, por lo que funcionan como indicadores de ecosistemas bien conservados. Por ello, es fundamental valorar a estos organismos y, sobre todo, promover su conservación para que continúen formando parte de nuestros ecosistemas, de nuestra memoria y de nuestro patrimonio cultural.

Agradecimiento al fotógrafo Arturo Amaya Villegas.

Sandra Isabel Ramírez-Manzano. Investigadora Posdoctoral en el Colegio de Postgraduados, Bióloga por la FES Iztacala, UNAM, y Doctora en Ciencias por el Colegio de Postgraduados. Su trabajo de investigación se centra en la etnobotánica, la ecología de luciérnagas y el turismo científico y biocultural como herramientas para la conservación del patrimonio natural y cultural. Cuenta con más de diez años de experiencia en el desarrollo de recorridos de turismo comunitario a través de Natural Travel México y ha participado en proyectos de investigación, divulgación científica y educación ambiental enfocados en el manejo y conservación de los ecosistemas. ixmanzano@hotmail.com

Johnattan Hernández-Cumplido. Profesor Titular A de Tiempo Completo en la Facultad de Ciencias de la UNAM y miembro del SNI nivel I. Sus líneas de investigación se enfocan en la ecología de comunidades, la agroecología y la diversidad de artrópodos asociados a sistemas agrícolas y ambientes naturales. Ha desarrollado estudios sobre visitantes florales, polinizadores y otros grupos funcionales en agroecosistemas tradicionales y paisajes fragmentados, evaluando el efecto del manejo agrícola sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Cuenta con experiencia en análisis de diversidad, ecología aplicada y conservación de la agrobiodiversidad, y participa en proyectos nacionales e internacionales de investigación. johnattanhdez@ciencias.unam.mx

Carranza I.G.G., Domínguez-León D.E. y Rodríguez-Mirón G.M. (2023). Distribución de la luciérnaga de los volcanes Photinus palaciosi (Zaragoza-Caballero, 2012) (Coleoptera: Lampyridae).Dugesiana, 30(2), 65-70. https://dugesiana.cucba.udg.mx/index.php/DUG/article/view/7280/6684

Lewis, S. M., Wong, C. H., Owens, A., Fallon, C., Jepsen, S., Thancharoen, A. et al. (2020). A global perspective on firefly extinction threats. Bioscience, 70, 157-167. https://www.researchgate.net/publication/339955084_Corrigendum_A_Global_Perspective_on_Firefly_Extinction_Threats

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