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U.M.S.N.H. A%u00f1o 15/ Mayo - Junio / No. 8770El microbioma intestinal tambi%u00e9n produce varios nutrientes y sustancias que las c%u00e9lulas humanas no son capaces de generar y que son indispensables para mantenernos saludables, ya que procesan o neutralizan sustancias da%u00f1inas y, adem%u00e1s, compite con microorganismos que pueden enfermarnos. Otra de sus funciones m%u00e1s relevantes es la regulaci%u00f3n del metabolismo, es decir, del conjunto de procesos mediante los cuales el organismo obtiene y utiliza energ%u00eda a partir de los alimentos.Asimismo, existe una estrecha relaci%u00f3n entre el microbioma y el estado de %u00e1nimo, el hambre y la forma en la que utilizamos la energ%u00eda. Esto debido a que algunas de las mayores concentraciones de neuronas (c%u00e9lulas que conectan y comunican al cerebro con el resto del cuerpo) se encuentran en el intestino, formando el sistema nervioso ent%u00e9rico, una forma de comunicaci%u00f3n con nuestro cerebro. Este sistema nervioso coordina el paso del alimento a trav%u00e9s del tubo digestivo y recoge sustancias producidas, casi en su totalidad, por el microbioma, como la dopamina y la serotonina, mol%u00e9culas que usa el cerebro para producir sensaciones de felicidad o entusiasmo. Esta interacci%u00f3n explica por qu%u00e9 algunas alteraciones gastrointestinales pueden asociarse con trastornos como la ansiedad o la depresi%u00f3n.No todos tenemos los mismos tipos (especies) de bacterias formando el microbioma intestinal. Aproximadamente, un tercio de ellas es igual en todas las personas, pero el resto es tan %u00fanico como una huella dactilar, pues depende del tipo de alimento que ingerimos. Para bien o para mal, el microbioma es tan din%u00e1mico que diversos estudios han demostrado que cambios en la dieta pueden modificar su composici%u00f3n en tan solo 24 horas. Cuando se altera el equilibrio entre las distintas poblaciones microbianas, se produce un fen%u00f3meno conocido como %u00abdisbiosis%u00bb, caracterizado por la mayor proliferaci%u00f3n de un tipo de microorganismos que de otro.La disbiosis se ha asociado con diversas enfermedades cr%u00f3nicas. Por ejemplo, las personas con obesidad o diabetes, trastornos inmunol%u00f3gicos o ciertas afecciones neuropsiqui%u00e1tricas suelen presentar composiciones microbianas distintas a las observadas en individuos sanos.La disbiosis, frecuentemente asociada con h%u00e1bitos alimentarios poco saludables, altera el equilibrio del microbioma intestinal y favorece el predominio de microorganismos potencialmente perjudiciales sobre aquellos que contribuyen al mantenimiento de la salud. Como consecuencia, el sistema inmunitario puede permanecer en un estado de activaci%u00f3n constante, una especie de %u00abvigilancia permanente%u00bb que, aunque inicialmente busca proteger al organismo, termina resultando perjudicial.Este estado favorece el desarrollo de inflamaci%u00f3n cr%u00f3nica de bajo grado, una respuesta persistente que puede da%u00f1ar tejidos y %u00f3rganos con el paso del tiempo. La inflamaci%u00f3n se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otras afecciones cr%u00f3nicas. Adem%u00e1s, puede comprometer la capacidad del organismo para responder adecuaEl estilo de vida determina nuestro microbioma. Imagen: Ra%u00fal Acu%u00f1a-Correa.

