¿Los animales pueden escoger a la pareja después de la cópula?

ARTÍCULO

¿Los animales pueden escoger a la pareja después de la cópula?

Rubén Gómez-Díaz de León y José Jaime Zúñiga-Vega

Resumen

Elegir al mejor macho es crucial para que las hembras aseguren una descendencia de alta calidad. Aunque tradicionalmente se creía que esta selección era únicamente visual y ocurría antes del apareamiento, hoy se sabe que existen mecanismos internos que les permiten sesgar la paternidad después de la cópula. Este proceso, presente en muchas especies animales, se denomina «elección femenina críptica». A pesar de su relevancia biológica para evaluar la calidad de la pareja después de la copulación, sigue siendo un tema poco conocido. Por ello, en este artículo se explica su funcionamiento y algunos de sus mecanismos más comunes.

Palabras clave: Elección de pareja, éxito reproductivo, selección sexual.

 

RECIBIDO: 21/10/2024; ACEPTADO: 18/03/2024; PUBLICADO: 30/06/2026

 

Selección sexual

Para las hembras de todas las especies es importante poder escoger qué macho obtendrá la paternidad de sus descendientes, ya que al reproducirse con individuos de mayor calidad pueden asegurarse de que sus crías hereden características que aumenten sus probabilidades de supervivencia y reproducción.

En su libro The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex (1888), Darwin propuso la selección sexual como un tipo de selección distinto de la selección natural, que ocurre porque las hembras han desarrollado la capacidad de elegir a su pareja. Consideraba que este tipo de selección puede explicar la evolución de caracteres que no parecen contribuir directamente a la supervivencia de los individuos, sino cuya función principal es ayudarles a atraer pareja.

Ejemplos de estos caracteres son los comportamientos de cortejo y los ornamentos coloridos presentes en los machos de muchas especies. Por lo tanto, Darwin consideraba que la selección sexual es una de las principales fuerzas evolutivas que ha propiciado la diversidad de estrategias reproductivas que observamos en la naturaleza.

Además, Darwin sugirió que la selección sexual solo puede ocurrir a través de la selección intrasexual (es decir, la competencia entre machos) y de la selección intersexual (es decir, la elección femenina de pareja). Sin embargo, esta idea presenta una limitación, pues considera únicamente que las hembras pueden ejercer la selección sexual mediante la elección del macho antes de que ocurra la cópula. A este proceso se le conoce como selección sexual precopulatoria. Bajo este tipo de selección sexual, se considera que el desarrollo de caracteres sexuales secundarios (aquellos que ayudan a conseguir pareja) es especialmente importante para los machos, ya que suelen ser los responsables de atraer a las hembras.

Asimismo, es fundamental destacar que, en este tipo de selección, el éxito reproductivo de los machos es proporcional al número de apareamientos que consiguen. No obstante, no ocurre lo mismo en el caso de las hembras, puesto que su éxito reproductivo está determinado por la cantidad de descendientes que son capaces de producir en un evento reproductivo. Como resultado, se esperaría que la evolución favorezca en los machos el desarrollo de cualquier carácter que les confiera una ventaja sobre otros machos o que sea preferido por las hembras.

 

¿La elección femenina de pareja siempre es precopulatoria?

Históricamente, se ha considerado que las hembras realizan un mayor esfuerzo para escoger a su pareja antes de la cópula. Sin embargo, desde la década de 1970 sabemos que la competencia entre machos por las oportunidades de fertilizar los huevos puede continuar incluso después de que la cópula haya ocurrido, y que las hembras pueden influir de manera diferencial en el éxito reproductivo de los machos durante o después de este proceso. Por tal motivo, la elección femenina de pareja (y, por ende, la selección sexual) también puede ocurrir de manera postcopulatoria.

A diferencia de lo que ocurre en la selección sexual precopulatoria, en el contexto de la selección sexual postcopulatoria se considera más importante el desarrollo de ciertos caracteres sexuales en las hembras que en los machos. Esto se debe a que las hembras deben desarrollar mecanismos que les permitan discernir la calidad de distintos machos después de copular con ellos; es decir, deben contar con características que les permitan elegir al padre de sus descendientes aun cuando hayan copulado con varios individuos. Además, la presencia de estos caracteres puede hacer que el éxito reproductivo de las hembras no dependa únicamente de la cantidad de descendientes que producen, sino también de la calidad de estos.

 

¿Cómo puede ocurrir la elección de pareja después de la cópula?

La selección sexual postcopulatoria ha surgido de manera independiente en diversos grupos animales, como tiburones, libélulas y salamandras. Por esta razón, puede manifestarse de formas muy variadas. En términos generales, se considera que existen tres mecanismos principales mediante los cuales puede actuar: 1) la competencia directa entre machos, por medio de la «competencia espermática»; 2) la «coevolución antagonista de los caracteres sexuales entre machos y hembras»; y 3) la «elección femenina críptica».

La elección femenina críptica es la capacidad de las hembras para favorecer a un macho sobre otros después de que ha ocurrido la cópula. Eberhard (1996) la describió como un proceso regulado por estructuras y comportamientos de la hembra que permiten seleccionar y favorecer la paternidad de un macho en particular —generalmente el de mayor calidad— cuando la hembra ha copulado con más de un individuo durante un mismo evento reproductivo.

Este proceso ha sido descrito como «críptico» debido a que, usualmente, se lleva a cabo dentro del cuerpo de la hembra y no puede observarse de manera directa.

Para que la elección femenina críptica sea efectiva, las hembras deben poseer determinadas características fisiológicas y anatómicas que les permitan evaluar la calidad de los machos después de copular con ellos. Por su parte, los machos necesitan desarrollar características que incrementen su capacidad para inducir procesos en las hembras que favorezcan sus probabilidades de obtener la paternidad. Esta situación genera un conflicto de intereses entre ambos sexos respecto a lo que ocurre dentro del tracto reproductivo de las hembras después de la cópula.

Se ha reportado que la elección femenina críptica puede actuar mediante más de 20 mecanismos diferentes. Estos abarcan desde cambios en el comportamiento de las hembras hacia los machos hasta modificaciones en la forma en que distribuyen los nutrientes a sus crías, pudiendo asignar una mayor cantidad de recursos a los descendientes de mayor calidad.

Entre los procesos descritos con mayor frecuencia en la literatura científica se encuentran: la expulsión o neutralización del esperma de un macho antes de copular con otro; el favorecimiento de la competencia espermática en estructuras especializadas para almacenar esperma dentro de las hembras, conocidas como espermatecas; la repetición de la cópula con el macho preferido; la terminación rápida de las cópulas con machos no deseados; la modificación de la ovulación en función del estímulo proporcionado por el macho; la alteración de la probabilidad de implantación del cigoto en el útero; la distribución diferencial de nutrientes entre embriones hermanos; y la capacidad de abortar determinados cigotos.

La mayoría de los procesos antes mencionados consideran que la elección femenina críptica ocurre con mayor frecuencia en organismos que han desarrollado fertilización interna. Sin embargo, existe evidencia de que este mecanismo también puede presentarse en especies con fertilización externa. Por ejemplo, las hembras del anfibio Rana lessonae pueden modificar la cantidad de huevos que producen en presencia de distintos machos, mientras que las hembras del pez Oncorhynchus tshawytscha pueden favorecer que los huevos, después de ser desovados, discriminen entre el esperma de diferentes machos mediante señales químicas.

 

Conocimiento actual

A pesar de que los mecanismos de selección sexual postcopulatoria han despertado el interés de numerosos investigadores, en general siguen siendo poco estudiados. En la literatura científica suelen describirse principalmente como mecanismos esenciales para la reproducción de los insectos. No obstante, son fundamentales para la reproducción de muchos grupos de organismos y no se limitan al reino animal, ya que también parecen presentarse en plantas y hongos.

Por ello, será interesante observar cómo, en el futuro, se explora con mayor detalle la forma en que las hembras de distintas especies pueden discernir con qué macho reproducirse mediante mecanismos de selección sexual postcopulatoria. Este conocimiento, junto con lo que ya sabemos sobre la selección sexual precopulatoria, permitirá comprender mejor cómo esta fuerza evolutiva —la selección sexual— ha contribuido al surgimiento de la gran diversidad de estrategias reproductivas presentes en los seres vivos.

Rubén Gómez-Díaz de León. Estudiante del programa de Doctorado en Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. CDMX, México. rbnGDL21@gmail.com

José Jaime Zúñiga-Vega. Profesor Titular C de tiempo completo en el Departamento de Ecología y Recursos Naturales, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México. CDMX, México. jzuniga@ciencias.unam.mx

Eberhard, W. (1996). Female control: sexual selection by cryptic female choice (vol. 17). Princeton University Press. https://books.google.com.mx/books?hl=es&lr=&id=heA9DwAAQBAJ&oi=fnd&pg=PR13&dq=Eberhard,+W.+(1996).+Female+control:+sexual+selection+by+cryptic+female+choice+(Vol.+17).+Princeton+University+Press.&ots=_eAGDyJ3mV&sig=6PtEEfG8j7qXMw2DbfX7Otlh_Wc&redir_esc=y#v=onepage&q=Eberhard%2C%20W.%20(1996).%20Female%20control%3A%20sexual%20selection%20by%20cryptic%20female%20choice%20(Vol.%2017).%20Princeton%20University%20Press.&f=false

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Cordero, A. & Santolamazza, S. (2009). Darwin y la selección sexual después de la cópula. Revista Digital Universitaria, 10, 1067-6079. https://digital.csic.es/bitstream/10261/47031/1/Santolamazza_Darwin_seleccion…pdf