Número 89
ARTÍCULO
RECIBIDO: 10/02/2025; ACEPTADO: 28/07/2025; PUBLICADO:23/10/26
Estrés y diabetes: una relación peligrosa
Sarai Sánchez-Duarte y Rocío del Carmen Montoya-Pérez
Resumen
El estilo de vida actual, marcado por la alta exigencia, el sedentarismo y el fácil acceso a alimentos hipercalóricos, favorece la aparición de enfermedades metabólicas. Aunque el estrés es una respuesta natural y necesaria para reaccionar con rapidez ante peligros o situaciones de alta demanda energética, su persistencia puede dar lugar al estrés crónico. Este estado de alerta continuo, incluso en ausencia de un peligro real, altera el funcionamiento del organismo. Investigaciones recientes relacionan el estrés crónico emocional con alteraciones metabólicas importantes, entre ellas, la resistencia a la insulina, la obesidad y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En este artículo te ayudaremos a entender la relación entre el estrés y el desarrollo de la diabetes.
Palabras clave: Cortisol, diabetes, estrés, insulina.
En el estilo de vida de la sociedad actual, estar estresado forma parte de la cotidianidad. De hecho, el estrés ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como «la epidemia del siglo XXI». En esencia, es una respuesta natural del ser humano: nuestro cuerpo está diseñado para sentirlo y reaccionar ante él. Las respuestas al estrés ayudan al organismo a adaptarse a situaciones desconocidas, nos mantienen alerta y preparados para evitar el peligro. Sin embargo, nuestro cuerpo no logra discriminar si dicho peligro es real o imaginario.
Al experimentar estrés, podemos sentirnos agitados, con miedo, cansados y frustrados, e incluso podemos sentirnos incapaces de manejar la situación. Cuando esta sensación de alerta se mantiene constante, es decir, de manera crónica, las consecuencias pueden ser perjudiciales. Diversos estudios han relacionado el estrés crónico con alteraciones en el metabolismo. Específicamente, el estrés psicológico se perfila como un factor más en el desarrollo de la diabetes tipo 2.
¿Qué es el estrés en nuestro organismo?
El estrés se define como una respuesta inespecífica del organismo frente a cualquier elemento o estímulo que, al ser percibido como dañino, represente un riesgo para la estabilidad emocional o física de un individuo.
Ciertos estímulos provocan que nuestro cuerpo libere hormonas del estrés, como los glucocorticoides y las catecolaminas, en la sangre, contribuyendo así a preparar al organismo para la denominada «reacción de lucha o huida». Realizar actividad física intensa, permanecer varias horas en ayuno, presenciar un accidente, someterse a una cirugía y estar expuesto al frío o al calor extremo son ejemplos de factores de estrés físico, del cual usualmente somos conscientes.
En cambio, cuando experimentamos temor, ansiedad, ira, tristeza o preocupación, cualquier conflicto emocional que se origine debido a las demandas propias de la vida forma parte del estrés psicológico. Este puede provocar agitación, temor, agotamiento y frustración. Su presencia e intensidad solo son percibidas por el individuo que las experimenta.
En cuanto a los periodos durante los cuales nuestro organismo enfrenta un tipo de estrés, este puede ser agudo o crónico. Ambos provocan una respuesta hormonal. En el estrés agudo, esta respuesta no suele causar efectos secundarios, ya que los factores que lo producen tienen una corta duración y pueden resolverse en poco tiempo. Sin embargo, el estrés crónico puede tener efectos perjudiciales a largo plazo en la salud. Si los factores de estrés son constantes o prolongados, su resolución es difícil y nuestro cuerpo permanece en alerta, liberando glucocorticoides que pueden alterar la homeostasis de la glucosa. Esta condición puede provocar hiperglucemia persistente, lo que puede derivar en resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.
¡Diabetes debido al estrés!
La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica de origen multifactorial. Uno de los factores que pueden influir en su desarrollo es el estilo de vida. Actualmente, al menos todos conocemos a alguien en nuestro entorno que padece esta enfermedad. Su principal característica son los niveles elevados de glucosa en sangre. Investigaciones recientes han relacionado los niveles elevados de estrés a lo largo de la vida con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Con frecuencia hemos escuchado decir «le dio diabetes por un susto», como si se tratara de algo que sucede espontáneamente. Sin embargo, esto no ocurre así. Entonces, ¿qué sucede? Cuando nos enfrentamos a un susto, recibimos una noticia negativa o experimentamos ira ante un problema, nuestro organismo libera las llamadas hormonas del estrés. Las catecolaminas y los glucocorticoides son hormonas clave de la respuesta al estrés: la adrenalina y el cortisol, respectivamente, forman parte de un proceso en el que el sistema nervioso central, junto con órganos periféricos como el hígado, los músculos y el tejido adiposo, prepara al cuerpo para una intensa actividad física y mental, literalmente, para luchar o huir.
El cortisol y la adrenalina son hormonas que contrarregulan la acción de la insulina, lo que significa que tienen una función contraria a la de almacenamiento de la glucosa. Estas hormonas activan las vías de la gluconeogénesis, es decir, la creación de glucosa, y la glucogenólisis, que consiste en la degradación del glucógeno. Además, inhiben la absorción de glucosa por los músculos y el tejido adiposo, provocando una resistencia momentánea a la insulina y un estado de hiperglucemia, es decir, niveles elevados de glucosa en sangre. Este proceso, junto con el incremento de la presión arterial, asegura el suministro de oxígeno y glucosa a todo el cuerpo.
Pero, ¿qué sucede si nuestro cuerpo se mantiene constantemente en alerta, preparado para luchar o huir? Cuando el estrés es crónico, el proceso se transforma en alostático (literalmente, «estable a través del cambio»). Esto se refiere a un proceso en el que, ante una situación de estrés crónico, como la resistencia a la insulina —cuando la glucosa no puede entrar a las células—, la glucosa no regresa a sus niveles iniciales. Con ello, se mantiene una señal constante hacia las células β del páncreas, indicándoles que existe resistencia a la insulina. Por lo tanto, la resistencia crónica a la insulina se acompaña de un aumento de la glucemia, lo que puede conducir al desarrollo de diabetes tipo 2, incluso en presencia de una función normal de las células β.
Entonces, ¿me dio diabetes por un susto o es solo un mito?
Es solo un mito. Un enojo, un susto o cualquier emoción intensa representa un momento de estrés que puede elevar nuestros niveles de glucosa en sangre; sin embargo, es posible que la persona ya viviera con diabetes sin saberlo, es decir, sin un diagnóstico. El susto pudo hacer que sus niveles de glucosa se elevaran aún más y que se manifestaran los síntomas que conducirían a un diagnóstico. En otras palabras, la persona ya padecía diabetes tipo 2 y el susto solo hizo más evidente la enfermedad.
En conclusión, el estrés es una respuesta natural y esencial para nuestro organismo. Sin embargo, mantener niveles elevados de estrés a lo largo del tiempo puede afectar nuestro metabolismo, entre otros aspectos. Es importante destacar que la forma en que reaccionamos ante el estrés influye en cómo afecta nuestro bienestar. No existe una receta para evitarlo; no obstante, actualmente se sabe que la práctica regular de algún deporte o actividad física, la meditación y evitar un estilo de vida sedentario son algunas recomendaciones que pueden ayudarnos a disminuir su impacto negativo.
Saraí Sánchez-Duarte. Estudiante del Programa de Doctorado en Ciencias en Biología Experimental, Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. 1315649c@umich.mx
Rocío del Carmen Montoya-Pérez. Profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. rocio.montoya@umich.mx
Caporuscio J. (2021). ¿Cómo se relacionan la diabetes y el estrés? Medical News Today. https://www.medicalnewstoday.com/articles/es/diabetes-y-estres
Cortés-Romero C. (2011). Estrés y cortisol: Implicaciones en la memoria y el sueño. Elementos, 82, 33-38. http://www.elementos.buap.mx/num82/htm/33.htm
Sharma K., Akre S., Chakole S. y Wanjari M.B. (2022). Stress-induced diabetes: A review. Cureus, 13(9), e29142. https://doi.org/10.7759/cureus.29142
Contenido SM 89
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