Tuberculosis infantil: un problema de adultos

ENTÉRATE

Número 88

RECIBIDO: 15/11/2024; ACEPTADO: 20/03/2025; PUBLICADO: 31/08/2026

Tuberculosis infantil: un problema de adultos

*Carmen Judith Serrano-Escobedo y Elizabeth Salcedo-Lazalde

Resumen

La tuberculosis es una enfermedad muy antigua cuya causa se desconocía hasta que, en 1882, el Dr. Robert Koch anunció el descubrimiento de la micobacteria responsable: Mycobacterium tuberculosis, la cual afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede dañar cualquier otro órgano del cuerpo. La Organización Mundial de la Salud la considera una emergencia de salud global, siendo los niños especialmente vulnerables, en particular los menores de 2 años y aquellos de entre 10 y 15 años. En ellos, la tuberculosis se adquiere principalmente mediante el contacto con adultos que padecen tuberculosis pulmonar; sin embargo, los niños generalmente no son contagiosos. La vacuna BCG ayuda a prevenir en los niños las formas más graves de la enfermedad, por lo que es crucial asegurar la vacunación de los recién nacidos.

Palabras clave: Prevención, tuberculosis, vacunación, vulnerabilidad.

¿Cuántos niños se infectan en el mundo con esta micobacteria?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la tuberculosis una emergencia de salud global. En 2022 se reportaron 10.6 millones de nuevos casos de esta enfermedad y 1.3 millones de muertes. Estas cifras nos hablan de la incidencia de la tuberculosis en la población general, pero… ¿Qué pasa con los niños, uno de los grupos más vulnerables?

Estimar el número de niños infectados y enfermos de tuberculosis es difícil, ya que su diagnóstico representa un desafío. Cuando la micobacteria infecta a una persona, tienen que transcurrir entre 8 y 12 semanas para que las pruebas diagnósticas puedan detectar su presencia. Además, la prueba de tuberculina, una de las más utilizadas para detectar la infección por M. tuberculosis, puede generar resultados falsos positivos en niños que han sido vacunados con BCG (Bacilo de Calmette-Guérin). De igual forma, los síntomas y las pruebas de imagen, como los rayos X, herramientas utilizadas en el diagnóstico de la tuberculosis, pueden confundirse con los de otras enfermedades comunes.

En 2022 se reportaron 1.3 millones de niños con esta enfermedad en el mundo. En 2020 hubo 18 300 niños con tuberculosis en las Américas, la mitad de ellos menores de 5 años, y 737 casos en menores de 15 años en México. Esta cifra, que podría parecer pequeña, adquiere importancia por las complicaciones que pueden desarrollarse en los niños con tuberculosis.

¿Cómo se contagia la tuberculosis?

Esta enfermedad se contagia cuando se está en contacto con un adulto que tiene tuberculosis pulmonar. Basta con hablar durante 20 minutos con esa persona, convivir con ella en un lugar con poca ventilación o incluso estar cerca de ella cuando tose. A diferencia de los adultos, los niños no son contagiosos, ya que eliminan muy pocas micobacterias en las gotitas de saliva al hablar o toser, por lo que se dice que son paucibacilares. Por esto, es vital conocer qué es la tuberculosis y cómo se contagia, porque somos los adultos quienes exponemos a los niños a esta enfermedad.

¿Mi hijo es vulnerable a la tuberculosis?

Las edades en las que los niños son más vulnerables a infectarse y desarrollar esta enfermedad son cuando son menores de 2 años y entre los 10 y 15 años. Esto se explica porque, al nacer, el sistema inmunológico presenta una baja producción y una función deficiente de las células de defensa, ya que este sistema madura durante el primer año de vida. Por lo tanto, los bebés, sobre todo los neonatos (menores de 28 días de vida), son más vulnerables al desarrollo de tuberculosis, y la micobacteria se extiende con mayor facilidad a otros tejidos más allá de los pulmones, favoreciendo las formas más graves de la enfermedad, como la tuberculosis miliar (en varios órganos del cuerpo) y la tuberculosis meníngea (en el cerebro). En los niños de 10 a 15 años, la susceptibilidad a la tuberculosis es mayor porque, durante la pubertad, el timo (órgano donde maduran varias células inmunes) comienza a atrofiarse.

Vacunación: una defensa contra la tuberculosis

Como parte de la prevención primaria, disponemos de la vacuna BCG, que confiere protección durante la infancia contra las formas graves de tuberculosis: tuberculosis miliar en un 65 % y tuberculosis meníngea el 85 % de las veces. Investigaciones recientes reportan que la vacuna BCG no solo ayuda a prevenir la infección inicial con M. tuberculosis en aproximadamente un 20 % de los niños expuestos, sino que además ofrece una protección crucial a aquellos que se infectan, reduciendo en un 50 % la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

La vacuna BCG puede ser efectiva también contra otras condiciones clínicas, ya que estimula al sistema inmune, lo que permite ampliar la respuesta de defensa ante un estímulo posterior. Entre los efectos protectores, además de la tuberculosis, están el cáncer de vejiga, la diabetes mellitus tipo 1, la esclerosis múltiple, la lepra y las infecciones de vías respiratorias altas. También contribuye a disminuir la mortalidad por infecciones en recién nacidos, disminuye en general la mortalidad infantil y mejora la respuesta a otras vacunas.

¿Qué ocurre después de la infección?

Mycobacterium tuberculosis burla la primera línea de defensa del sistema respiratorio y llega hasta los pulmones, donde se aloja y puede replicarse. Una vez que M. tuberculosis está en los pulmones, puede ocurrir que desarrollemos en poco tiempo la tuberculosis activa, en la que se presentan los signos y síntomas característicos de la tuberculosis pulmonar (tos por más de dos semanas que no sea causada por otra enfermedad, fiebre, pérdida de peso o retraso en el crecimiento), o incluso puede diseminarse por todo nuestro cuerpo y causar tuberculosis en otros órganos.

En la mayoría de las personas que están en contacto con un enfermo de tuberculosis pulmonar (la única forma contagiosa), su sistema inmunológico reacciona y contiene la proliferación de la micobacteria, encapsulándola en unas estructuras llamadas granulomas. En este caso, la condición se llama tuberculosis latente y la persona no presenta síntomas ni es infecciosa. Sin embargo, a lo largo de su vida, una persona con tuberculosis latente que desarrolle fallas en su sistema de defensa por alcoholismo, tabaquismo, desnutrición, diabetes mellitus tipo 2 o VIH puede reactivar la infección y desarrollar tuberculosis activa. Es importante informar a la sociedad sobre estos aspectos que vuelven a los niños tan vulnerables y que, con el tiempo, también pueden afectarnos a nosotros mismos.

Medidas de prevención

Las principales medidas de prevención para la tuberculosis son:

Usar cubrebocas en caso de presentar tos, sea cual sea la razón, ya que es imprescindible cuidar la exposición de quienes están a nuestro alrededor, sobre todo de los niños.

Acudir al médico ante cualquiera de los síntomas característicos de la tuberculosis mencionados. Cuanto más rápido sea el diagnóstico, menor será el riesgo de muerte en los niños.

Vacunar a los recién nacidos contra la tuberculosis, ya que esto puede salvarlos de padecer secuelas neurológicas a corto plazo o incluso de morir a temprana edad.

Es fundamental identificar y tratar a las personas infectadas con tuberculosis pulmonar activa lo antes posible. Ahora que conocemos el contexto de vulnerabilidad de los niños, debemos entender la importancia del sentido de responsabilidad que recae en los adultos. Si acudimos con un profesional de la salud a tiempo, se puede iniciar un proceso de diagnóstico, no solo para la persona afectada, sino también para quienes están en contacto con ella y, sobre todo, para evitar más casos de tuberculosis infantil, los cuales, sin la prevención adecuada, pueden tener un desenlace fatal.

Es responsabilidad de los adultos prevenir la propagación de la tuberculosis pediátrica. Al cuidarnos, los cuidamos a ellos.

*Carmen Judith Serrano-Escobedo. Investigadora Titular A, Unidad de Investigación Biomédica Zacatecas, Instituto Mexicano del Seguro Social. Zacatecas, Zac. carmenyuyu2000@yahoo.com.mx

*Elizabeth Salcedo-Lazalde. Médico pasante del Servicio Social de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Zacatecas, Zac. esalcedo906@gmail.com

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