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Año 14 / Noviembre -Diciembre / No. 84 U.M.S.N.H.
esa imagen es atractiva… pero ¿en la clínica
es igual? Según he leído, la mayoría no son
particularmente brillantes; algunos incluso
tienen dificultades académicas o laborales.
Y la «frialdad emocional» que exhiben no es
sinónimo de inteligencia.
Jarvis sí muestra baja empatía,
búsqueda de sensaciones fuertes, manipu-
lación emocional marcada y una mínima ca-
pacidad de arrepentimiento, al menos en lo
que concierne a sus acciones empresariales.
Es decir, signos que culturalmente asocia-
mos con la psicopatía, aunque la ciencia los
matiza mucho más.
A medida que la serie avanza, la ten-
sión psicológica se convierte en un auténti-
co «juego del gato y el ratón»: la duda sobre
la posible culpabilidad de Nile, la manipu-
lación, la culpa, el trauma y la ambigüedad
moral vuelven la historia un pulso oscuro
entre ambos protagonistas.
De hecho, la misma Aggie parece —
por momentos— una víctima propiciatoria.
En ciertos capítulos incluso generamos algo
de empatía hacia Jarvis: es un hombre de ne-
gocios terrible, sin piedad, pero muestra dul-
zura en varias de sus acciones y un aparente
deseo de agradar a los demás. Puede ser al verdadero, ¿podemos detectarlo tan fácilmente?
encantador. En contraste, el odio de Aggie parece Jarvis es despiadado en los negocios, no teme des-
esconder algo más turbio detrás. pedir ni arruinar a otros, pero todos afirman que
La serie tiene actuaciones muy potentes: amaba profundamente a su esposa.
Claire Danes (Aggie Wiggs) y Matthew Rhys (Nile Me parece que, además de ser muy adictiva,
Jarvis) sostienen la tensión con interpretaciones bastante bien hecha y con actuaciones poderosas,
que oscilan entre lo frágil, lo obsesivo y lo ame- esta serie abre la puerta a discutir temas espinosos:
nazante, dando solidez a un guion que juega inte- la manipulación, la violencia, el duelo, la responsa-
ligentemente con la ambigüedad. El ambiente psi- bilidad emocional y los personajes realmente pe-
cológico y existencial no depende de sustos fáciles; ligrosos por su potencial de daño. La misma Aggie
su fuerza descansa en la atmósfera de duda, culpa complica la vida a quienes la rodean: su sufrimiento
y tensión emocional, lo que la acerca al «terror de parece, a veces, más un deseo de venganza que un
lo íntimo». duelo genuino.
La ambigüedad de la serie me dejó con varias La serie bucea profundamente en la reflexión
preguntas que me gustaría consultar con un exper- sobre el dolor, la culpa y la verdad. Más allá del cri-
to: ¿Realmente los psicópatas son tan inteligentes men o el suspenso, explora cómo el duelo, la nece-
como nos hace creer la ficción? ¿Son siempre cri- sidad de contar una historia y la obsesión por la ver-
minales? ¿Qué hay de los llamados «integrados», dad pueden mezclarse hasta volverse destructivos.
esos que pasan inadvertidos entre nosotros? Jarvis Me parece una de las mejores alternativas de
parece un psicópata, actúa como uno —según los estos días en la televisión bajo demanda, y confirma
moldes narrativos— y es sencillo identificarlo. Pero que estas plataformas pueden crear contenidos que
realmente valen la pena. No se la pierdan.
Coordinación de la Investigación Científica 107

