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U.M.S.N.H. Año 14/ Noviembre - Diciembre / No. 84



            que la llevó a retirarse de la vida pública y caer en   de encima. Pero él la confronta con su pasado y, de
            un bloqueo creativo. Desde el accidente automo-        alguna manera, se «identifica» con su dolor. Poco
            vilístico que segó la vida del niño, se ha dedicado    después,  el  joven responsable  del  accidente  de-
            a alimentar su odio hacia el joven que provocó el      saparece, dejando una carta de despedida: aparen-
            accidente, hacia su exesposa —quien, en su visión,     temente incapaz de soportar la culpa por la muerte
            no sufre lo suficiente— y, en realidad, hacia vecinos,   del niño. Sin embargo, Aggie sospecha que Nile Jar-

            amigos y editores. Coincidiendo con el aniversario     vis puede estar detrás.
            del accidente, llega a su acomodado barrio un em-            A partir de ahí, y como una forma de derrotar
            presario muy acaudalado y controversial. Este per-     su falta de creatividad, Aggie decide escribir la bio-
            sonaje compra la casa de al lado, toma de inmedia-     grafía del empresario, convenciéndolo de «contar
            to el control vecinal y pretende construir una pista   su verdad» y liberarse de la carga social. Pero en
            para correr en medio del bosque. Para ello pide la     realidad busca saber si Nile es culpable de la de-
            anuencia de los vecinos, pero Aggie es la única que    saparición del joven, un caso que muestra vasos co-
            se opone, no por algo concreto, sino por su enojo      municantes inquietantes con la desaparición de su
            con el mundo.                                          esposa. Comienza entonces una relación aún más

                  El nuevo y poderoso vecino, Nile Jarvis —un      extraña: la escritora que intenta ser objetiva, pero
            magnate inmobiliario y sospechoso de la desapari-      que no puede evitar sus sospechas, y el hombre que
            ción de su propia esposa—, no acepta el «no», ya       podría estar escondiendo una mente criminal. Se
            que está acostumbrado a que su voluntad se cum-        instala así un verdadero juego de espejos.
            pla, por lo que entra en conflicto con la escritora.         Nile Jarvis podría ser un psicópata, al menos
            Pero resulta  que  conoce  su obra  y le  muestra  un   según la imagen que la televisión, el cine y las se-
            respeto inquietante, estableciéndose entre ambos       ries han sembrado en nuestra mente: esa figura del

            una relación extraña. Atracción-odio podría ser una    psicópata-genio, frío, calculador, casi infalible. Pero
            manera de describirla.                                 la evidencia científica muestra otra cosa. La pantalla
                  Aggie  Wiggs  no  puede  romper  su  bloqueo     nos ha vendido al psicópata como alguien superdo-
            creativo hasta que, un día, acepta una invitación a    tado, culto, brillante, estratega, capaz de ejecutar
            cenar con Nile con el simple propósito de quitárselo   los peores crímenes sin un error. En las narraciones


















































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