Construir con tierra hoy en día. De la tradición a la modernidad

ARTÍCULO

Construir con tierra hoy en día. De la tradición a la modernidad
Adrià Sánchez-Calvillo

Resumen

La construcción con tierra es una práctica milenaria que, lamentablemente, ha caído en desuso durante las últimas décadas. Sin embargo, hoy es más relevante que nunca debido a su sostenibilidad y a su capacidad para integrarse en los modelos de economía circular. Además de ofrecer soluciones innovadoras y respetuosas con el medioambiente, este sistema constructivo destaca por sus excelentes propiedades térmicas y acústicas, su durabilidad y su bajo impacto ambiental. Gracias a la combinación de los conocimientos tradicionales y los avances tecnológicos, actualmente es posible desarrollar edificaciones y ciudades sostenibles, resilientes y preparadas para afrontar los desafíos del futuro.

Palabras clave: Arquitectura vernácula, economía circular, patrimonio, sostenibilidad.

RECIBIDO: 14/02/2025; ACEPTADO: 28/06/2025; PUBLICADO: 30/06/2026

 

Si te dijeran que una casa puede construirse con tierra, ¿qué sería lo primero que imaginarías: un edificio moderno o una construcción antigua y frágil? Aunque a muchos les sorprenda, la arquitectura con tierra no solo constituye una tradición ancestral, sino que también representa una alternativa sostenible y eficiente para la construcción contemporánea.

 

La arquitectura tradicional de tierra

Generalmente, asociamos la arquitectura o construcción con tierra a estructuras históricas, e incluso arqueológicas, o a viviendas ubicadas en zonas rurales. Existen numerosos ejemplos de gran reconocimiento a nivel mundial: desde la Gran Muralla China, que en muchas de sus secciones fue construida mediante técnicas basadas en tierra; la Alhambra de Granada, en España, un majestuoso complejo palaciego considerado una joya arquitectónica de la cultura islámica; hasta la ciudad de Shibam, en Yemen, conocida como la «Manhattan del desierto» por sus característicos rascacielos de tierra.

En el continente americano también encontramos ejemplos notables, como la ciudad de Chan Chan, en Perú, uno de los complejos arquitectónicos de adobe más extensos del mundo. En México destaca Teotihuacán, donde la tierra se utilizó tanto en la construcción de viviendas como en la edificación de sus emblemáticas pirámides.

A pesar de contar con monumentos tan representativos y reconocidos, muchos de ellos declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, la realidad es que la mayor parte de la arquitectura de tierra forma parte de la arquitectura vernácula y de la vivienda popular de numerosos pueblos en todo el mundo. Estas construcciones suelen carecer de visibilidad y, en muchos casos, permanecen desprotegidas tanto por las autoridades como por la propia población, al ser consideradas rudimentarias, propias de sectores con escasos recursos o estructuralmente inseguras.

Sin embargo, su valor es incalculable. Estas edificaciones reflejan las tradiciones, los conocimientos ancestrales y la identidad cultural de los pueblos que las construyeron. Además, constituyen un ejemplo de cómo es posible habitar el territorio de manera sensible y armónica con el entorno natural y las particularidades geográficas de cada región.

Si estudiamos la arquitectura vernácula o popular, encontramos una gran variedad de técnicas y sistemas constructivos desarrollados para adaptarse a las condiciones locales de cada región. En México, por ejemplo, destaca el uso de bloques de adobe, una de las técnicas constructivas con tierra más extendidas en el país. Los bloques de adobe se elaboran a partir de una mezcla de tierra y agua a la que, en muchos casos, se añaden materiales como paja o estiércol. Estos componentes, conocidos como estabilizantes, mejoran diversas propiedades del material, entre ellas su resistencia y durabilidad.

La mezcla se coloca en moldes, generalmente de madera, y se deja secar al sol, sin necesidad de someterla a procesos de cocción. Esto permite reducir el consumo energético y evitar la emisión de gases de efecto invernadero, contribuyendo así a la protección del medioambiente.

Sin embargo, el adobe es solo una de las numerosas formas tradicionales de construir con tierra que existen en el mundo. Otro ejemplo es la tapia, una técnica de construcción de muros que, a diferencia del adobe, se basa en la compactación de material húmedo mediante la aplicación de presión. Esta puede realizarse con una herramienta denominada «pisón», con los propios pies o mediante cualquier otro mecanismo que permita «apelmazar» la mezcla de tierra.

Gracias a este proceso se obtienen estructuras sólidas y duraderas, con una notable capacidad de adaptación a diferentes condiciones climáticas. Por ello, es posible encontrar construcciones de tapia en prácticamente todos los continentes habitados.

Otro sistema ampliamente reconocido es el bajareque o quincha, conocido en Michoacán como otate. Esta técnica combina entramados de madera y caña con rellenos o recubrimientos de tierra, logrando una integración eficiente entre materiales con propiedades complementarias. Mientras la madera y las varas proporcionan una estructura ligera y flexible, la tierra actúa como un recubrimiento natural que mejora el confort térmico y contribuye a proteger la vivienda frente a agentes atmosféricos como la lluvia y el viento.

Por último, encontramos el cob, también denominado pared de mano, una de las técnicas constructivas con tierra más antiguas de las que se tiene registro, con evidencias arqueológicas que se remontan al Neolítico. Este sistema resulta especialmente interesante porque emplea mezclas similares a las del adobe, pero prescinde del uso de moldes. En su lugar, la tierra se modela en forma de «bolas» que se colocan, apilan y compactan directamente en la obra. Este proceso permite construir muros de manera orgánica, dando lugar a todo tipo de formas y diseños.

 

Construir con tierra hoy en día

Pero la pregunta que muchas personas se estarán haciendo es: ¿realmente es posible construir con tierra en la actualidad? La respuesta es sí. De hecho, gracias a los avances tecnológicos, hoy existen diversos desarrollos que pueden incorporarse con facilidad al sector de la construcción contemporánea.

Un ejemplo destacado es el bloque de tierra comprimida, mejor conocido por sus siglas BTC. Estos bloques se fabrican a partir de una mezcla de tierra, agua y estabilizantes que se compacta a alta presión mediante una prensa mecánica. Esta tecnología fue desarrollada en la década de 1950 en la Universidad Nacional de Colombia, junto con la maquinaria necesaria para su producción, la prensa CINVA-RAM. Esto representó una evolución significativa de los sistemas tradicionales, ya que permite obtener piezas estandarizadas y optimizar diversas propiedades del material.

El BTC no es el único sistema desarrollado en tiempos recientes. También existen alternativas como el superadobe, la tierra vertida y la tierra aligerada, conocida en algunos contextos como pajarcilla, entre muchas otras. Sin embargo, es importante comprender que gran parte de las técnicas tradicionales continúan siendo plenamente vigentes y pueden combinarse con las tecnologías actuales y con las numerosas herramientas disponibles en la actualidad.

El interés por estos materiales de construcción de bajo impacto ambiental sigue creciendo. Universidades y empresas del sector destinan cada vez más recursos al estudio y perfeccionamiento de estas técnicas,mientras que las escuelas y facultades de arquitectura e ingeniería incorporan progresivamente estos conocimientos en la formación de estudiantes y futuros profesionales.

Pero, ¿por qué deberíamos construir con tierra en la actualidad? La respuesta se encuentra en un concepto clave para nuestro tiempo: la economía circular. Este modelo de producción y consumo busca aprovechar al máximo los recursos disponibles, reduciendo la generación de residuos mediante estrategias como la reutilización, la reparación y el reciclaje. Su objetivo es mantener los materiales y productos en uso durante el mayor tiempo posible, minimizando el desperdicio y favoreciendo un aprovechamiento más eficiente de los recursos.

En este contexto, la tierra destaca como un material especialmente adecuado para el sector de la construcción. Los materiales elaborados a partir de ella pueden reutilizarse, reciclarse y reintegrarse al entorno sin generar residuos contaminantes. Por ejemplo, un muro de adobe o de tapia que haya llegado al final de su vida útil puede mezclarse nuevamente con agua y emplearse como materia prima para nuevas construcciones, con un impacto ambiental mínimo. Por ello, puede afirmarse que la construcción con tierra constituye un sistema genuinamente circular, alineado con los principios de sostenibilidad y gestión responsable de los recursos.

Además de su circularidad, la tierra posee numerosas cualidades que la convierten en un excelente material de construcción. Destacan sus propiedades térmicas y su capacidad para regular la humedad interior de los espacios, así como su contribución al confort acústico. A ello se suman otras ventajas, como su accesibilidad, facilidad de manipulación, ausencia de toxicidad y carácter biodegradable.

En definitiva, construir con tierra es una alternativa viable y eficiente que merece una mayor atención en la arquitectura contemporánea por su contribución a la sostenibilidad y a la economía circular. Estos sistemas constructivos combinan el conocimiento tradicional con la innovación tecnológica, permitiendo desarrollar edificaciones de alto desempeño con una huella ambiental significativamente menor. Así, construir con tierra no solo implica recuperar saberes ancestrales, sino también apostar por soluciones capaces de responder a los desafíos ambientales del presente y del futuro; es saber que estamos actuando responsablemente con nuestro planeta.

Adrià Sánchez-Calvillo. Investigador posdoctoral SECIHTI, Facultad de Ingeniería Civil, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, México. adria.sanchez@umich.mx

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