El contraataque de la mosca: el gusano barrenador del ganado

ARTÍCULO DE PORTADA

El contraataque de la mosca: el gusano barrenador del ganado
María Anel Fuentes-Valencia y Jesús Mateo Amillano-Cisneros 

Resumen

Existen diversos parásitos capaces de afectar gravemente a los animales, y uno de los más conocidos es el gusano barrenador del ganado (GBG), contra el cual México había logrado importantes avances en el pasado; sin embargo, diversos factores han favorecido su reaparición y expansión en algunas regiones. Este parásito posee una gran relevancia sanitaria y económica para el continente americano. En este artículo abordamos qué es el GBG, cómo afecta a los animales de producción, a las mascotas y a los seres humanos, así como los signos más comunes asociados con su infestación. Asimismo, exploraremos las principales medidas de prevención y control que pueden implementarse desde los ámbitos de la salud humana y veterinaria para enfrentar este problema.

Palabras clave: Gusano barrenador del ganado, miasis, mosca.

RECIBIDO: 23/06/2025; ACEPTADO: 11/12/2025; PUBLICADO: 30/06/2026

 

Cuando vemos una mosca posarse sobre nuestro filete de carne, es común sentir repulsión y querer deshacernos de ella de inmediato. Aunque muchas especies de moscas suelen asociarse con la basura o los animales en descomposición, algunas tienen una relevancia médica mucho mayor. Tal es el caso de Cochliomyia hominivorax, conocida comúnmente como «mosca del gusano barrenador del ganado», «gusanera» o, de manera más coloquial, «devoradora de hombres». Esta especie tiene una particular afinidad por depositar sus huevos en heridas o lesiones de animales vivos, donde sus larvas se alimentan de su tejido.

 

¿Cómo es la apariencia de esta mosca?

Se trata de una mosca de color verde azulado, con ojos anaranjados y un tamaño aproximadamente dos veces mayor que el de la mosca doméstica, alcanzando entre 10 y 15 milímetros de longitud. Su distribución se limita principalmente al continente americano y tiene dificultades para sobrevivir en climas fríos.

En México, la lucha contra el GBG —la fase larvaria de esta mosca— logró un importante éxito en 1991 gracias a una campaña internacional en la que participaron Estados Unidos, países de Centroamérica e instituciones mexicanas. La estrategia consistió en criar y liberar millones de moscas macho estériles para que se aparearan con hembras silvestres. Como resultado, se producían huevos no fecundados, por lo que no se daba origen a nuevas larvas. Este método resultó eficaz porque las hembras se apareaban una sola vez durante su vida, disminuyendo así, y de manera progresiva, la población del parásito.

Sin embargo, las hembras de esta especie poseen una notable capacidad de dispersión y pueden recorrer unos 290 kilómetros en menos de 15 días. Diversos factores han favorecido su reaparición en algunas zonas, afectando nuevamente a animales de producción, especialmente bovinos, así como a mascotas domésticas. En determinadas circunstancias, incluso los seres humanos pueden verse afectados por este parásito.

 

¿Qué está pasando actualmente con el gusano barrenador en México?

La reaparición del GBG en México se detectó nuevamente en noviembre de 2024, cuando se confirmaron casos en ganado bovino del estado de Chiapas, entidad que actualmente concentra el mayor número de animales afectados. Entre los principales factores de riesgo se encuentra el ingreso de ganado procedente de países vecinos del sur del continente donde la plaga continúa presente.

De acuerdo con reportes del sector ganadero, para junio de 2025 cerca de 100 mil cabezas de ganado ingresaban al sur de México desde Guatemala sin los controles sanitarios, situación que complica el manejo de esta problemática. Otra posible vía de introducción es la capacidad de dispersión de la mosca adulta, cuyas hembras pueden recorrer largas distancias en periodos relativamente cortos.

Asimismo, diversos especialistas consideran que factores como el cambio climático y la existencia de condiciones ecológicas favorables han contribuido a la reaparición y establecimiento de esta especie en territorios donde anteriormente había sido erradicada. En conjunto, estos elementos han favorecido el resurgimiento de una plaga que representa un importante desafío para la sanidad animal en la región.

El impacto económico del GBG también es considerable. Durante el siglo XX, esta plaga generó pérdidas superiores a los 100 millones de dólares anuales para la industria ganadera de Estados Unidos. En el caso de México, el Consejo Nacional Agropecuario ha estimado que la suspensión de las exportaciones de ganado podría ocasionar pérdidas cercanas a los 11.4 millones de dólares.

 

¿La plaga afecta únicamente a la producción de carne?

Desde su reaparición en México, se ha documentado que el gusano barrenador afecta principalmente al ganado bovino, es decir, a vacas y toros que constituyen una parte fundamental de la producción cárnica y lechera del país. Se estima que aproximadamente el 80 % de los casos de GBG registrados en animales corresponde a este grupo. Sin embargo, el parásito no se limita al ganado bovino. En México y Centroamérica, los cerdos representan el segundo grupo de animales más afectado, mientras que los equinos y los perros ocupan el tercer y cuarto lugar, respectivamente.

Es importante destacar que el parásito no se transmite por el consumo de carne. La infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevos en heridas abiertas o tejidos expuestos de animales o personas.

 

El armamento del gusano barrenador

El GBG tiene la capacidad de parasitar los tejidos de animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos. Sus larvas poseen potentes ganchos bucales con los que desgarran y consumen tejido vivo, provocando lesiones que pueden volverse extensas y dolorosas si no reciben atención oportuna.

El nombre de «gusano barrenador» se debe a la forma en que las larvas penetran y avanzan dentro de las heridas, excavando los tejidos de manera similar a un tornillo que se introduce en la madera. Otra característica que lo distingue de otras especies de gusanos es que se alimentan de tejido vivo y no de materia orgánica en descomposición. Como consecuencia, pueden provocar infecciones severas conocidas como miasis, razón por la cual esta plaga es considerada una amenaza internacional para la salud animal y humana.

En los seres humanos, los casos son relativamente poco frecuentes; sin embargo, se han confirmado infestaciones principalmente en personas de edad avanzada en estados como Chiapas y Campeche. Las miasis suelen presentarse con mayor frecuencia en zonas rurales donde existen condiciones limitadas de higiene o donde la población convive con animales afectados. Asimismo, la presencia de heridas abiertas o mal atendidas incrementa considerablemente el riesgo de infestación. Otros factores que pueden favorecer la infección incluyen ciertas condiciones neurológicas, trastornos psicosociales o situaciones que dificultan el cuidado personal y la atención adecuada de las lesiones.

Los síntomas más comunes incluyen la sensación de movimiento de las larvas dentro de la herida, así como dolor, comezón intensa donde se encuentra el gusano, enrojecimiento e inflamación de la zona afectada. Dependiendo de la localización de la infestación, las larvas pueden encontrarse en la piel, la nariz, la boca, los ojos o cualquier otra herida expuesta. También es frecuente la presencia de secreciones con mal olor. En los casos más graves, la infección puede acompañarse de fiebre, escalofríos y malestar general. Sin un diagnóstico y tratamiento oportunos, la enfermedad puede ser mortal.

 

En las personas, ¿qué partes del cuerpo puede afectar este parásito?

Se han documentado casos de infestación por GBG en diversas regiones del cuerpo, principalmente en heridas expuestas localizadas en la piel de piernas, pies y brazos. Sin embargo, cuando la infestación progresa, las larvas pueden invadir tejidos más profundos y causar daños considerables.

Entre las afectaciones más graves se encuentran la erosión de cartílago y tejido blando, así como lesiones en la cavidad oral y en estructuras óseas de gran importancia, como la cavidad orbitaria que alberga los ojos. Asimismo, se han reportado casos asociados con heridas bucales o problemas dentales mal atendidos, especialmente cuando existen condiciones deficientes de higiene. En pacientes con infestaciones avanzadas, la destrucción de estructuras óseas puede ocasionar secuelas permanentes.

De acuerdo con los casos confirmados por la Secretaría de Salud en México, los hombres constituyen el grupo más afectado. Esto podría estar relacionado con una mayor participación en actividades pecuarias.

El tratamiento consiste principalmente en la extracción manual de las larvas, seguida de la limpieza y desinfección de la herida. Dependiendo de la gravedad del caso, también se puede requerir tratamiento farmacológico (antimicrobiano), así como un seguimiento médico posterior para asegurar una adecuada recuperación del paciente.

 

¿Cómo podemos protegernos?

Entre las recomendaciones generales se encuentra la vigilancia constante de los animales de producción y de compañía, prestando especial atención a la presencia de heridas, las cuales deben mantenerse limpias, desinfectadas y protegidas.

Asimismo, se recomienda utilizar repelentes de insectos y ropa que cubra la mayor parte del cuerpo,como camisas de manga larga y pantalones largos, especialmente en zonas donde se han reportado casos.

Si se visita una región con presencia confirmada de GBG, es importante revisar cuidadosamente vehículos, remolques y otros medios de transporte que pudieran facilitar el desplazamiento accidental de la mosca. También es aconsejable limitar el contacto con animales de producción como el ganado.

 

¿Qué se puede hacer para proteger a los animales?

De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), una de las principales estrategias para el control del GBG consiste en aplicar programas sanitarios preventivos y correctivos. Entre las medidas recomendadas se encuentra el uso de insecticidas organofosforados en las heridas infestadas, lo que permite eliminar las larvas presentes y proporcionar una protección residual que reduce el riesgo de nuevas infestaciones.

Asimismo, se recomienda mantener una vigilancia continua durante al menos siete días después del tratamiento para verificar que no se desarrollen nuevas larvas. Esta supervisión es especialmente importante debido a que diversas prácticas ganaderas pueden generar heridas susceptibles a la infestación, como la castración, el marcado con hierro caliente y otros procedimientos de manejo rutinario.

Incluso lesiones aparentemente menores, como las ocasionadas por garrapatas, mordeduras de murciélagos o accidentes con cercos de alambre, pueden convertirse en puntos de entrada para la mosca. Por ello, es fundamental realizar inspecciones diarias de los animales, mantener los corrales libres de objetos filosos y prestar especial atención a los ejemplares recién nacidos, que constituyen uno de los grupos más vulnerables.

Las acciones de vigilancia, prevención y control son impulsadas por instituciones como el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Entre sus principales objetivos se encuentran la detección oportuna de casos, la restricción de movimientos de animales en zonas afectadas, la aplicación de tratamientos sanitarios y el rastreo epidemiológico para contener la propagación del parásito.

Por ello, mantener informada a la población resulta fundamental. Productores pecuarios, trabajadores del sector agropecuario, médicos veterinarios, profesionales de la salud y ciudadanía en general desempeñan un papel importante en la detección temprana y el control de esta plaga.

 

La mosca más allá de las fronteras: Uniendo equipos

El resurgimiento del GBG no es un problema menor. Una de sus consecuencias más visibles se reflejó en la frontera norte de México, cuando el 11 de mayo se suspendió temporalmente el ingreso de ganado mexicano a Estados Unidos. De acuerdo con la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF), esta medida impactó la exportación de aproximadamente 5 700 cabezas de ganado por día, generando costos operativos adicionales y afectaciones económicas para productores y trabajadores en ambos países.

Ante este escenario, en junio de 2025 se anunció un plan de colaboración entre México y Estados Unidos para fortalecer las acciones de control y erradicación del GBG. Entre las medidas contempladas destacan la modernización de plantas productoras de moscas estériles en Chiapas y Panamá, así como la instalación de un nuevo centro de dispersión de moscas estériles en Texas, cuya operación contribuirá a reforzar la cobertura en el norte de México.

El programa también contempla el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas y la implementación de medidas más estrictas de control sanitario en ambos lados de la frontera.

Es necesario aplicar, de forma correcta, el conocimiento, la prevención oportuna y la cooperación entre los diferentes sectores para contener el avance de la mosca y proteger la salud animal, la salud humana y la actividad pecuaria de la región.

Dra. María Anel Fuentes-Valencia. Profesora-investigadora de la Universidad Politécnica del Mar y la Sierra (UPMYS). Actualmente miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SECIHTI). Ha participado en proyectos de investigación estratégicos vinculados al sector acuícola mexicano, organismos gubernamentales e instituciones nacionales e internacionales. Durante sus estudios doctorales colaboró en investigaciones pioneras en la fagoterapia aplicada al sector piscícola mexicano, contribuyendo al fortalecimiento de alternativas biotecnológicas. Es autora y coautora de artículos científicos y capítulos de libro en revistas internacionales y nacionales. Asimismo, es reconocida como Divulgadora de Ciencia Titular por la Red Estatal de Divulgadores de la Ciencia y la Tecnología en Sinaloa. mfuentes@upmys.edu.mx

Dr. Jesús Mateo Amillano-Cisneros.

Profesor-Investigador titular en la Universidad Politécnica del Mar y la Sierra (UPMYS), Sinaloa. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SECIHTI). Es Biólogo Pesquero (UAS, Sinaloa), Maestro en Biología Marina (UNAM), y Doctor en Ciencias Biológicas (UMSNH). Cuenta con trabajos de biología molecular para identificación de microbiota asociada a sus hospederos, y determinación de efectos prebióticos y probióticos en crecimiento de organismos endémicos. Tiene publicaciones en revistas indexadas de carácter nacional e internacional en el ámbito agrícola, pecuario y salud, así como capítulos de libros en editoriales internacionales. Es miembro del Sistema Sinaloense de Investigadores y Tecnólogos. jamillano@upmys.edu.mx

Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Miasis por larvas de Cochliomyia hominivorax.https://www.paho.org/es/temas/miasis-por-larvas-cochliomyia-hominivorax

Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. (2025). Atlas Sanitario e Inocuidad Agroalimentaria Zoosanitario: Miasis por gusano barrenador del ganado [Mapa interactivo]. https://dj.senasica.gob.mx/AtlasSanitario/storymaps/miagbg.html

World Organisation for Animal Health. (2025). Miasis por Cochliomyia hominivorax.https://www.woah.org/es/enfermedad/miasis-por-cochliomyia-hominivorax/