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                                    U.M.S.N.H. A%u00f1o 15/ Mayo - Junio / No. 8772Este modelo alimentario se caracteriza por un alto consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva, as%u00ed como por una ingesta moderada de productos de origen animal y una baja presencia de alimentos ultraprocesados. Muchos de estos alimentos son ricos en fibra diet%u00e9tica, un componente que el organismo humano no puede procesar completamente, pero que constituye una valiosa fuente de energ%u00eda para numerosas bacterias intestinales. En el contexto de la alimentaci%u00f3n mexicana, algunos alimentos tradicionales destacan por su potencial prebi%u00f3tico: el nopal y los frijoles.Un microbioma intestinal equilibrado se asocia con m%u00faltiples beneficios para la salud, entre ellos un mejor aprovechamiento de la energ%u00eda, una menor probabilidad de desarrollar obesidad y un menor riesgo de padecer hipertensi%u00f3n arterial, diabetes o c%u00e1ncer. Adem%u00e1s, contribuye al adecuado funcionamiento del sistema inmunitario y participa en procesos relacionados con el bienestar emocional y la salud mental. Todo ello puede traducirse en una mejor calidad de vida y en un envejecimiento m%u00e1s saludable.Por esta raz%u00f3n, es importante promover h%u00e1bitos alimentarios que favorezcan una microbiota diversa y equilibrada.El estudio del microbioma intestinal constituye una de las %u00e1reas m%u00e1s din%u00e1micas y prometedoras de la investigaci%u00f3n m%u00e9dica actual. Cada a%u00f1o surgen nuevos hallazgos que ampl%u00edan nuestra comprensi%u00f3n y que abren la puerta al desarrollo de estrategias innovadoras para la prevenci%u00f3n y el tratamiento de diversas enfermedades.A%u00fan quedan numerosas preguntas que la ciencia debe responder con respecto a este fascinante tema, as%u00ed como muchos mecanismos por comprender. Carvajal C.C. (2017). S%u00edndrome metab%u00f3lico: definiciones, epidemiolog%u00eda, etiolog%u00eda, componentes y tratamiento. Medicina Legal de Costa Rica, 34(1), 175-193. https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-00152017000100175G%u00f3mez-Eguilaz M., Ram%u00f3n-Trapero J.L., P%u00e9rez-Mart%u00ednez L. y Blanco J.R. (2019). El eje microbiota-intestino-cerebro y sus grandes proyecciones. Revista de Neurolog%u00eda, 68(3), 111-117. https://www.esi.academy/wp-content/uploads/eje-mb-intest-cereb-proyecciones.pdfPurchiaroni F., Tortora A., Gabrielli M., Bertucci F., Gigante G., Ianiro G., Ojetti V., Scarpellini E. y Gasbarrini A. (2013). The role of intestinal microbiota and the immune system. Eur. Rev. Med. Pharmacol. Sci., 17(3), 323-333. https://www.europeanreview.org/wp/wp-content/uploads/323-333.pdf https://pixabay.com/es/illustrations/digesti%C3%B3n-anatom%C3%ADa-intestinos-10230529/
                                
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