LA CIENCIA EN POCAS PALABRAS
Conocer la diabetes: tu mejor defensa
Cristina Bautista-Ramírez y Julio Daniel Meza-Villa
Resumen
La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica causada por una alteración adquirida en la forma en que el organismo utiliza la glucosa. Como consecuencia, esta se acumula en la sangre y puede provocar daños en diversos tejidos y órganos. Su tratamiento requiere cambios en el estilo de vida que, en muchos casos, pueden resultar desafiantes, e incluye una alimentación saludable, la práctica regular de actividad física y el uso adecuado de medicamentos. Por ello, es fundamental que las personas que viven con esta enfermedad la conozcan para tomar decisiones informadas y adoptar acciones que contribuyan a mejorar su salud y calidad de vida.
Palabras clave: Diabetes, educación, salud.
RECIBIDO: 04/03/2025; ACEPTADO: 06/06/2025; PUBLICADO: 30/06/2026
¿Qué es esa enfermedad llamada diabetes?
Para comprender la diabetes, es necesario entender cómo nuestro cuerpo absorbe los carbohidratos. Estos constituyen nuestra principal fuente de energía y se encuentran en alimentos como los cereales, las frutas y el azúcar. Además, se caracterizan porque la mayoría de ellos tienen un sabor dulce.
Generalmente, los carbohidratos se encuentran formando moléculas complejas que son difíciles de absorber. Durante la digestión, estas moléculas se descomponen en componentes más simples que pueden pasar al torrente sanguíneo y transportarse a las células en forma de un tipo de azúcar conocido como glucosa, donde será utilizada para producir energía.
La insulina, una hormona producida por el páncreas, se libera al torrente sanguíneo cuando los niveles de glucosa son elevados. Su función es facilitar la entrada de la glucosa a las células mediante la activación de mecanismos que permiten su absorción y aprovechamiento.
Durante la diabetes se produce resistencia a la insulina; es decir, las células responden de manera deficiente y requieren mayores cantidades para abrir los canales. Además, con el paso del tiempo y debido al desgaste funcional, el páncreas termina produciendo menos insulina. Como consecuencia, la glucosa que no es absorbida se acumula en la sangre y, al no ser utilizada adecuadamente como fuente de energía, las personas con diabetes pueden presentar cansancio, fatiga, pérdida de peso y aumento del apetito.
El exceso de glucosa en la sangre provoca daños en los vasos sanguíneos y en diversos órganos, principalmente en el cerebro, el corazón, los ojos y los riñones, lo que puede derivar en hipertensión arterial, infartos, insuficiencia renal, ceguera y otras complicaciones.
Importancia de conocer la diabetes
Si una persona con diabetes conoce mejor esta enfermedad, tendrá mayor control sobre su tratamiento, lo que puede ayudar a prevenir o retrasar algunas de sus complicaciones, como las retinopatías, el pie diabético, las neuropatías y los altos niveles de depresión.
La diabetes es una enfermedad multifactorial. Entre los factores de riesgo se encuentran la edad, el grupo étnico y la predisposición genética. Asimismo, existen factores modificables, como una dieta alta en carbohidratos y grasas, el sobrepeso y la falta de actividad física, cuyo control puede disminuir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
La diabetes mellitus suele cursar sin síntomas evidentes hasta que se encuentra en una etapa avanzada. Por esta razón, las personas con factores de riesgo deben llevarse a cabo pruebas de glucosa en ayunas, al menos una vez al año, con el fin de detectar la enfermedad de manera temprana.
La creencia de que un susto desencadena la diabetes es muy común; sin embargo, no existe evidencia científica que la respalde. Esta percepción puede originarse porque las personas que acuden al consultorio con crisis de ansiedad suelen someterse, como parte del protocolo médico, a mediciones de glucosa capilar, detectándose hiperglucemias que de otra manera podrían pasar inadvertidas. Además, las situaciones de estrés tienden a elevar temporalmente los niveles de glucosa en la sangre, lo que puede exacerbar una condición preexistente.
¿Por qué me dieron este medicamento?
Cuando no se logran niveles adecuados de glucosa en sangre mediante la alimentación y el ejercicio, es necesario recurrir al tratamiento farmacológico, generalmente iniciando con medicamentos orales. En un paciente recién diagnosticado, el principal medicamento es la metformina, en dosis que pueden variar desde 400 mg hasta 2000 mg al día.
La metformina ofrece diversas ventajas: no suele provocar hipoglucemia (condición en la que la glucosa en sangre desciende por debajo de 70 mg/dL), puede favorecer la pérdida de peso, disminuir la progresión de la enfermedad y presenta efectos antioxidantes, antienvejecimiento y anticancerígenos. No obstante, también puede producir efectos adversos como diarrea, náuseas y sabor metálico en la boca. Estos síntomas suelen desaparecer después de algunas semanas de tratamiento, por lo que su presencia no es motivo para suspender el medicamento. En cambio, deben comentarse con el médico para valorar un posible ajuste de la dosis.
Si la metformina por sí sola no permite controlar adecuadamente los niveles de glucosa, es necesario agregar un segundo medicamento sin suspender el primero. Sin embargo, la combinación de tratamientos puede incrementar el riesgo de presentar episodios de hipoglucemia.
Cuando el esquema con dos medicamentos orales no logra un control adecuado, la mejor alternativa suele ser iniciar el tratamiento con insulina. La dosis debe ser ajustada por un médico y administrarse de acuerdo con las indicaciones prescritas, generalmente antes del consumo de alimentos.
Existe la creencia de que la insulina provoca ceguera; sin embargo, esto no es cierto. Algunas personas pueden experimentar una disminución temporal de la visión al comenzar el tratamiento, debido a cambios rápidos en los niveles de glucosa presentes en los líquidos del ojo, lo que modifica la refracción de la luz. No obstante, tras un periodo de adaptación, la visión suele regresar a la normalidad.
¿Existen alimentos prohibidos para mi diabetes?
Se debe procurar una alimentación saludable, integrada por verduras, leguminosas, frutas, lácteos, cereales integrales, proteínas y alimentos con grasas saludables. Asimismo, es importante programar tres comidas al día, sin omitir ninguna y procurando realizarlas en horarios establecidos.
Se recomienda moderar el consumo de alimentos con alto contenido de carbohidratos, como los cereales y sus derivados, así como los azúcares naturales presentes en las frutas y la leche, además de los azúcares añadidos. Para endulzar los alimentos, es preferible utilizar edulcorantes sin calorías.
No existen alimentos estrictamente prohibidos; sin embargo, se aconseja consumir en menor cantidad azúcares, quesos con alto contenido de grasa, alimentos fritos o empanizados, harinas refinadas, frutas enlatadas y bebidas alcohólicas.
Adoptar cambios en la alimentación no significa dejar de disfrutar los alimentos favoritos, sino desarrollar un mayor autocontrol sobre lo que se consume, con el fin de evitar desajustes en los niveles de glucosa en sangre.
¿Qué significan los estudios de glucosa?
En pacientes con diabetes tipo 2 es necesario realizar estudios o análisis de laboratorio cada tres meses, considerando dos parámetros principales. El primero es la glucosa en ayunas, cuyos valores se consideran «en control» cuando se encuentran entre 80 mg/dl y 130 mg/dl. Los valores inferiores o superiores se conocen como hipoglucemia e hiperglucemia, respectivamente; ambas condiciones deben evitarse y corregirse cuando se presentan, debido a los riesgos que implican.
Medir únicamente la glucosa en ayunas permite conocer el valor en un momento específico, aunque este puede variar a lo largo del día. Por ello, un paciente con un seguimiento inadecuado del tratamiento podría presentar un nivel aparentemente «en control» si, por ejemplo, el día anterior tomó sus medicamentos y restringió su alimentación. Esto representa una limitación, ya que no permite conocer el comportamiento real de la glucosa a lo largo del tiempo.
El segundo estudio es la hemoglobina glucosilada, que mide el promedio de glucosa adherida a los eritrocitos durante los últimos tres meses y no puede modificarse por cambios recientes en los hábitos del paciente. Debido a ello, actualmente se considera la prueba ideal para determinar si una persona se encuentra controlada o descontrolada. En pacientes con diabetes mellitus tipo 2, el nivel de hemoglobina glucosilada debe ser inferior al 7 % para considerarse dentro de control; un valor elevado indica un mal control de la enfermedad.
Un paciente controlado es aquel que mantiene niveles estables de glucosa, es decir, que no son excesivamente altos ni bajos, por lo que puede continuar con el tratamiento actual. Por el contrario, un paciente descontrolado requerirá que su médico haga ajustes en la dosis de los medicamentos y en la alimentación.
Beneficios de la actividad física en pacientes con diabetes mellitus tipo 2
Los beneficios de la actividad física incluyen la pérdida de peso, la disminución del estrés, el aumento de la sensibilidad a la insulina, la mejora de la calidad de vida, el fortalecimiento de la función cardiovascular, la mejora del estado de ánimo y la reducción de las concentraciones de colesterol y triglicéridos. En conjunto, estos beneficios contribuyen a evitar la progresión de la diabetes mellitus.
Se recomienda que los adultos con diabetes mellitus tipo 2 realicen sesiones de actividad física aeróbica de al menos 10 minutos al día, procurando no dejar transcurrir más de dos días entre sesiones. Asimismo, es importante incrementar gradualmente la intensidad, frecuencia y duración de las actividades hasta alcanzar 30 minutos diarios de ejercicio.
Si eres diabético, ¡aprende a ser responsable de tu salud!
Una vez diagnosticada la diabetes, el paciente debe seguir las indicaciones médicas y modificar su estilo de vida. Este proceso puede resultar desconcertante e intimidante debido al desconocimiento de la enfermedad.
Actualmente, un nuevo enfoque prioriza al paciente y lo convierte en una parte activa de su tratamiento. El empoderamiento del paciente con diabetes consiste en reconocer y desarrollar su capacidad para responsabilizarse de su salud mediante el autocuidado. Estar empoderado incrementa la satisfacción y la confianza, disminuye la resistencia al cambio y mejora la comunicación entre el médico y el paciente.
Cristina Bautista-Ramírez. División de Estudios de Posgrado de Psicología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. 1707011a@umich.mx
Julio Daniel Meza-Villa. Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas «Dr. Ignacio Chávez», Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. 1711273x@umich.mx
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Bernabé-López J., Grande-Miguel J., López-Cadena O., Arriaga-Escamilla D., & Velázquez, J.A. (2023). Diabetes tipo 2: Una revisión sistemática. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 4(5), 1312-1328. https://doi.org/10.56712/latam.v4i5.1395
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