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Coordinaci%u00f3n de la Investigaci%u00f3n Cient%u00edfica 9A%u00f1o 15 /Mayo - Junio / No. 87 U.M.S.N.H.Maga%u00f1a P.L., Gonz%u00e1lez H.R.Q. y V%u00e1zquez P.I.A. (2024). Actualidades de los efectos del ejercicio en la obesidad. Revista Mexicana de Medicina F%u00edsica y Rehabilitaci%u00f3n, 35(3-4), 58-64. https://www.medigraphic.com/pdfs/fisica/mf-2023/mf233d.pdf Sol%u00eds D.M.F., Mart%u00ednez M.D. y Vizcarra K.M.B. (2023). Implicaci%u00f3n de la funci%u00f3n mitocondrial en la obesidad sarcop%u00e9nica. (2023). J%u00f3venes en la Ciencia, 21, 1-13. https://www.jovenesenlaciencia.ugto.mx/index.php/jovenesenlaciencia/article/view/4077 Tang S., Hao D., Ma W., Liu L., Gao J., Yao P., Yu H., Gan L. y Cao Y. (2024). Dysfunctional Mitochondria Clearance in Situ: Mitophagy in Obesity and Diabetes-Associated Cardiometabolic Diseases. Diabetes & Metabolism Journal, 48(4), 503-517. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38356350/ *Jessica Ortega-P%u00e9rez. Estudiante del Programa de Maestr%u00eda en Ciencias en Biolog%u00eda Experimental, Instituto de Investigaciones Qu%u00edmico-Biol%u00f3gicas, Universidad Michoacana de San Nicol%u00e1s de Hidalgo. Morelia, Michoac%u00e1n.1577840d@umich.mx*Roc%u00edo Montoya-P%u00e9rez. Profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Qu%u00edmico-Biol%u00f3gicas, Universidad Michoacana de San Nicol%u00e1s de Hidalgo. Morelia, Michoac%u00e1n.rocio.montoya@umich.mxcondriales, esto no significa que estos grupos de alimentos sean perjudiciales o deban eliminarse de la dieta. Por el contrario, forman parte fundamental de la producci%u00f3n de energ%u00eda necesaria para llevar a cabo actividades como el ejercicio f%u00edsico, lo que favorece un mejor rendimiento y una mayor resistencia a la fatiga. Aunado a ello, el consumo adecuado Imagen creada por IA. Gemini.google.comde prote%u00ednas contribuye a la formaci%u00f3n de nuevas fibras musculares y a la recuperaci%u00f3n posterior al ejercicio.Por otro lado, el ejercicio f%u00edsico, entendido como una actividad estructurada y planificada, mejora la funci%u00f3n muscular y favorece la formaci%u00f3n de nuevas fibras musculares. Adem%u00e1s, contribuye a la degradaci%u00f3n de l%u00edpidos y carbohidratos, evitando su acumulaci%u00f3n dentro de este tejido. Al mismo tiempo, estimula la formaci%u00f3n de nuevas mitocondrias funcionales, lo que permite equilibrar la demanda y la producci%u00f3n de energ%u00eda necesaria para los m%u00fasculos, as%u00ed como disminuir procesos como la fisi%u00f3n mitocondrial y la mitofagia.De manera conjunta, el ejercicio y la alimentaci%u00f3n contribuyen al control del peso corporal, reducen la producci%u00f3n de ERO y mejoran la salud muscular. Asimismo, ayudan a prevenir la p%u00e9rdida de masa muscular a lo largo del tiempo, disminuyendo el riesgo de padecer enfermedades como la sarcopenia, una p%u00e9rdida muscular asociada con el envejecimiento.En conclusi%u00f3n, mantenernos en constante movimiento y llevar una alimentaci%u00f3n equilibrada nos permite reducir los riesgos asociados con la obesidad, mejorar nuestra salud muscular y mitocondrial, y conservar una mejor movilidad y calidad de vida sin limitaciones.

