ENTÉRATE
Dietas crudas para mascotas, ¿riesgo o beneficio?
*Mario Melo Hernández y Juan Manuel Pinos Rodríguez
Resumen
El interés por las dietas crudas (BARF) para mascotas ha aumentado debido a la promesa de ofrecer una alternativa más natural y saludable. Sin embargo, este tipo de alimentación conlleva riesgos importantes, como la contaminación bacteriana por Salmonella o E. coli, lo que representa un peligro tanto para los animales como para los humanos. Además, estas dietas presentan una alta variabilidad en su contenido nutricional, lo que puede provocar desequilibrios minerales. Asimismo, las dietas BARF no son recomendables para animales en etapa de crecimiento ni para aquellos que padecen enfermedades crónicas, inmunitarias o endocrinas. Por ello, su implementación debe realizarse bajo estricta supervisión veterinaria, con el fin de garantizar la seguridad, el equilibrio nutricional y el bienestar de las mascotas.
Palabras clave: Alimentación, BARF, dieta, perro.
RECIBIDO: 11/09/2025; ACEPTADO: 18/03/2025; PUBLICADO: 30/06/2026
El surgimiento de las dietas crudas, popularmente conocidas como Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada (BARF, por sus siglas en inglés Biologically Appropriate Raw Food), responde al deseo de muchos dueños de mascotas de ofrecer una alimentación más «natural», alineada con la dieta que los ancestros de perros y gatos —como los lobos— habrían consumido en la naturaleza. Los defensores de este tipo de alimentación argumentan que se adapta mejor a las necesidades fisiológicas de estos animales y que puede ofrecer «beneficios» como una mejor salud dental, pelajes más brillantes, mayor energía y una mejor digestión.
Sin embargo, el uso de dietas BARF no está exento de controversias. Diversos estudios científicos han evidenciado riesgos asociados con la contaminación bacteriana, los desequilibrios nutricionales y la posible transmisión de enfermedades zoonóticas, es decir, enfermedades que pueden transmitirse de los animales a los humanos. Por ello, la decisión de adoptar una dieta cruda debe tomarse bajo la orientación de profesionales de la medicina veterinaria, con el fin de garantizar la seguridad, el equilibrio nutricional y el bienestar de las mascotas.
La demanda de este tipo de dietas ha aumentado en los últimos años, a medida que los tutores de mascotas buscan alternativas a los alimentos comerciales procesados, los cuales algunos perciben como poco naturales o poco saludables. Esta tendencia se refleja en el creciente número de patentes y publicaciones relacionadas con alimentos para mascotas desde mediados del siglo XX.
Anteriormente, se consideraba que los lobos y los felinos salvajes poseían características anatómicas y fisiológicas adaptadas al consumo de dietas crudas, como el tipo de dentadura que presentan. Sin embargo, actualmente se sabe que los cánidos han evolucionado para digerir mejor los alimentos con mayor contenido de almidones y carbohidratos que sus ancestros. Por ello, resulta indispensable complementar su alimentación con suplementos nutricionales adecuados, en lugar de ofrecer exclusivamente opciones consideradas «naturales».
Las dietas BARF consisten principalmente en productos de origen animal crudos, como carne o músculo, huesos y órganos, y en ocasiones incluyen huevos crudos o leche no pasteurizada. Estas dietas suelen dividirse en dos categorías: comerciales y caseras. Las comerciales pueden presentarse frescas o congeladas y buscan cumplir con estándares nutricionales específicos para cada especie. En contraste, las dietas caseras varían ampliamente en su composición y contenido nutricional, dependiendo en gran medida del conocimiento del tutor sobre nutrición animal y de los ingredientes utilizados.
Implicaciones para la salud
Entre los beneficios atribuidos a las dietas BARF se encuentra la posible mejora de la función inmunológica, debido a que una gran parte del sistema inmune se localiza en el intestino. Algunos estudios han mostrado un aumento en la producción de glóbulos blancos en gatos alimentados con dietas crudas; sin embargo, estos beneficios aún no cuentan con un consenso científico sólido. Asimismo, este tipo de alimentación puede ser útil en mascotas diagnosticadas con alergias alimentarias, como aquellas asociadas con proteínas de pollo o carne de res.
Sin embargo, la presencia de bacterias como Salmonella, Campylobacter y E. coli en la carne cruda representa un riesgo significativo para la salud de las mascotas. Estas bacterias pueden causar enfermedades tanto en las mascotas como en sus dueños, especialmente cuando los alimentos crudos no se manipulan de manera adecuada.
Implicaciones sobre la nutrición
El contenido nutricional de estas dietas constituye otro aspecto de gran relevancia. Diversos estudios han demostrado que muchas dietas caseras presentan deficiencias de nutrientes esenciales, como calcio y fósforo. Por ejemplo, un estudio realizado en 2022 encontró que un número significativo de dietas BARF comerciales contenía niveles de grasa superiores a los declarados en sus etiquetas, además de cantidades inadecuadas de calcio y fósforo, minerales fundamentales para la salud ósea.
A largo plazo, estos desequilibrios nutricionales pueden ocasionar problemas graves de salud, como alteraciones en el crecimiento de cachorros, trastornos hormonales o el agravamiento de enfermedades crónicas en animales geriátricos.
Patógenos y riesgos de contaminación en dietas crudas
Como se mencionó anteriormente, los riesgos de contaminación bacteriana son elevados cuando no se mantiene una cadena de frío adecuada ni condiciones higiénicas durante la preparación de los alimentos. Estos patógenos pueden sobrevivir en la carne cruda incluso después de la congelación. La ingestión de alimentos contaminados puede provocar enfermedades gastrointestinales graves en las mascotas, ocasionando síntomas como vómito y diarrea. Además, algunas cepas bacterianas resistentes pueden transmitirse de las mascotas a los humanos, contribuyendo al creciente problema de la resistencia a los antibióticos.
Cuestiones legales y de regulación alimentaria
La regulación de las dietas BARF varía considerablemente entre países. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) proporciona lineamientos para la producción y comercialización de alimentos para mascotas, incluidas las dietas BARF; sin embargo, su cumplimiento no siempre es obligatorio. En Europa existen regulaciones más estrictas, aunque diversos estudios han demostrado que muchos productos aún no cumplen completamente con los estándares de seguridad e higiene requeridos.
Por esta razón, resulta fundamental fortalecer la regulación y supervisión de la producción de este tipo de alimentos, con el fin de garantizar que sean seguros y nutricionalmente adecuados para los animales de compañía.
Preocupaciones y recomendaciones para los propietarios de mascotas
Debido a lo anterior, las dietas tipo BARF no son adecuadas para todas las mascotas, especialmente para aquellas con sistemas inmunológicos comprometidos o con enfermedades crónicas. En estos casos, se recomiendan alternativas pasteurizadas que permitan reducir el riesgo de infecciones bacterianas.
Con frecuencia, los veterinarios enfrentan desacuerdos con los dueños de mascotas que prefieren este tipo de alimentación, lo que puede generar falta de confianza y problemas de comunicación. Por ello, es importante que los profesionales de la medicina veterinaria informen adecuadamente a la población sobre los beneficios y riesgos asociados con las dietas BARF. Este enfoque puede contribuir a una toma de decisiones más informada y favorecer la elección de opciones nutricionales que mejoren la calidad de vida de las mascotas.
En conclusión, si bien las dietas crudas pueden ofrecer algunos beneficios, también presentan riesgos significativos, particularmente en términos de contaminación por patógenos y desequilibrios nutricionales. Los propietarios que consideren este tipo de alimentación deben hacerlo con precaución y con la orientación de un médico veterinario, siendo conscientes de los posibles riesgos tanto para la salud de sus mascotas como para la de ellos mismos. El objetivo final debe ser siempre garantizar el bienestar y la salud integral de perros y gatos.
*Mario Melo-Hernández. Estudiante del Posgrado de Maestría en Ciencias Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Veracruzana. Veracruz, México. mario.mh.0896@gmail.com
*Juan Manuel Pinos-Rodríguez. Profesor e investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Veracruzana. Veracruz, México. jpinos@uv.mx
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