Un dúo peligroso: Calentamiento global y virus tropicales

Escrito por Nallely Itandehui García Larragoiti y Martha Eva Viveros Sandoval

En los últimos años se han hecho evidentes los efectos del calentamiento global, pero sus consecuencias van mucho más allá del hecho de que el comportamiento meteorológico atípico sea más recurrente o que las alteraciones en el medio ambiente sean más palpables. El fenómeno del calentamiento global está modificando el comportamiento de distintas especies, su distribución geográfica e incluso su código genético. Mientras la mayoría padecemos los estragos del aumento de la temperatura, para algunas especies, como es el caso de algunos virus, resulta especialmente favorecedor permitiéndoles expandirse a regiones más altas o con condiciones climatológicas extremas.

 

Pero, primero entendamos ¿Qué es el cambio climático?

Hasta hace algunas décadas, el cambio climático era un tema que se discutía únicamente en foros científicos y laboratorios especializados; no obstante, hoy en día se ha convertido en un tema cotidiano que acapara portadas de periódicos, programas en televisión y sobre todo en redes sociales. Es motivo de elaboración de acuerdos internacionales para aminorar sus efectos y también de discusiones acaloradas entre mandatarios, científicos y activistas, se convirtió en un tema de moda del que muchos opinan pero realmente pocos conocen.

La organización Greenpeace define a el cambio climático como la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la describe como una serie de alteraciones que influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud.

La evidencia científica reporta un aumento en la temperatura media mundial de 1.1 °C desde la época preindustrial, y en los peores escenarios, la temperatura podría aumentar hasta 4.8 ºC para final de este siglo.

A pesar de esto, es importante recordar que el cambio climático no se refiere solo a un aumento en las temperaturas medias globales y sus efectos sobre las precipitaciones pluviales —fenómenos meteorológicos extremos como tormentas y huracanes, que son importantes tanto para el ser humano como para las actividades que realiza como las agrícolas—, sino que también tiene repercusiones en la salud. Es precisamente este último punto el tema del presente artículo, en el que describimos cómo el cambio climático influye en las enfermedades transmitidas por vectores o enfermedades tropicales.

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Enfermedades tropicales, sus vectores y el cambio climático

Las enfermedades transmitidas por vectores o enfermedades tropicales representan más del 17% de todas las enfermedades infecciosas, y provocan cada año más de setenta mil muertes. Estas enfermedades están estrechamente relacionadas con variaciones en la temperatura, de hecho, a la mayoría de ellas se les conoce como enfermedades tropicales, y como su nombre lo indica, un clima tropical trae consigo un aumento de los vectores que las transmiten.

Según la OMS, los vectores son organismos vivos capaces de transmitir enfermedades infecciosas entre personas, o de animales a personas. Muchos de esos vectores son insectos hematófagos, es decir, que ingieren los microorganismos patógenos como parásitos, bacterias o virus, junto con la sangre de un portador infectado y posteriormente los transfieren a un nuevo portador al alimentarse de su sangre.

Los mosquitos son los vectores de enfermedades mejor conocidos, y aunque cueste creerlo, son asesinos implacables. De hecho, se encuentran clasificados entre los animales más letales del mundo, debido a que pueden infectarse con virus peligrosos u otros organismos y trasmitirlos a través de una picadura. Se sabe que los mosquitos que transmiten estas enfermedades son extremadamente sensibles a la temperatura, y que su ciclo de vida y reproducción dependen de diversos factores como la lluvia, la posición geográfica e incluso la urbanización.

Hoy en día se sabe que existen cientos de virus que se trasmiten por picaduras de mosquitos, de los cuales unos treinta son conocidos por causar enfermedades en seres humanos. Entre todos ellos, Aedes aegypti y Aedes albopictus son los mosquitos más importantes como vectores de enfermedades tropicales.

 

Aedes aegypti y Aedes albopictus ¿Qué hacemos con ellos?

Estas dos especies de mosquitos son los responsables de transmitir enfermedades virales infecciosas como Dengue, Zika, Chikungunya y Fiebre amarilla, las cuales causan millones de muertes anuales en todo el mundo. El aumento en la prevalencia de estas enfermedades en numerosas regiones del planeta, constituye ejemplo claro de asociación entre el cambio climático y sus efectos sobre la salud humana.

La expansión de estos dos vectores a zonas geográficas cada vez más al norte, está ocasionando una creciente preocupación y las predicciones a futuro hechas por modelos matemáticos no son alentadoras, ya que se estima que para 2030 y 2050, ambas especies se establecerán en nuevos hábitats y expandirán sus nichos ecológicos a medida que cambia el clima, lo cual originará un aumento exponencial en el número de infecciones y muertes causadas por estos virus. Se cree que la mitad de la población mundial estará expuesta a infecciones por estos virus en los próximos años.

 

¿Los virus se pueden adaptar?

Cuando hablamos de adaptación o de cómo afecta el clima a estas enfermedades trasmitidas por vectores, generalmente se hace referencia al mosquito que porta al virus; sin embargo, la coevolución entre los mosquitos y los virus debe ser analizada como un producto de diversos procesos fisiológicos.

Los virus son organismos intracelulares altamente desarrollados y eficientes, contienen un genoma de ARN o ADN que está protegido por una membrana proteica. Su propagación depende de las células que infecta ya que los virus son acelulares y carecen de la compleja maquinaria metabólica y biosintética de las células eucariotas o procariotas.

Por estas características, se ha discutido por mucho tiempo si los virus son seres vivos o no. A pesar de que no cumplen en el sentido estricto de la palabra con los cuatro postulados de la teoría celular para ser considerados “vivos”, los virus están presentes en casi cualquier lugar del mundo y coexisten con todos los seres vivos.

Estos organismos han sido capaces de desarrollar interacciones duraderas y de gran éxito con sus anfitriones. Tienen estrategias especializadas dirigidas a maximizar la tasa de invasión, pueden seleccionar al hospedador de acuerdo a características que le permitan ampliar su ciclo de vida y la fertilidad. También hay evidencia de que una vez dentro del organismo hospedador, los virus utilizan métodos especializados para facilitar su replicación y evadir respuestas antivirales específicas que faciliten la transmisión confiable a la progenie.

Además, las características genómicas de los virus les permiten cambiar a través del tiempo; no obstante, esto no implica necesariamente el surgimiento de nuevas especies, sino mutaciones que pueden dar lugar a cambios en el comportamiento del virus.

En condiciones normales, la mayoría de estas variantes permanecen silenciadas o se expresan en frecuencias muy bajas, siempre y cuando el ambiente del que dependen siga siendo constante. Si estas condiciones se modifican, como sucede con el cambio climático, estas variantes comienzan a expresarse y a sustituir al genoma original. La variante del virus que mejor se adapte a las nuevas condiciones se convertirá en la especie dominante y desplazará a su antecesora.

 

¿Qué podemos hacer al respecto?

En cualquier caso, está claro que el mundo está cambiando, que el cambio climático es una realidad y que es necesario entender la variabilidad de los virus, la interacción entre los vectores que los trasmiten y su relación con las nuevas condiciones climatológicas.

El uso de energías renovables es una de las alternativas para aminorar los efectos del cambio climático, así como prescindir de los combustibles contaminantes y sobre todo, fomentar una cultura de cuidado al medio ambiente. La tarea que tenemos por delante no será fácil, pero la amenaza latente de seres sumamente adaptables como los virus, los convierte en un factor más que se añade al grave problema entre los muchos retos que implica el cambio climático, una razón más para intentar frenarlo.

 

Cavicchioli R., Ripple W.J., Timmis K.N. et al. (2019). Scientists’ warning to humanity: microorganisms and climate change. Nature Reviews Microbiology, 17:569-586.

https://www.nature.com/articles/s41579-019-0222-5#citeas 

National Geographic en Español. (2007). El cambio climático precipita el aumento del dengue.

https://www.ngenespanol.com/fotografia/cambio-climatico-precipita-aumento-del-dengue/ 

OMS. (2003). Cambio climático y salud humana - Riesgos y respuestas, 38 p.

https://www.who.int/globalchange/publications/en/Spanishsummary.pdf?ua=1

 

Nallely Itandehui García Larragoiti, es Estudiante del Programa Institucional de Doctorado en Ciencias Biológicas en el Centro Multidisciplinario de Estudios en Biotecnología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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Martha Eva Viveros Sandoval, Profesora e Investigadora Titular del Laboratorio de Hemostasia y Biología Vascular en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas “Dr. Ignacio Chávez” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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