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U.M.S.N.H. A%u00f1o 15/ Mayo - Junio / No. 87118Y aqu%u00ed aparece el v%u00ednculo pol%u00edtico. El miedo es tan %u00fatil para malhechores, fan%u00e1ticos y poderes autoritarios porque no necesita convencer completamente; basta con activar una alarma. Una vez activada, mucha gente busca refugio psicol%u00f3gico en respuestas simples: %u00abalguien tiene la culpa%u00bb, %u00abalguien debe castigarlos%u00bb y, finalmente, %u00abalguien fuerte debe protegernos%u00bb.Eso explica por qu%u00e9 el miedo puede volver aceptables medidas que, en fr%u00edo, parecer%u00edan brutales o absurdas. No porque la gente deje de pensar por completo, sino porque empieza a pensar desde una sensaci%u00f3n de amenaza. Y desde ah%u00ed, la libertad puede parecer un lujo, los derechos pueden parecer obst%u00e1culos y la violencia puede parecer soluci%u00f3n.Los pocos que act%u00faan suelen hacerlo por una combinaci%u00f3n de factores: entrenamiento, experiencia previa, redes de apoyo, confianza en otros, claridad moral o capacidad de regular la emoci%u00f3n antes de que los domine. Es decir, no son personas sin miedo, son personas que logran impedir que el miedo tome todo el tablero.El miedo, como instinto, juega un papel fundamental en la supervivencia, pero el miedo, como imposici%u00f3n, puede convertirse en un mecanismo muy poderoso de control.Esto viene a cuento por el estreno de la serie Cabo de miedo en Apple TV+ (2026), una producci%u00f3n de diez cap%u00edtulos que retoma The Executioners, de John D. MacDonald %u2014publicada en espa%u00f1ol por DeBolsillo como El cabo del miedo%u2014, la famosa novela de suspenso aparecida originalmente en 1957 y adaptada ya dos veces al cine: primero en 1962 por J. Lee Thompson y despu%u00e9s, en 1991, por Martin Scorsese.Antes de que Cabo de miedo se volviera una pesadilla cinematogr%u00e1fica en manos de Thompson y, m%u00e1s tarde, de Scorsese, fue una novela seca, directa y brutalmente eficaz de John D. MacDonald. Publicada originalmente como The Executioners, la historia contiene ya el n%u00facleo que har%u00eda famoso al relato: Sam Bowden ve amenazada su vida familiar cuando Max Cady, un criminal al que contribuy%u00f3 a enviar a prisi%u00f3n, sale libre y comienza a perseguirlo con una paciencia venenosa.Lo interesante de la novela no est%u00e1 tanto en la sorpresa de la trama como en su mecanismo moral. MacDonald construye una situaci%u00f3n casi insoportable: un hombre respetable descubre que la ley, esa misma ley en la que conf%u00eda, no siempre alcanza para proteger a los inocentes. Cady no solo amenaza, tambi%u00e9n explota los l%u00edmites del sistema. Sabe intimidar sin dejar demasiadas pruebas, sabe acercarse sin cruzar del todo la l%u00ednea legal, sabe convertir la vida cotidiana de los Bowden en una c%u00e1rcel invisible.

