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                                    Coordinaci%u00f3n de la Investigaci%u00f3n Cient%u00edfica 109A%u00f1o 15 /Mayo - Junio / No. 87 U.M.S.N.H.Existe una idea muy extendida: la sociedad puede cambiar de opini%u00f3n por la fuerza de los hechos. Suponemos que proporcionar m%u00e1s y mejor informaci%u00f3n mejora el juicio de las personas y su toma de decisiones; creemos que una educaci%u00f3n cient%u00edfica m%u00e1s s%u00f3lida disipa las concepciones err%u00f3neas y que presentar datos, informes t%u00e9cnicos y opiniones de expertos puede modificar la actitud p%u00fablica frente a temas complejos, como el calentamiento global, la biotecnolog%u00eda o las vacunas. Sin embargo, cada vez resulta m%u00e1s evidente que bombardear a la gente con hechos, o exhibir su ignorancia, no siempre convence. A veces produce el efecto contrario.Hasta aqu%u00ed hablamos de hechos cient%u00edficos y de problemas del mundo natural. Pero si nos trasladamos al terreno de la sociedad, las cosas se complican todav%u00eda m%u00e1s. El crecimiento cada vez m%u00e1s visible de posturas pol%u00edticas extremistas, abiertamente discriminatorias y hasta fascistas, as%u00ed como el arribo al poder de movimientos de ultraderecha con agendas radicales, muestra que algo profundo se est%u00e1 moviendo en la manera en que esas posiciones se presentan ante la poblaci%u00f3n.Ya no se trata solo de razonar, argumentar o someter las ideas al peso de los datos. Se trata de instalarse en un %u00e1mbito mucho m%u00e1s resbaladizo: el de las emociones. Desde ah%u00ed se puede convencer a una parte de la sociedad de que la inseguridad se resuelve construyendo megac%u00e1rceles, que la econom%u00eda mejora desmantelando la seguridad social o las pensiones, o que la educaci%u00f3n se fortalece quit%u00e1ndole presupuesto. El problema se vuelve todav%u00eda m%u00e1s grave cuando advertimos que quienes proponen esas salidas son, muchas veces, los mismos sectores que contribuyeron a producir las crisis que ahora prometen combatir.Es en ese terreno %u2014donde los hechos retroceden, las emociones avanzan y la pol%u00edtica se convierte en una disputa por imponer relatos%u2014 donde la obra de Christian Salmon se vuelve especialmente necesaria.El libro, o mejor dicho, la serie de libros que ahora recomendamos, analiza por qu%u00e9 los datos ya no son suficientes. Christian Salmon no viene solo del campo literario; su perfil combina literatura, teor%u00eda del relato, an%u00e1lisis pol%u00edtico y cr%u00edtica de la comunicaci%u00f3n. Es doctor en Historia de las Ideolog%u00edas y cuenta con estudios en el Institut d%u2019%u00c9tudes Politiques y en una escuela superior de comercio y administraci%u00f3n de empresas.En Storytelling. La m%u00e1quina de fabricar historias y formatear las mentes(Ediciones Pen%u00ednsula, 2019), Salmon muestra c%u00f3mo el relato dej%u00f3 de ser solo una herramienta cultural para convertirse en una tecnolog%u00eda de persuasi%u00f3n: marcas, empresas, gobiernos y campa%u00f1as pol%u00edticas aprendieron a fabricar historias capaces de ordenar emociones, sustituir argumentos y volver vendible casi cualquier proyecto.En La ceremonia can%u00edbal (Ediciones Pen%u00ednsula, 2013), Salmon da un paso m%u00e1s: la pol%u00edtica ya no solo cuenta historias, tambi%u00e9n se vuelve espect%u00e1culo. El dirigente contempor%u00e1neo aparece como un cuerpo expuesto, 
                                
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