Saber Más Número 87, 2026

EDITORIAL

Saber Más Número 87, 2026

Hay preguntas que quizá nunca podremos responder. Algunas, porque plantean problemas tan complejos e inmensos que nuestro conocimiento resulta todavía insuficiente para enfrentarlos. Otras, porque sus protagonistas ya no están para responderlas. Es el clásico dilema de preguntarnos: ¿qué habría pasado si…?

Charles Darwin propuso un mecanismo extraordinariamente coherente para explicar el origen y la transformación de las especies: la evolución mediante selección natural. Una teoría que, lejos de debilitarse, no ha hecho sino ponerse a prueba, fortalecerse y ampliarse con las investigaciones realizadas desde entonces hasta nuestros días.

Pero Darwin no conocía los procesos que operan en el nivel más básico para que los cambios evolutivos pudieran presentarse. No existía todavía la genética y mucho menos la biología molecular. Un contemporáneo suyo, Gregor Mendel, apenas comenzaba a comprenderlos. Mendel descubrió la naturaleza material de esos cambios y la manera en que se transmiten de generación en generación. Encontró, podríamos decir, la información que cambia y puede ser seleccionada; Darwin, por su parte, describió el mecanismo mediante el cual ocurre esa selección… sin saber nada de genética, porque la genética aún no existía.

Una pregunta muy inquietante es si ambos científicos conocieron el trabajo del otro. ¿Supieron Darwin y Mendel de sus respectivos descubrimientos? Se ha especulado mucho al respecto, pero no lo sabemos con certeza. La cuestión medular, en todo caso, es otra: aun si hubieran conocido sus trabajos, ¿habrían podido comprender plenamente sus implicaciones? ¿Estaban preparados —como tampoco lo estuvo su época— para entender el concepto de información genética y su papel como sustrato de la evolución?

Para lograrlo se necesitaban cambios profundos en las concepciones científicas de aquel tiempo. Uno de los artículos de este número aborda precisamente este tema apasionante.

Como siempre, presentamos un número muy completo, con temáticas diversas y todas ellas interesantes para comprender mejor el fascinante mundo del conocimiento científico. Incluso incluimos una entrevista con una entidad muy debatida en la actualidad, pero que puede convertirse en una herramienta sumamente valiosa para apoyar tanto la investigación como su divulgación. No te la pierdas.

Y, por supuesto, regresan nuestras esperadas secciones fijas.

En tus manos tienes un nuevo número de Saber más: diverso, provocador y lleno de preguntas que vale la pena explorar.

Horacio Cano Camacho

Editor en Jefe