Envejecer con una adicción: una realidad oculta

ARTÍCULO

Envejecer con una adicción: una realidad oculta

Carlos Eduardo Fabela-Becerra

Resumen

Existen múltiples campañas dirigidas, sobre todo, a niños y jóvenes; sin embargo, poco se habla de las adicciones que también afectan a las personas de la tercera edad. Las sustancias más consumidas por los adultos mayores son el alcohol y los analgésicos, siendo estos últimos los de mayor consumo, y no siempre se obtienen bajo indicación médica. Estas adicciones se relacionan con factores estresantes propios de este periodo de la vida. La adicción en las personas mayores tiene un gran impacto en su entorno social, sus relaciones familiares y su vida comunitaria.

Palabras clave: Adicciones, analgésicos, envejecimiento, narcóticos.

RECIBIDO: 03/03/2025; ACEPTADO: 08/07/2025; PUBLICADO: 31/08/2026

Vivimos en una sociedad en la que el consumo, tanto de drogas legales como ilegales, representa un problema de salud pública en casi todos los países. Aunque existen múltiples campañas dirigidas, sobre todo, a niños y jóvenes, poco se habla de las adicciones que también afectan a las personas de la tercera edad.

Cada grupo de edad presenta una mayor tendencia al consumo de cierto tipo de drogas. En 2018, el Estudio Básico de Comunidad Objetivo (EBCO) señaló que la población más vulnerable al consumo de cualquier sustancia se encuentra entre los 10 y 24 años. Este consumo no solo afecta su salud física y mental, sino que también genera dificultades en diversos contextos. Muchas veces se considera que el consumo de alcohol o drogas está relacionado con la adolescencia o la adultez joven, pero el consumo también existe entre los adultos mayores.

Cada vez más adultos mayores luchan contra la adicción al alcohol y a las drogas. Datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2016-2017) registraron que el 71 % de la población de entre 12 y 65 años refirió haber consumido alcohol alguna vez en su vida. Asimismo, se observa que, en los hombres de 18 a 65 años, el consumo diario de alcohol se mantuvo en un 5.0 %, mientras que en las mujeres se registró un 1.2 %. La dependencia al alcohol en hombres de 18 a 65 años fue de un 4.65 %, mientras que en las mujeres fue de un 0.6 %.

En cuanto al consumo de drogas en la población de 12 a 65 años, por género, se ha reportado el consumo de cualquier tipo de droga en un 16.2 % de los hombres y un 4.8 % de las mujeres; de drogas ilegales, en un 15.8 % de los hombres y un 4.3 % de las mujeres; y de drogas médicas, en un 1.7 % de los hombres y un 0.9 % de las mujeres. Aunque el consumo de drogas tiende a disminuir con la edad, las adicciones son una realidad entre las personas mayores, aunque muchas veces adoptan formas diferentes de consumo.

A diferencia de los jóvenes, los adultos mayores consumen principalmente alcohol y analgésicos, siendo estos últimos las sustancias de mayor uso, aunque no siempre se emplean bajo supervisión o prescripción médica. Este tipo de adicción afecta a las personas mayores, principalmente, a través del consumo abusivo de medicamentos, como sedantes o somníferos. Sin embargo, también existe, aunque con menor frecuencia, el consumo de marihuana o cocaína, que suele darse en el entorno familiar y no únicamente con amigos.

Adicciones en adultos mayores

Podemos dividir las adicciones en los adultos mayores en adicciones de iniciación temprana, en las que el consumo persiste hasta la vejez. Por ejemplo, en la década de 1960, la droga ilegal predominante era la marihuana. El problema de las drogas no apareció en toda su crudeza hasta mediados de la década de 1970, con la aparición de la heroína; posteriormente, en la década de 1980, llegó la cocaína, y durante la década de 1990 se expandió el consumo de drogas sintéticas, como las metanfetaminas.

También podemos identificar las adicciones de iniciación tardía, como consecuencia de factores estresantes ligados a este periodo de la vida, tales como la jubilación, los duelos, el aislamiento social y el rechazo, entre otros.

Los adultos mayores pueden consumir drogas ilegales, utilizar medicamentos de manera inadecuada o sin prescripción médica, beber demasiado alcohol o mezclar medicamentos con alcohol. Estos problemas pueden pasar desapercibidos porque suelen ocurrir en entornos más privados, como el hogar, en lugar de espacios públicos. Además, al disminuir las responsabilidades laborales y sociales que podrían verse afectadas, las consecuencias pueden ser más difíciles de detectar.

Uno de los problemas más comunes o frecuentes en este grupo es el consumo excesivo de alcohol, que puede tener efectos particularmente peligrosos en los adultos mayores. Generalmente, necesitan menos alcohol para embriagarse que una persona más joven. Sus sentidos, como la vista o el oído, pueden verse afectados, lo que aumenta la probabilidad de sufrir caídas, accidentes automovilísticos u otro tipo de incidentes relacionados con su consumo. En cuanto a la salud, puede provocar úlceras, presión arterial alta, enfermedades hepáticas, problemas para dormir, ansiedad o depresión.

Además del alcohol, con el envejecimiento tienden a surgir problemas de salud crónicos para los que, con frecuencia, se toman más medicamentos, lo que genera una mayor exposición a fármacos potencialmente adictivos. Sin duda, la automedicación supone un factor de riesgo enorme para el paciente. De hecho, está comprobado que estas sustancias depresoras, como las que inducen el sueño, alivian los síntomas de ansiedad o disminuyen los espasmos musculares, pueden producir tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia.

Pero al riesgo de la automedicación hay que sumar el de aquellas personas que prolongan el tratamiento más de lo indicado. Este es el caso de muchos adultos mayores que pasan años tomando pastillas para dormir, sentirse más relajados o disminuir algún dolor crónico, lo que puede conducirlos a desarrollar una dependencia a estos medicamentos.

La etapa del envejecimiento conlleva una serie de cambios tanto físicos como fisiológicos. El cerebro se vuelve más sensible a los efectos del consumo de alcohol y otras drogas, con consecuencias para la salud de quienes las consumen. Además, la adicción en las personas mayores tiene un gran impacto en su entorno social, sus relaciones familiares y su vida comunitaria.

Las razones para desarrollar una adicción entre quienes comienzan a consumir sustancias, como los adultos de mediana edad, son complejas y están determinadas por distintos factores y experiencias. Por ejemplo, la aparición de problemas de abuso de sustancias como resultado de la prescripción excesiva de analgésicos o del uso indebido de medicamentos recetados. También se deben considerar los problemas relacionados con el manejo del dolor derivados de enfermedades crónicas o cirugías, así como los trastornos de salud mental, como la ansiedad y la depresión.

Algunas señales de advertencia por consumo de sustancias

Cambios en el comportamiento. Descuidar la higiene personal, sufrir caídas frecuentes, presentar cambios en la alimentación, experimentar dolores de cabeza o mareos, o perder el contacto con familiares o amigos.

Cambios en las capacidades mentales. Sentir ansiedad por tiempo prolongado, problemas de memoria, dificultad para concentrarse, desinterés por actividades habituales, tristeza o depresión.

Prevención insuficiente

La falta general de atención por parte de las instituciones de salud al consumo de sustancias entre las personas mayores se traduce en programas limitados de prevención y tratamiento. En numerosos países, los programas para prevenir el consumo de drogas son insuficientes y, en ciertos casos, inexistentes. Asimismo, los tratamientos son deficientes y existen pocos mecanismos para combatir el estigma y promover la integración social en prácticamente todo el mundo.

Rehabilitación o tratamiento

El tratamiento para un trastorno por consumo de sustancias, ya sea alcohol o drogas, en los adultos mayores es similar al de las personas jóvenes. Este puede incluir orientación psicológica, desintoxicación y educación sobre el consumo de sustancias. Sin embargo, si se tiene un problema de farmacodependencia relacionada con medicamentos de venta bajo receta, podría ser de gran ayuda hablar con el médico.

Asimismo, el tratamiento puede incluir aprender sobre los medicamentos que se ingieren, elaborar un plan para tomarlos y establecer acuerdos con el médico para reducir la cantidad de medicamentos y facilitar su administración. El tratamiento funciona mejor cuando la persona reconoce que tiene un problema, ya sea por consumo de alcohol o farmacodependencia, y está dispuesta a mejorar.

Algunas recomendaciones

No consumir más de una bebida alcohólica al día, no exceder la dosis del medicamento y, ¡muy importante!, supervisar la ingesta del medicamento recetado por un médico.

Carlos Eduardo Fabela-Becerra. Estudiante de maestría en Psicología, Facultad de Ciencias Administrativas, Sociales e Ingeniería. Universidad Autónoma de Baja California. Mexicali, Baja California. eduardo.fabela@uabc.edu.mx

Comisión Nacional contra las Adicciones. Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-2017. https://portal.insp.mx/control-tabaco/reportes/encuesta-nacional-de-consumo-de-drogas-alcohol-y-tabaco-encodat-2016-2017

Centros de Integración Juvenil A.C. (2018). Estudio Básico de Comunidad Objetivo 2018. http://www.cij.gob.mx/ebco2018-2024/Introduccion.html