Miguel Gerardo Ochoa Tovar
Dos grandes ojos revelan su presencia. Es Leptophis diplotropis, la culebra perico del Pacífico, una serpiente endémica de México que me cautivó por la belleza de su cuerpo esbelto y sus tonalidades verdes y azuladas. Sus colores parecen fundirse con la vegetación, creando una combinación que resulta fascinante observar a través de mi cámara.
Pero, como sucede con muchas serpientes, el miedo y el desconocimiento pueden convertirla en víctima. Aunque no representa una amenaza médica importante, puede defenderse si se siente acorralada.
Está catalogada como amenazada en México. Protegerla significa conservar los ecosistemas que habita y aprender a compartirlos con especies que, lejos de ser enemigas, forman parte del delicado equilibrio de la naturaleza.










