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Efectos inesperados del glifosato en la salud de las abejas

Escrito por *Tsiri Díaz-Guerrero y Carlos González-Esquivel

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Efectos inesperados del glifosato en la salud de las abejas

*Tsiri Díaz-Guerrero y Carlos González-Esquivel

 

Resumen

Las abejas melíferas son cruciales para la agricultura y la seguridad alimentaria mundial, no solo por la miel, sino por su rol en la polinización. Son esenciales para la producción de cultivos comerciales de alto valor como el aguacate y el arándano, mejorando su calidad, calibre y vida de anaquel. También son indispensables para la reproducción de muchas plantas en parques y bosques, ofreciendo importantes servicios ecosistémicos. Además de la polinización, sus productos y subproductos tienen usos en el cuidado de la salud; por ejemplo, el veneno de abeja se usa para tratar múltiples enfermedades, el propóleo para afecciones respiratorias y la jalea real en productos de belleza. Su protección es fundamental.

Palabras clave: Abejas, diversidad de polen, efectos inesperados, glifosato.

 

Las abejas, que nos proveen de tantos servicios, al igual que otros insectos, enfrentan múltiples desafíos que ponen en riesgo su salud por la aparición de nuevas plagas y enfermedades, el cambio climático, la pérdida y fragmentación del hábitat, así como por los plaguicidas. Los efectos letales y subletales de los plaguicidas sobre las abejas han sido ampliamente estudiados; sin embargo, aún hace falta generar más información sobre los efectos indirectos de algunos plaguicidas considerados como seguros, particularmente en su salud, reproducción y nutrición.

Una correcta nutrición es esencial para el desarrollo de la colonia de abejas. La cantidad y calidad del alimento consumido afecta la longevidad de las abejas adultas, la supervivencia y la productividad de las colmenas, así como su inmunidad y tolerancia a patógenos y pesticidas. Las abejas consumen principalmente carbohidratos que obtienen del néctar de las plantas y que procesan mediante la adición de enzimas y microorganismos, además de reducir el contenido de agua mediante el aire caliente generado por el aleteo de sus alas. También consumen proteínas que obtienen de manera intencionada —o no— mientras buscan el néctar de las plantas.

El polen, rico en nutrientes, es su principal fuente de alimento durante el estadio larval y durante los primeros días de vida de las abejas adultas, ya que proporciona proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y sales minerales. Las abejas procesan el polen dentro de la colonia mediante fermentación antes de su consumo, gracias a la acción de microorganismos como levaduras y lactobacilos que liberan y producen nutrientes esenciales para ellas. Estos nutrientes son necesarios para el desarrollo de órganos y tejidos, así como para la formación de reservas de grasa.

La obtención de polen —ya sea intencionada o no (por ejemplo, cuando las abejas buscan néctar y el polen se adhiere a sus escopas o pelo)— depende principalmente de su disponibilidad en el paisaje. Los ambientes con mayor diversidad de especies de plantas pueden proporcionar polen más variado para las abejas, y un polen más variado representa una dieta rica en los nutrientes esenciales que las abejas necesitan para su correcto desarrollo. En los monocultivos, esa diversidad depende fundamentalmente de las especies de arvenses o malezas presentes en el cultivo principal y de la agresividad de los métodos utilizados para su control. Cuanto más intensivo y extensivo sea el método de control, habrá menor disponibilidad de alimentos diversos para las abejas y, por lo tanto, su salud y nutrición se verán afectadas.

 

Para el control de estas arvenses, se utilizan diferentes métodos:

Métodos físicos. Se utiliza principalmente el deshierbe manual, el uso de coberturas plásticas o maquinaria, entre otros.

Métodos biológicos. Aprovechan el uso de organismos vivos para el control o mediante el cultivo de otras especies que compitan con las malezas y además tengan una función para el cultivo principal, como los abonos verdes.

Control químico. Se utilizan herbicidas.

 

La composición de las arvenses en el cultivo varía según el método de control utilizado, ya que se favorecen las especies que mejor resisten al método aplicado. Además, cuanto más agresivo es el método, como en el caso del control químico, menor es la diversidad de las malezas y, por lo tanto, las abejas tendrán menos opciones de alimentos disponibles para su consumo.

Uno de los plaguicidas más utilizados en el mundo para el control de malezas es el glifosato; pero no se utiliza únicamente en la producción de alimentos, sino también en la industria, en el gobierno y, de manera casera, en los jardines. El glifosato puede tener múltiples efectos negativos sobre las abejas, reduciendo las posibles fuentes de alimentación debido a su actividad herbicida. Además, reduce el aprendizaje olfativo de las abejas, la navegación, la capacidad antioxidante para reducir los efectos de las especies reactivas de oxígeno, el metabolismo de las vitaminas, su capacidad de descanso y los microorganismos asociados al intestino de las abejas cuando estas lo consumen de manera no intencionada. También puede contaminar la miel, exponiendo a las personas que la consumen a sus efectos negativos y afectando de manera indirecta la producción de miel. En síntesis, el glifosato puede tener una gran variedad de efectos negativos inesperados sobre las abejas.

En este contexto, es necesario generar información básica y aplicada sobre los efectos indirectos de plaguicidas como el glifosato en la salud de las abejas. El objetivo es comprender su impacto en la diversidad del polen recolectado por las abejas en cultivos donde se aplica este herbicida, en comparación con aquellos en los que el control de malezas se realiza mediante métodos alternativos y, con ello, promover un uso más seguro de este producto.

 

 

*Tsiri Díaz-Guerrero. Posdoctorante del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Morelia. Morelia, Michoacán, México. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

 

*Carlos González-Esquivel. Investigador titular del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Morelia. Morelia, Michoacán, México. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

 

 

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