Número 89
ENTÉRATE
RECIBIDO: 18/03/2025; ACEPTADO: 09/08/2025; PUBLICADO: 23/10/26
Dime dónde habitas y te diré qué microbios tienes
*Manuel Ochoa-Sánchez
Resumen
Los animales están expuestos a distintas comunidades microbianas conforme experimentan diferentes entornos a lo largo de su vida y de su distribución geográfica. Durante la temporada de crianza de sus polluelos, los pingüinos de Magallanes se desplazan entre diversos ambientes: permanecen bajo tierra, dentro de sus madrigueras, en la costa y bajo el agua, donde buscan alimento. Estos cambios de ambiente están acompañados por modificaciones en la microbiota superficial de los pingüinos. Es decir, las bacterias presentes en su plumaje y piel pueden variar según el entorno en el que se encuentren: bajo tierra, en la madriguera, en la costa o en el agua.
Palabras clave: Cambio ambiental, microbiota superficial, pingüinos.
Los animales se enfrentan a diferentes ambientes a lo largo de su vida. Un ejemplo clásico son las migraciones que realizan diversas especies de aves y mamíferos. En el hemisferio sur, por ejemplo, las ballenas jorobadas viajan a la Antártida durante la primavera y el verano australes, es decir, entre octubre y marzo, y regresan a aguas tropicales durante el otoño y el invierno, entre abril y septiembre.
Durante su recorrido, las ballenas jorobadas experimentan distintos ambientes. Conforme se acercan a las aguas antárticas, la temperatura del agua desciende considerablemente; en cambio, cuando su migración las lleva hacia el norte, se encuentran con un ambiente marino más cálido.

Variación ambiental en el día a día: el caso del pingüino de Magallanes
Las migraciones implican cambios ambientales a lo largo del tiempo, pero los animales también pueden experimentarlos durante un mismo día. Un ejemplo interesante son las aves, cuyo ambiente habitual es el nido, donde descansan o cuidan a sus crías. Sin embargo, cuando salen en busca de alimento, las condiciones a las que están expuestas cambian. Es el caso de las aves carroñeras, que entran en contacto con materia orgánica cuando introducen la cabeza en un cadáver para alimentarse.
Otro ejemplo de cambios constantes de ambiente se encuentra en las aves marinas, particularmente en los pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus). Durante la temporada de crianza, estos pingüinos experimentan distintos ambientes a lo largo del día. El primero es el interior de su madriguera, bajo tierra, donde descansan y cuidan a sus polluelos. El segundo corresponde a la colonia, por donde caminan mientras se dirigen hacia la costa, donde toman el sol. El tercero es el ambiente acuático, al que se sumergen hasta 100 metros de profundidad en busca de alimento.
Estos cambios en el entorno están acompañados de fluctuaciones en diferentes parámetros abióticos, como la temperatura, la humedad y la salinidad. Por lo anterior, podemos considerar que el plumaje y la piel del pingüino de Magallanes constituyen un ambiente inestable.

La variabilidad ambiental está acompañada de cambios en los microorganismos de su superficie
Un aspecto poco explorado relacionado con el cambio de ambientes es el efecto que este tiene sobre la microbiota superficial de los animales. Por microbiota nos referimos al conjunto de microorganismos, como bacterias y hongos —aunque existen muchos otros—, que habitan en un determinado hábitat. Por ejemplo, la microbiota epidérmica de las ballenas jorobadas experimenta cambios conforme se acercan o se alejan de las aguas antárticas durante sus rutas migratorias.
En el caso de los pingüinos, los cambios ambientales asociados con sus hábitos de vida también tienen un efecto en su microbiota superficial. Cuando el pingüino permanece bajo tierra, tiene una microbiota particular que experimenta cambios drásticos cuando sale de la madriguera y se dirige a la costa en busca de alimento. Es decir, los microorganismos presentes en sus plumas y piel se «lavan» cuando llegan a la costa. Después de este proceso, otros microorganismos provenientes de distintas fuentes ambientales llegan a sus plumas y piel.
Desde una perspectiva ecológica, estos cambios en los microorganismos asociados con el entorno del pingüino podrían estar relacionados con la inestabilidad ambiental del plumaje y la piel del pingüino de Magallanes. De esta manera, se establecería un ciclo de «pérdida-colonización microbiana» conforme el pingüino desarrolla sus actividades cotidianas.
Los microorganismos presentes cuando el pingüino está en el nido están adaptados a condiciones particulares que cambian cuando el animal entra al agua. Los microorganismos provenientes del nido no pueden adaptarse a estas nuevas condiciones y, por ello, se pierde su colonización. Del mismo modo, cuando el pingüino está en el agua, los microorganismos que se establecen en su superficie están adaptados a las condiciones marinas. Estos microorganismos de afinidad marina no pueden tolerar el cambio ambiental que experimenta el pingüino al regresar al nido y, por ello, desaparecen.
Pero los pingüinos de Magallanes no habitan un solo tipo de isla. Por el contrario, ocupan islas con características ambientales muy diferentes entre sí. En el Estrecho de Magallanes pueden habitar islas cuya vegetación apenas consta de pastos rastreros, pero también otras con densos bosques. El tipo de plantas y las condiciones ambientales son factores importantes para determinar qué bacterias se establecen en el suelo.
Considerando que los pingüinos de Magallanes anidan bajo tierra, ¿sería pertinente considerar el efecto de la variabilidad ambiental en su microbiota superficial al interior del nido? La respuesta es afirmativa: es muy pertinente. Los resultados muestran que, si bien la microbiota superficial de los pingüinos al interior del nido está influida por los microorganismos presentes en el suelo, también varía entre las distintas colonias, que a su vez presentan condiciones ambientales contrastantes entre sí.
¿Entonces, la microbiota superficial es estable?
Los cambios ambientales diarios en la fauna silvestre son un aspecto intrínseco de la vida de los animales. Sin embargo, el grado de variabilidad ambiental que experimentan puede variar entre especies. En aquellas cuya distribución geográfica es limitada y presentan poca variabilidad conductual, cabría esperar que su microbiota superficial fuera relativamente estable.
En cambio, en especies con una amplia distribución geográfica, que están expuestas a distintos tipos de ambientes y presentan un repertorio conductual diverso, es muy probable que su microbiota superficial cambie conforme ingresan a diferentes ambientes y a lo largo de su distribución geográfica.

*Manuel Ochoa-Sánchez. Profesor del Departamento de Ecología Evolutiva, Instituto de Ecología, UNAM, Centro de Estudios del Cuaternario Fuego Patagonia Antártica (CEQUA). manuel.ochoa@iecologia.unam.mx
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