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                                    U.M.S.N.H. A%u00f1o 15/ Mayo - Junio / No. 87110obligado a representar cercan%u00eda, fuerza, dolor, indignaci%u00f3n o autenticidad ante una maquinaria medi%u00e1tica que primero lo fabrica como imagen y luego lo devora.Finalmente, en La era del enfrentamiento (Ediciones Pen%u00ednsula, 2019), el diagn%u00f3stico se vuelve todav%u00eda m%u00e1s oscuro: incluso el relato coherente parece agotarse. La pol%u00edtica contempor%u00e1nea ya no busca necesariamente convencer, sino interrumpir, provocar, enfrentar, producir ruido. Del arte de narrar pasamos al gobierno del choque; de la promesa de sentido, a la administraci%u00f3n del miedo, la ira y el agravio.Creo que todos podemos reconocer las se%u00f1ales que describe Salmon. En cada campa%u00f1a pol%u00edtica de nuestro tiempo vemos c%u00f3mo se pasa de los argumentos a las mentiras %u2014incluso cuando ya no importa demasiado que todos sepan que son mentiras%u2014, del debate al insulto, de la confrontaci%u00f3n democr%u00e1tica a la amenaza. Los contrincantes pol%u00edticos se convierten en un peligro; se les presenta como aliados de los villanos reales o imaginarios del momento, y se reviven fantasmas del pasado para asustar a la poblaci%u00f3n. As%u00ed se vende un relato. Un relato en el que los electores podemos terminar votando por nuestros verdugos, convencidos de que ahora s%u00ed, por alguna raz%u00f3n casi m%u00e1gica, ser%u00e1n buenos y nos salvar%u00e1n del desastre.Romper la preponderancia del pensamiento grupal es muy complejo, incluso cuando algunas de sus ideas nos parezcan absurdas: la Tierra plana, el diluvio universal, las visitas extraterrestres, las megac%u00e1rceles como soluci%u00f3n milagrosa o los inmigrantes convertidos en enemigos absolutos. Desde una perspectiva evolutiva, confiar en el saber de otros, en el saber del grupo, represent%u00f3 una ventaja para el ser humano. Pero en la actualidad ese mecanismo se ha vuelto problem%u00e1tico ante la enorme complejidad del mundo. La gente se encierra en comunidades de ideas parecidas, en grupos que se confirman a s%u00ed mismos, donde las creencias se refuerzan y rara vez se cuestionan.Y all%u00ed emerge la figura del l%u00edder carism%u00e1tico: aquel que, a fuerza de relatos, promete sacarnos m%u00e1gicamente de la crisis. No necesita demostrar demasiado. Le basta con construir una historia clara, emocional, reconocible; una historia donde hay culpables, enemigos, traidores y una promesa de salvaci%u00f3n.Esta serie de libros, que recomiendo leer completa, nos permite seguir la evoluci%u00f3n del relato y la forma en que fue apropi%u00e1ndose de los escenarios de la pol%u00edtica contempor%u00e1nea: primero como f%u00e1brica de historias, luego como espect%u00e1culo y, finalmente, como confrontaci%u00f3n permanente.Sin duda vivimos tiempos aciagos, y estas lecturas pueden ayudarnos a mirar con m%u00e1s claridad una %u00e9poca en la que los hechos ya no bastan si llegan desarmados frente a relatos dise%u00f1ados para encender el miedo, la ira y el deseo de castigo.Porque cuando la democracia abandona el relato, no triunfan los hechos: triunfan los relatos m%u00e1s feroces.
                                
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